Reino Unido sigue aún valorando los mensajes del presidente Donald Trump en su Twitter en los que difundió varios videos violentos antimusulmanes no verificados y que habían sido publicados inicialmente por una líder de extremaderecha británica.
Aumenta la indignación en Reino Unido por los retuits antimusulmanes de Trump
Amber Rudd, ministra del Interior, compareció ante el parlamento británico donde criticó los retuits del presidente Donald Trump a los videos antimusulmanes de Britain First. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, señaló que la visita oficial del mandatario estadounidense al Reino Unido "no sería bienvenida".
En una comparecencia ante el Parlamento británico, la ministra del Interior de Reino Unido, Amber Rudd, señaló que fue "un error" que el presidente estadounidense difundiera dichos videos de Jayda Fransen, líder de la organización ultraderechista Britain First.
En la Cámara de los Comunes, Rudd afirmó que su Gobierno "no tolerará a ningún grupo que propague el odio" al tiempo que indicó que "los ciudadanos británicos rechazan de manera abrumadora los puntos de vista que defiende la extrema derecha".
Un día antes, la primera ministra Theresa May había reprochado a Trump el "error" de difundir en las redes sociales los videos antimusulmanes de Britain First.
A Trump le sentó mal la respuesta de May, a quien pidió meterse en sus asuntos: "Theresa May, no te centres en mí, concéntrate en el terrorismo radical islámico en el Reino Unido. A nosotros nos va muy bien", escribió el presidente en Twitter.
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La ministra, sin embargo, admitió lo "valiosa" que es la relación existente entre su país con Estados Unidos.
También recordó, al mismo tiempo, que "el reparto sin parangón de información confidencial entre los dos países es vital".
El alcalde de Londres, el laborista y musulmán Sadiq Khan, aseguró que "está cada vez más claro que cualquier tipo de visita oficial del presidente Trump al Reino Unido no sería bienvenida".
Las acciones de Trump, añadió Khan, "son una traición a la relación especial entre nuestros dos países".
"La primera ministra de nuestro país debería usar la influencia que ella y su gobierno afirman tener en el presidente y su administración para que borrara esos tuits y disculparse ante los británicos", sostuvo el alcalde.
Uno de los videos muestra a un supuesto "musulmán" tirando a un adolescente desde un tejado; el segundo, a otro "musulmán" destruyendo a una estatua de la virgen; el tercero, a un "inmigrante musulmán" pegando una paliza a un "chico en muletas".
Al menos uno de los videos es falso y no muestra a un musulmán, como indica su descripción, sino a un joven holandés. Otro tiene más de tres años de antigüedad y se captó en los violentos días posteriores al golpe de estado de 2013 en Egipto.
En el parlamento, Rudd describió a Britain First como "una organización extremista que busca dividir a las comunidades mediante el uso de una narrativa de odio que propaga mentiras y aviva tensiones".
La polémica llegó incluso a la iglesia de Inglaterra. El arzobispo de Canterbury publicó una nota en la que declaró que "me uno a la llamada urgente de los grupos de fe y otros para que el presidente Trump no solo borre esos tuits, sino que declare de manera clara su oposición al racismo y al odio en todas sus formas".
La ministra de Educación británica Justine Greening, trató de minimizar el incidente.
"Al final, nuestra relación con Estados Unidos tiene una longevidad que sobrevivirá después de que los presidentes vayan y vengan", dijo Greening a la radio BBC.
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"No estoy de acuerdo con el tuit del presidente Trump, pero también creo que no debería distraernos de nuestra agenda doméstica, ni distraernos de la estrecha relación que el Reino Unido ha tenido durante muchos, muchos años, y seguirá teniendo, con Estados Unidos", añadió.

























