Salud y Mujer

¿Por qué es tan difícil normalizar la lactancia materna?

Lo que no se ve no existe. Por eso es tan importante el ejemplo de políticas como la diputada mexicana que llevó esta semana a su bebé a la tribuna, y el de actrices y deportistas que muestran que amamantar es (o debería ser) tan natural como respirar.
20 Ene 2019 – 10:43 PM EST

En una ocasión me llamaron al orden por amamantar a mi bebé de seis meses en el vestuario femenino de la piscina donde acudíamos a nadar bajo el argumento de que no estaba permitido "consumir alimentos". En el momento no supe si reír, llorar o darle una bofetada a la mujer encargada de seguridad de aquel establecimiento. Hace ya varios años de aquello, pero continúa fresco el recuerdo de aquel humillante intercambio.

Quizá por eso agradezco tanto que actrices, políticas o deportistas se dejen ver con sus bebés de pocas semanas. A veces también ellas reciben comentarios despectivos por esta causa, tal y como le ocurrió esta semana a la senadora mexicana Martha Márquez, que subió con su bebé de dos meses a la tribuna para hablar de la postura de su partido sobre el desabastecimiento de combustible en el país. El presidente de la Cámara de Diputados le llamó al orden por sobrepasar el tiempo permitido para comparecer con unas palabras que han causado un gran revuelo: "Hay un límite de tolerancia materno-infantil".

Se trata, justamente, de cuestionar ese límite. Si crees que es ya lo suficientemente alto, piensa en que hasta hace muy poco Facebook y otras redes sociales censuraban las fotos de lactancia como la que ilustra este artículo. Aunque cada vez son menos frecuentes estos episodios, algunas madres lactantes reciben reprimendas cuando amamantan en lugares públicos, como me ocurrió a mí.


Hay datos, por otra parte, que hablan por si solos: menos del 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva, de acuerdo con la OMS. Además, una encuesta de hace unos años mostraba que solo el 43% de los estadounidenses consideraba amamantar como un derecho.

Y otro dato igualmente ilustrativo: Victoria Secret, el buque insignia de la ropa interior femenina, no vende sujetadores de lactancia (tampoco otras marcas igualmente reconocidas de ropa interior sexy). ¿Por qué? La respuesta en mi opinión está en lo que apuntó la filósofa Iris Young en 1990, cuando escribió que “ los pechos son un escándalo para el sistema patriarcal porque destruyen la frontera entre la maternidad y la sexualidad”. Si es generalmente aceptable o incluso deseable en la cultura Occidental tener pechos sexy, ¿qué pasaría si contemplásemos los pechos de una mujer lactante como sexy?” se pregunta Alison Bratlett en su libro Breastwork: Rethinking Breastfeeding.


Nota para los no iniciados: la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más. No lo hace caprichosamente, por supuesto. Cada vez que alguien estornuda aparece un nuevo estudio sobre las ventajas de la leche materna frente a la de fórmula.

Melanie Dudley estaba dando el pechó a su bebé en un restaurante de Baja California (México) cuando un hombre se le acercó y le pidió que se tapara. Ella lo hizo: se tapó la cabeza. La imagen no tardó en hacerse viral.

“Si los riesgos de no apoyar la lactancia fueran más conocidos, se impulsarían las medidas de apoyo”, señala María Teresa Hernández, coordinadora de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia ( IHAN), una institución lanzada por la OMS y Unicef para apoyar la lactancia exclusiva desde el nacimiento. “Siempre se habla de beneficios, pero no es lo mismo que hablar de riesgos”, apunta la pediatra. “A nadie se le ocurre hablar de los beneficios de respirar frente a no respirar. Se trata de respirar para vivir. La lactancia es la forma natural de alimentación en los primeros meses. Cuando lo natural se altera en etapas tan tempranas de la vida, se altera también el desarrollo, disminuyen las defensas del bebé y aumentan los riesgos de enfermedad en madre e hijo”.

Un apunte final. Dar el pecho en público se ve con peores ojos que hacerlo en privado, de acuerdo con un estudio de la profesora de psicología Michele Acker, de Otterbein University. Así que parece que la madre ideal es la que da el pecho, pero mejor que no lo veamos.



Madres defienden su derecho a amamantar en público

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