null: nullpx

Meryl Streep y la peligrosa intolerancia de Donald Trump

Cada cuestionamiento que recibe, el presidente electo las responde con un comentario hiriente y destemplado. Esa vieja costumbre no es la ideal para un presidente que estará en el centro de las críticas dentro y fuera del país.
10 Ene 2017 – 11:53 AM EST
Comparte
Trump ha demostrado ser un hombre de reacciones rápidas y destempladas ante la crítica. Crédito: Getty Images

A dos semanas de convertirse en el presidente de Estados Unidos Donald Trump no parece tener algo más crucial que hacer que cuestionar la calidad actoral de una mujer cuyos méritos artísticos nadie está debatiendo: Meryl Streep .

A Trump le parece que la galardonada actriz está “sobrevalorada”, según dijo este lunes en un mensaje en su cuenta Twitter.

Y todo porque Streep cuestionó durante la gala de los Globos de Oro el hecho de que en noviembre de 2015 el entonces precandidato republicano se burlara de un reportero del New York Times que tiene una enfermedad congénita que compromete su movilidad: Serge Kovaleski.

Las burlas de Trump a Kovaleski, cuyo recuerdo le “rompieron el corazón” a Streep, se produjeron luego de que el reportero aclarara que el magnate estaba citando equivocadamente un trabajo suyo para asegurar que “miles de musulmanes en Nueva Jersey” salieron a las calles a festejar el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Como Kovaleski le quitó a Trump el argumento que usaba para darle veracidad a una especie que nunca nadie logró demostrar, el republicano arremetió en su contra de una manera adolescente burlándose de la manera peculiar como se mueve debido a su enfermedad.

Kovaleski 2015 y Streep 2017 son muestra de la falta de tolerancia de Trump ante quienes le critican o le llevan la contraria.

Una hipersensibilidad que no parece ser cualidad para alguien quien, como centro del gobierno del país más poderosos del mundo, va a ser objetivo de críticas, algunas ácidas e inmerecidas, algunas justas y necesarias.
Todas inevitables.

El club de los insultados por Trump

Es muy larga la lista de las personas que han sido víctimas de la furia concentrada en 140 caracteres que suele desparramar Trump contra sus adversarios, una costumbre que ya sufrieron algunos antes de que fuera candidato a la nominación republicana.

Luego, cada uno de los 16 precandidatos con los que se topó durante el proceso de selección del nominado presidencial republicano recibió su dosis de insultos e intolerancia. Desde Jeb Bush hasta Ted Cruz y su esposa, todos se vieron fustigados en algún momento por el verbo hiriente del empresario.

También la presentadora de Fox News Megyn Kelly de la que, tras considerar que lo había maltratado durante el primer debate republicano, dijo que “sangraba por todas partes”, dando a entender una relación entre la supuesta hostilidad de la periodista y su menstruación.

O los padres del soldado Humayun Khan, caído en Irak en 2004, quienes hablaron en la Convención Demócrata en Filadelfia y a los que Trump atacó pese a su reverenciada condición de “familia Golden”, esas que han perdido un miembro en servicio militar.

Esas reacciones destempladas también las han sufrido medios de comunicación, como The New York Times (el “fallido New York Times) o The Washington Post, cuando han publicado informaciones que no han sido de su agrado.

Y hasta instituciones, como la CIA o el FBI, a las que, a raíz de las denuncias sobre el hackeo ruso de las elecciones, recordó el fiasco con el que se argumentó la necesidad de invadir Irak, una manera de desprestigiar agencias que él mismo deberá supervisar cuando llegue a la Casa Blanca.

Otra característica es que, una vez desatado el vendaval de la polémica, su originador, Trump, termina desdiciéndose o culpando a los "mentirosos medios" por haber torcido sus palabras. Eso cuando no niega totalmente haber dicho algo que todos saben, escucharon y vieron que dijo, como pasó con la burla a Kovaleski.

Comportamiento poco presidencial

Todo muestra un patrón de comportamiento delicado para alguien que será el líder del gobierno más influyente del planeta y alguien cuyas acciones pueden tener un efecto modelador en el comportamiento de otros políticos y hasta de ciudadanos comunes, como recordó Meryl Streep.

Si hay alguien que es centro de críticas, observaciones, exigencias y, por supuesto, burlas, es el presidente de un país. Más el de uno donde la expresión es considerada sagrada, al punto que hay manifestaciones que en otras partes no sería toleradas pero que la Constitución consagra como derecho a la expresión en su Primera Enmienda.

Esa exposición viene con el cargo y exige de quien lo detente el mayor aplomo para saber recibirlas, procesarlas en su justa medida, ignorarlas las más de las veces. Al fin y al cabo el jefe de un gobierno con intereses globales como el de EEUU no tiene tiempo para enfrascarse con todo aquel que se le ocurra criticarlo.

Particularmente delicado serán las expresiones del futuro presidente cuando se refiera a temas internacionales o líderes extranjeros, momentos en los que puede complicar las relaciones internacionales o procesos de paz,. como hizo recintemente con su conversación con la presidenta de Taiwan, que molestó en China.

Trump aún no es presidente y por eso la agresiva defensa de sus posiciones, escandalosa como puede parecer a algunos, no reviste tanta importancia como si la estuviera haciendo desde la presidencia.

Una vez en la Casa Blanca, en apenas días, cobrará más peso la valoración que hizo Streep de cómo alguien que está en la cúspide del gobierno “supera en privilegio, poder y capacidad de responder” a cualquier otro ciudadano.

El problema adicional es el insulto como contraargumento no se limita al que exprese en su momento Donald Trump y el efecto en quien sea el circunstancial objeto de su desprecio, sino que es rápidamente repetido, magnificado y complementado por su legión de seguidores.

El triunfo de Trump apuntaló a quienes creen que la intolerancia y la violencia, por ahora verbal, son armas aceptables o adecuadas para la batalla política.

Lea también:

Comparte
RELACIONADOS:PolíticaDonald TrumpMeryl Streep

Más contenido de tu interés