Trump escoge a México y Australia para estrenar su "dura" diplomacia telefónica

El presidente estadounidense reconoce que ha tenido "conversaciones duras", pero pide no preocuparse por eso. Sin embargo, cuando los choques se dan con países amigos, muchos se asustan.

El teléfono es un aparato que en manos del presidente Donald Trump es una temible arma. Lo demostró con su prolífica actividad en Twitter desde su móvil y ahora con esas "conversaciones duras" hechas mediante la línea ultra segura que tiene en su escritorio del Despacho Oval de la Casa Blanca.

Trump ha tenido en menos de una semana dos llamadas telefónicas con dos importantes aliados de Estados Unidos que han terminado en verdaderos desastres diplomáticos por las cosas que ha hecho y las que ha dicho (según las filtraciones que han reportado algunos medios).

El viernes pasado, en una conversación con Enrique Peña Nieto que buscaba limar asperezas por la ofensa generada en México por la orden ejecutiva para iniciar la construcción del prometido muro en la frontera, terminó con una ¿amenaza? ¿oferta? de enviar tropas para ayudar al manejar a los “bad hombres” que según Trump vienen de aquel país.

“¡Humillación!”, clamó la prensa mexicana cuando la agencia AP publicó la información basada en un supuesto extracto de la transcripción de esa charla.

“¡Mentira!”, se defendió la cancillería mexicana, aunque un portavoz no identificado de la Casa Blanca dijo luego a la misma agencia que sí, que era cierto, pero que era una “broma”.

Pero esas no son bromas que se esperen del presidente de EEUU, sobre todo con la larga historia de aventuras militares e invasiones que acumula. Los mexicanos recibieron a los últimos soldados ‘gringos’ hace un siglo, relativamente poco en términos históricos.

La confiable Australia

A Trump no le gustó que los australianos pactaran con el presidente Barack Obama “el peor acuerdo jamás alcanzado” para la transferencia de poco más de un millar de refugiados actualmente en centros del Pacífico a EEUU.

Sin aclarar si la naturaleza de esas dos llamadas fue como se ha reportado, Trump le restó importancia este jueves durante el Desayuno Nacional de Oración, un evento organizado por organizaciones cristianas para relacionarse con la clase política de Washington DC.

“Cuando escuchen sobre esas duras llamadas que estoy teniendo, no se preocupen. Son duras. Tenemos que endurecernos. Es tiempo de que seamos un poco duros, amigos. Virtualmente todas las naciones del mundo obtienen ventaja de nosotros. No va a pasar más”.

Pese a la calma que pide Trump, cuando el presidente toma el teléfono hay varios, dentro y fuera de país, que se preocupan por el efecto que puede terminar teniendo en un orden mundial todavía muy dependiente de EEUU. Sobre todo considerando que como dijo la víspera en una audiencia del Senado el exgeneral y ex director general de la CIA, David Petraeus, “no puede considerarse garantizado”.

Senadores, embajadores y analistas han destacado lo inconveniente de esta diplomacia telefónica en la que está embarcado Trump, quien desde que llegó a la Casa Blanca ha hablado con 10 líderes extranjeros, de acuerdo con su asesora Kellyanne Conway.

Rex al rescate

Hay que recordar cómo uno de los primeros contactos que tuvo tras ser elegido presidente el 8 de noviembre, con la presidenta de Taiwán, también tuvo efectos desestabilizadores y generó un primer choque con China.

Para arreglar los entuertos que pueda ir dejando la franqueza al hablar de la que se ufana el presidente, ya está a bordo Rex Tillerson, el nuevo secretario de Estado.

Tillerson no tiene experiencia en diplomacia, ni en gobierno, pero viniendo de la gigantesca petrolera Exxon Mobil sabe perfectamente que no es conveniente chocar con los socios con los que debe contar para manejar los frentes conflictivos que ya existen.

Según las fotos que ha presentado la Casa Blanca de Trump en su despacho conversando con colegas extranjeros destaca la presencia de dos asesores - Michael Flynn, de seguridad nacional, y Stephen Bannon, su estratega jefe, - lo que lleva algunos a preguntarse la influencia que tiene el círculo íntimo en materia internacional y qué coordinación tienen con el departamento de Estado.

En círculos diplomáticos habrá quienes esperen que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, tenga razón cuando dice que la relación con Australia (y por extensión con el resto del mundo) es capaz de aguantar una conversación telefónica.

A principios del siglo XX Teddy Roosevelt recomendaba que para manejarse en política había que "hablar suave y mostrar un gran garrote", la doctrina de Trump parece ser hablar "duro", por ahora.

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