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Esta es la carta íntegra que quiso leer Elizabeth Warren y por la cual la silenciaron en el Senado

La senadora Elizabeth Warren desempolvó una carta de 1986 de Coretta Scott King, viuda de Martin Luther King, contra la nominación de Jeff Sessions como juez federal. Este es el contenido de esa misiva que ocasionó el veto a la congresista demócrata.
8 Feb 2017 – 4:01 AM EST

La senadora demócrata Elizabeth Warren fue silenciada este martes en el Senado cuando leía una carta de Coretta Scott King, la viuda del líder luchador por los derechos civiles Martin Luther King, escrita en 1986, en la cual declaraba que Jeff Sesssions, a quien llamó "un reaccionario racista", haría "un daño irreparable al trabajo" de su marido si era nombrado juez federal en Alabama.

Ahora el senador Sessions está nominado a fiscal general de Estados Unidos y solo falta el trámite del Senado para ratificarlo en el cargo, algo que se da por descontado. Debido al veto a Warren, la senadora por Massachusetts ya no podrá realizar declaraciones en la audiencia de nominación del secretario de Justicia.

Pero ¿qué dice la carta de Coretta King que provocó la ira de los republicanos?

Entre otros señalamiento, la carta cuestiona la idoneidad de Sessions para el puesto propuesto en aquel entonces, porque "cualquiera que haya utilizado el poder de su cargo como fiscal de Estados Unidos para intimidar y congelar el libre ejercicio del voto por parte de los ciudadanos no debe ser elevado a nuestros tribunales".

"El señor Sessions ha aprovechado los poderes impresionantes de su oficina en un intento de intimidar y asustar a votantes negros de edad avanzada. Por esta conducta reprensible, no debería ser recompensado como juez federal", agrega la misiva de Coretta King.

A continuación, dejamos la traducción íntegra de la carta:


"Sr. presidente y demás miembros del comité:

Gracias por permitirme expresar mi fuerte oposición a la nominación de Jefferson B. Sessions como juez federal de la corte del Distrito Sur de Alabama. Mis raíces profesionales y personales en Alabama son profundas y duraderas. Mi antiguo compromiso compartido con mi esposo, Martin, para proteger y acrecentar los derechos de los afroestadounidenses que incluyen la igualdad del acceso a los procesos democráticos, me llevan a hacer este testimonio hoy.

Líderes de los derechos civiles, incluido mi esposo y Albert Turner, han luchado dura y largamente para lograr un acceso sin restricciones a las urnas electorales. El Sr. Sessions ha usado el poder de su oficina para congelar el libre ejercicio del voto a ciudadanos negros en el distrito al cual aspira ser juez federal. Esto simplemente no puede ser permitido. La conducta del Sr. Sessions como fiscal de EEUU, desde su motivación política para la persecución del fraude electoral, hasta su indiferencia hacia las leyes que amparan los derechos civiles, indica su falta de temperamento, justicia y juicio para ser juez federal.

La Ley del Voto ha sido y es fundamental para el futuro de la democracia en EEUU. He tenido el privilegio, junto con mi esposo y otras personas, de participar en la marcha de Selma a Mongotmery por el derecho al voto en 1965. Martin quedó particularmente impresionado por la determinación por obtener el derecho del voto negro en Selma y el condado vecino de Perry. Él ha escrito: 'Sin duda, ninguna comunidad en la historia de la lucha negra ha respondido con el entusiasmo de Selma y el vecino pueblo de Marion. Si en Birmingham hubo apoyo de estudiantes y desempleados (para participar en marchas no violentas por el derecho al voto), en Selma hemos logrado el 10% de la participación de la población negra en la manifestación y al final la mitad fue arrestada en un solo día'. Martin se refería, por supuesto, al grupo que incluía a defensores procesados por asistir legalmente a personas mayores de edad y analfabetas negros. De hecho, desde la profundidad de sus convicciones Martin anticipó veinte años atrás que la organización de la unidad política en el condado de Perry podría permanecer mucho después de que otras marchas hubiesen desaparecido.

