Qué tiene que ver CNN en la demanda del gobierno de Trump contra la fusión entre AT&T y Time Warner

El Departamento de Justicia trata de bloquear una integración empresarial que en la práctica no debía tener muchos problemas. Algunos denuncian la supuesta injerencia de la Casa Blanca y su antipatía por el canal de noticias como la razón de la medida.
21 Nov 2017 – 5:00 PM EST

La fusión de las empresas AT&T y Time-Warner debía haber sido un trámite más -salvo por el precio de 85,000 millones de dólares- hasta que el Departamento de Justicia presentó una demanda para bloquear el acuerdo causando revuelo en el mundo de los negocios por la posible injerencia política que algunos ven en la medida.

Al centro de la disputa se perfila CNN, la cadena de noticias de corte liberal que el presidente Donald Trump tanto detesta y cuya desincorporación de Time-Warner, su empresa matriz, la Casa Blanca habría exigido para dar el visto bueno a la fusión.

Nadie reconoce que esa demanda se haya hecho o que su cumplimiento se esté esperando, pero es un rumor que ha circulado insistentemente en las últimas semanas, al punto que al reaccionar a la demanda gubernamental, el CEO de AT&T, Randall Stephenson reconoció que era “el elefante en el salón”.

“Nadie debería sorprenderse que el asunto (de CNN) sigue surgiendo porque hemos visto un cambio tan abrupto en la aplicación de la ley antimonopolio”, dijo Randall aunque no pudo decir si esa era la razón por la que se presentó la demanda.

“El asunto es que no podemos y no seremos parte en cualquier acuerdo que siquiera dé la impresión de que compromete las protecciones a la prensa que da la Primera Enmienda. Así que cualquier acuerdo que resulte en que cedemos el control de CNN, sea directa o indirectamente, no es un punto de arranque”, dijo Randall en una inusualmente directa alusión a las motivaciones políticas del gobierno.

¿Injerencia indebida?

Quienes sospechan que detrás de la demanda anunciada está el presidente Trump y su fobia al canal de noticias al que suele llamar “fallido” y generador de “noticias falsas”, lo hacen basado en declaraciones (y tuits) del presidente, las que explicarían lo que consideran un cambio de filosofía mantenida por el Departamento de Justicia por medio siglo en el manejo de las integraciones ‘verticales’.

Cuando en octubre de 2016 se anunció que la gigante de telecomunicaciones AT&T había alcanzado un acuerdo para la fusión con Time-Warner nadie en el gobierno asomó la posibilidad de algún problema en la concreción del negocio, ni siquiera el jefe de la división antimonopolio, el mismo encargado ahora de desafiar el plan en los tribunales.

“No veo esto como un gran problema antimonopolio (…) Creo que esta gente tendrá una ruta más fácil para la aprobación”, dijo Makan Delrahim en una entrevista televisiva el 24 de octubre de 2016.

“Como un ejemplo de la estructura de poder que estoy combatiendo, AT&T está comprando Time-Warner , y por tanto CNN, un acuerdo que no aprobaremos en mi administración porque es demasiada concentración de poder en las manos de unos pocos”.

Trump asegura que adquisiciones de ese tipo, como la que realizó Comcast de NBC en 2011, son una amenaza para la democracia.

Sin embargo, cuando los periodistas le preguntaron sobre los rumores de una supuesta condición de deshacerse de CNN para seguir adelante con la fusión, Trump aseguró que él no había tomado la decisión, sino “un hombre que es una persona muy respetable (…) Yo hice unos comentarios sobre lo que pienso”.

El que tomó la decisión fue Delrahim quien tuvo que apresurarse a decir en un comunicado que no había recibido ninguna instrucción desde la Casa Blanca sobre cómo proceder en el caso, algo que en condiciones normales sería una aclaratoria innecesaria, dada la tradicional separación entre la presidencia y la justicia.

Oposición a diestra y siniestra

Desde el punto de vista de los negocios, la transacción no implica la reducción de ofertas u opciones para los consumidores ya que se trata de la integración de compañías complementarias y no competidoras, como argumentan los portavoces de las empresas involucradas.

Más alá de la politización del caso, grupos de supervisión del gobierno y defensa de los derechos de los consumidores de diferentes posiciones ideológicas consideran que evitar la integración de ambas empresas será beneficioso porque consideran que concentra demasiado poder en ellas para influir en el mercado.

“La consolidación de medios masivos en la que grandes proveedores de contenido y distribuidores se unen pone en riesgo el libre flujo de información que es la piedra fundamental del mercado de ideas”, afirma la conservadora Estadounidenses por un Gobierno Limitado.

Una posición similar a la que expone en su página web Public Knoledge, un grupo progresista de promoción de los derechos digitales de la población.

“Una integración vertical entre programadores y distribuidores en particular destaca un número de problemas, incluyendo preocupación por favorecer contenidos, así como la reunión de datos. Una integración de medios de gran escala como esta también despierta preocupaciones que van más allá del lente económicamente enfocado del antimonopolio moderno”.

Para muestra, un tuit

Pero estos argumentos están quedando enterrados en la polémica desatada por la demanda y las sospechas de motivaciones políticas tras ella.

Desde la Casa Blanca, Trump ha desafiado la separación entre la presidencia y la justicia. El mandatario se ha quejado de esas prácticas porque le impiden “hacer lo que quisiera hacer” como reconoció en una entrevista a principios de noviembre.

“Se supone que no me involucre con el FBI. Se supone que no haga el tipo de cosas que me gustaría estar haciendo y estoy muy frustrado por eso (…) Como presidente se supone que no estés involucrado en ese proceso”, dijo en el programa del presentador conservador Larry O'Connor.

Trump hablaba sobre su despido del director del FBI, james Comey, y sobre su empecinamiento en que el Departamento de Justicia inicie investigaciones en torno a su excontrincante Hillary Clinton.

Este tipo de declaraciones, sus intervenciones en la campaña electoral y la nutrida cuenta de Twitter del presidente pueden servir como argumentos en la defensa que AT&T presente en los tribunales a la hora de enfrentar la demanda.

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