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Quiénes son y qué significan los dos primeros nombramientos del presidente Trump

Las personas más próximas al millonario serán Reince Priebus, un republicano amigo de Paul Ryan, y Steve Bannon, un antisemita que quiere destruir el Estado.
14 Nov 2016 – 10:18 PM EST

Donald Trump anunció este domingo sus primeros dos nombramientos como presidente electo: Reince Priebus será su jefe de gabinete y Steve Bannon será su estratega jefe.

Es difícil saber quién de los dos tendrá más poder. El entorno de Trump no ha desvelado el organigrama de la Casa Blanca y quedan por saber cargos importantes como el consejero de Seguridad Nacional.

Por ahora sí se puede decir que Bannon (62 años) es el personaje más inquietante de los dos por su historial como presidente ejecutivo del medio digital Breitbart News, que ha difundido durante meses ideas contra los judíos, las mujeres y los inmigrantes indocumentados.


Quién es Reince Priebus, el jefe de gabinete de Trump que le servirá de puente con Washington

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Este perfil de Joshua Green traza un retrato muy complejo del nuevo estratega jefe de la Casa Blanca, que ejerció como oficial naval y como banquero en varios países antes de tomar las riendas de Breitbart News.

El medio es el fruto del genio del bloguero conservador Andrew Breitbart, que ganó fama al desvelar el escándalo del congresista Anthony Weiner en 2011. El fundador falleció de forma repentina el 1 de marzo de 2012. Desde entonces, Bannon es el presidente ejecutivo de la empresa, que ha ido creciendo poco a poco hasta convertirse en la versión extrema y sin filtros de medios conservadores como Drudge Report o Fox News.

El admirador de Lenin

Bannon se crió en una familia demócrata de origen irlandés. Al igual que otros católicos, abandonó el partido con el ascenso de Ronald Reagan y desde entonces fue republicano. Pero la explosión de la crisis financiera le convenció de que los dos grandes partidos estaban destruyendo Estados Unidos y que había llegado la hora de destruir el establishment del país.

Intimo de Sarah Palin y de la familia Mercer, que ha financiado la campaña del candidato republicano, Bannon no sólo es el presidente ejecutivo de Breitbart News. También es el fundador del Government Accountability Institute (GAI). El grupo, con base en Tallahassee, publicó en mayo de 2015 el libro Clinton Cash, que ayudó a difundir algunos de los tratos más dudosos del entorno de la candidata y de su fundación.

El nuevo estratega jefe de la Casa Blanca se unió a la campaña de Trump a mediados de agosto, unas horas después de la dimisión de Paul Manafort por sus conflictos de intereses. Su nombramiento se anunció el mismo día que el de Kellyanne Conway, la mujer que ha ejercido como jefa de campaña. Pero al contrario que ella, ha ejercido su papel en la sombra y sin apenas conceder entrevistas.

El desprecio de la mano derecha de Trump por los líderes republicanos del Capitolio, su gusto por los ataque personales y sus opiniones paranoicas sobre los judíos y Wall Street son una mala señal para el futuro inmediato. También su percepción del poder en términos bolcheviques y su desprecio por el sistema de contrapesos que consagra la Constitución. Bannon se ha declarado admirador de Lenin y ha dicho en alguna ocasión que su objetivo es destruir el Estado desde dentro. Ahora su despacho estará a unos metros del despacho oval.


El amigo de Paul Ryan

Es difícil encontrar una figura más opuesta a Bannon que Reince Priebus, que presidía el Comité Nacional Republicano (RNC) desde 2011 y que a partir de ahora será el encargado de gestionar el Ala Oeste de la Casa Blanca y las prioridades legislativas del despacho oval.

Priebus apenas tiene 44 años y nunca ha sido elegido para ningún cargo público. En 2004 se presentó a senador estatal en Wisconsin y perdió contra su adversario demócrata. Desde entonces ha ido medrando entre los republicanos por sus conexiones y por su habilidad para gestionar de los egos de políticos más influyentes que él.

Como explica en este artículo el reportero Dan Balz, Priebus ha construido su carrera en torno a su amistad con el speaker Paul Ryan y el gobernador Scott Walker, los dos republicanos más influyentes del estado en el que se crió. El triunfo de Walker en las elecciones de 2010 potenció la influencia de Wisconsin en el conjunto del partido y dio un impulso a la carrera del joven Priebus, que fue elegido presidente del RNC en enero de 2011 y se ha mantenido en el cargo hasta 2016.


Al igual que Bannon, Priebus no tiene ninguna experiencia de Gobierno. Al contrario que él, mantiene una relación fluida con su amigo Ryan y con el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, a los que el presidente electo necesitará para convertir muchas de sus promesas electorales en proyectos de ley.

