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Gobernador de Texas promete eliminar ciudades santuario

El tema será una de las prioridades para los líderes republicanos en Texas en 2017.
29 Nov 2016 – 9:03 PM EST

El gobernador de Texas Greg Abbott ha lanzado una amenaza clara a los alguaciles de las principales urbes del estado: “Eliminaré las ciudades santuario”, y promete hacerlo a través de legislación y financiamiento.

Aunque el estado votó mayoritariamente republicano en las pasadas elecciones que ganó Donald Trump a Hillary Clinton, hay varias ciudades en Texas que se destacan por su tendencia liberal.

En el área de inmigración, específicamente, alguaciles y representantes locales en Austin, Dallas y Houston se oponen a la deportación masiva y el arresto de indocumentados sin antecedentes criminales.

“Sí. firmaré una ley que prohíba las ciudades santuario. También he emitido una orden que recortar financiamiento para ciudades santuario”, dice el mensaje de twitter escrito por Abbott en respuesta a una sugerencia sobre el mismo tema, que el presidente electo ha prometido eliminar.

En general, en Texas se entiende por “ciudad santuario” a las municipalidades que han establecido políticas que prohíben a los policías cooperar con los funcionarios de inmigración.

“El mensaje de Abbott es una clara amenaza a los alguaciles, sobre todo en este nuevo periodo. Es una manera fácil de cimentar el apoyo de la base republicana y ahora tiene los medios para hacerlo”, explicó Brandon Rottinghaus, profesor del departamento de ciencia política en la Universidad de Houston.

El vicegobernador Dan Patrick ha definido la eliminación de las ciudades santuario como un pilar esencial en su agenda para 2017.

Abbott no ha aclarado si se refiere a un nuevo recorte de fondos o al que hizo el año pasado, cuando anunció que no daría fondos concursables estatales a los alguaciles que se negaran a cumplir con las leyes de inmigración.

Cerca de $250 millones de dólares están disponibles para un periodo de dos años y se usan para diversos fines como entrenamientos y equipos.

“No está claro si Abbott se está refiriendo a fondos adicionales, pero no es tan fácil recortar el presupuesto, sobre todo porque están hechos a la medida”, comentó Rottinghaus.

Tras la elección de Donald Trump alcaldes y jefes de policía en varias ciudades del país han dicho que no cooperarán con las autoridades de inmigración para deportar a personas que no han cometido delitos.

Pelea con alguaciles

En Dallas la alguacil Lupe Valdez anunció el año pasado que no entregaría indocumentados a las autoridades de inmigración que no implicaran un riesgo significativo para el público y aseguró que se analizaría caso por caso. La política le valió una amonestación del gobernador.

Ed González, el nuevo alguacil electo para el condado de Harris (donde se localiza Houston) quiere eliminar el programa 287g, que obliga a su departamento a alertar a las autoridades de inmigración cuando tienen indocumentados en la cárcel del condado.

En Texas, Austin ha recibido el apodo de ciudad santuario en múltiples oportunidades. Su alcalde Steve Adler se ha comprometido a trabajar con una política caso a caso, para los indocumentados detenidos, pero no ha prohibido la cooperación del departamento de policía con el Servicio de Control de Inmigración.

Legislación

Abbott apoya proyectos de ley que prohíben las ciudades santuario en el estado. En 2014 una iniciativa sobre el tema fracasó dos veces en el capitolio estatal.

Antes de las elecciones el senador estatal Charles Perry volvió a presentar el proyecto de ley, que busca obligar a las ciudades a cooperar con las autoridades de inmigración.

La propuesta destaca que las municipalidades no pueden prohibir o desincentivar a los funcionarios locales para que pregunten por el estatus migratorio cuando detienen a una persona legalmente.

También prohíbe dar fondos estatales si el fiscal del estado cree que se ha violado la ley, entre otros puntos.

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Durante la campaña Trump prometió "poner fin a las ciudades santuario" y enfatizó que aquellas que se nieguen a colaborar con las autoridades federales de inmigración no recibirán dólares de los contribuyentes. El presidente electo aseguró que gracias a las políticas de estas urbes, se ha dejado en libertad a criminales indocumentados.

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