Durante estos años, Priebus ha sobrevivido en el cargo a base de contentar a las distintas familias de los republicanos. El RNC es una institución sin apenas peso durante las campañas presidenciales pero importante para recaudar dinero para los candidatos y para mantener una cierta cohesión. Este año el RNC ha chocado con Trump en varias ocasiones y a mediados de octubre varios medios publicaron que había roto muchos de sus lazos con el candidato republicano. Pero su presidente nunca ha cortado el cordón umbilical con el millonario neoyorquino, al que ha acompañado en varios eventos de campaña y con el que ha hablado de estrategia electoral.

Su relación con Trump es más formal y menos cercana que la de Bannon y eso siembra algunas dudas sobre su papel. El poder de un jefe de gabinete no está fijado en ningún texto legislativo y depende de su proximidad al presidente, que es quien toma las decisiones sobre las prioridades y sobre los proyectos de ley.


Cualquiera influirá en Trump

Quienes conocen al presidente electo aseguran que hasta ahora ha sido en sus empresas un ejecutivo errático y poco previsible, en ocasiones apático e indolente y otras veces en cambio incapaz de delegar. Trump no conoce el proceso legislativo ni la forma en que se toman las decisiones en Washington. Algunos han comparado su llegada a la capital a la de un outsider como Reagan, pero éste había ejercido durante dos mandatos como gobernador de California. Nunca se interesó demasiado por los detalles pero sabía cómo gobernar.

¿Cómo cohabitarán Bannon y Priebus en la Casa Blanca? Por ahora es difícil saberlo pero se antoja difícil que no surjan tensiones entre dos figuras tan opuestas compitiendo por tener impacto en una persona que suele actuar influido por la última persona con la que habló.


Sus voces no serán las únicas que influyan en el presidente electo. Quedan por saber los demás cargos dentro y fuera de la Casa Blanca y alguien como Jared Kushner, el esposo de Ivanka, podría ser un actor mucho más influyente que cualquiera de los dos.

Es importante saber hasta qué punto Melania o los hijos de Trump asumirán un papel activo en el círculo del presidente electo. El empeño de Nancy Reagan por seguir los consejos de la astróloga Joan Quigley complicó el mandato del segundo jefe de gabinete de su esposo, que contó el episodio en sus memorias unos años después. Michelle Obama enseguida chocó con el poderoso Rahm Emanuel durante el primer mandato del presidente.

Obama ha tenido cuatro jefes de gabinete durante sus ocho años como presidente: Emanuel, Bill Daley, Jack Lew y Denis McDonough. El primero le ayudó a sacar adelante la reforma sanitaria, el segundo y el tercero apenas tuvieron impacto y con el cuarto dio un paseo por los jardines de la Casa Blanca que le convenció de que no debía lanzar un ataque contra el dictador sirio Bashar al-Assad.

Las relaciones de los responsables del Ala Oeste no siempre fueron las mejores con el entorno más próximo a Obama. Emanuel chocó varias veces con Valerie Jarrett, amiga del matrimonio y quizá la persona que mejor conoce al presidente y que lo ha seguido desde hace más tiempo.

“No quiero gestionar a la mejor amiga del presidente”, dijo Emanuel según cuenta en sus memorias David Axelrod. “Es un desastre. Vi este tipo de situaciones cuando trabajé para Clinton y no funcionan. Siempre son una mala idea”. Emanuel intentó quitarse de encima a Jarrett persuadiéndola para ocupar el escaño vacante de Obama en el Senado. Era incómodo tener a alguien en la Casa Blanca con más acceso a Barack y a Michelle.

El episodio refleja hasta qué punto es precaria la posición de un jefe de gabinete, cuyo poder oscila según su capacidad para trabar una relación especial con el presidente. Esa arbitrariedad se acentuará todavía más por el perfil atípico del presidente electo y porque algunas de sus propuestas se alejan de la ortodoxia de los republicanos.

¿Votarán halcones fiscales como Ted Cruz o Marco Rubio a favor de un plan de infraestructuras que dispare el gasto público? ¿Votarán congresistas hispanos de estados como Texas a favor de construir el muro pese al impacto dañino para la economía de sus distritos?

Las negociaciones con el Capitolio deberían ser la función principal de Priebus pero su papel no parece fácil. Trump ha dicho que el vicepresidente Mike Pence también ejercerá como enlace con los congresistas republicanos y la presencia de Bannon introduce un factor añadido de confusión.

Los nombramientos de este domingo no aclaran hasta qué punto el primer mandato de Trump se apartará del rumbo que marcó su campaña a la Casa Blanca. Su elección inesperada ha llevado a darle un voto de confianza a algunos republicanos que esperan que el presidente electo sea una herramienta para aprobar la agenda que persiguen desde 2010. Pero el nombramiento de Bannon y las palabras del presidente electo contra los medios y contra quienes protestan en las calles son indicios que fomentan la impresión de que el despacho oval no cambiará a Trump.


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