Esta organización, la Liga Civil del Condado de Perry, comenzó con el Sr. Turner, el Sr. Hogue y otros, y como Martin predijo, continuó dirigiendo la campaña por el voto y otros derechos. En los años que han pasado desde la aprobación de la Ley de Derecho al Voto, la comunidad afroestadounidense de Marion, Selma y otras poblaciones han hecho importantes avances en la lucha por la participación activa en los procesos electorales. El número de negros registrados para votar en los estados claves del sur se ha duplicado desde 1965. Esto no habría sido posible sin la Ley de Derecho al Voto.

Sin embargo, aún queda muy lejos lograr la igualdad en procesos electorales. Especialmente en el sur, donde hay esfuerzos constantes por denegar el acceso a los votantes negros, que son mayoría. Ha sido cuesta arriba mantener vigente la legislación que protege el más fundamental derecho al voto.

Una persona que ha demostrado mucha hostilidad hacia la aplicación de esas leyes, y por tanto, al ejercicio de esos derechos por la comunidad de raza negra, no debe ser elevado a un tribunal federal.


La ironía de la nominación del Sr. Sessions es tal que, de aprobarse, él revivirá las persecuciones que hacían los alguaciles hace veinte años atrás en clubes y granjas de ganado. Hace veinte años, cuando marchamos de Selma a Mongotmery, el temor al voto era real, tanto como huesos rotos y cabezas ensangrentadas en Selma y Marion de la que fuimos testigos. Mi esposo escribió entonces: 'no ha sido solo una imaginación enfermiza la que inventó la visión de un funcionario público, que juró cumplir con la ley, que forzó a realizar marchas inhumanas de niños negros, que ordenó al reverendo James Bevel ser encadenado a su cama, que apaleó a mujeres negras solicitantes, y que cruelmente ha infligido brutalidades contra peticionarios negros que exigen sus derechos".

El libre ejercicio del derecho al voto es tan fundamental para la democracia de EEUU que no toleramos ninguna forma de violación de ese derecho. De todos los grupos que han sido discriminados en la historia de nuestra nación, ninguno ha tenido una lucha tan larga y sufrida por el derecho al voto como la comunidad negra. Ningún grupo ha tenido acceso a las urnas electorales tan persistentemente denegado a los afroestadounidenses. En el transcurso del último siglo un gran número de esquemas han sido usados para bloquear el voto negro. El rango de técnicas desarrolladas con el propósito de reprimir el voto de los negros cubre la gama desde la simple aplicación de la brutalidad contra ciudadanos negros hasta el fraude legalizado de la excluyente 'cláusula del abuelo' y los exámenes amañados de lectura.

Las acciones tomadas por el Sr. Sessions respecto a las acusaciones del voto fraudulento en 1984 representan simplemente una técnica más, utilizada para intimidar a los votantes negros y así denegarles el más preciado derecho al voto. Las investigaciones en el proceso de voto no presencial fueron realizadas solo en los condados del cinturón negro, donde los afroestadounidenses habían logrado finalmente poder político en el gobierno local. Los blancos han estado utilizando el proceso de voto no presencial a su favor durante años, sin problema. Entonces, cuando los negros –dándose cuenta de su fortaleza, empiezan a usarlo con éxito– comienzan las investigaciones penales.

En esas investigaciones, el Sr. Sessions, como fiscal, mostró su deseo de llevar a juicio y procesar a tres líderes de la Liga Cívica del Condado de Perry, incluido Albert Turner, a pesar de las evidencias claras que demostraban que era inocente de cualquier irregularidad. Es más, al iniciar el caso, el Sr. Sessions ignoró las acusaciones de comportamientos similares de blancos. De hecho, el Sr. Sessions buscó castigar a los activistas de derechos civiles afroestadounidenses, asesores y colegas de mi esposo, que han sido figuras clave en el movimiento de los derechos civiles en los años 60. Esas personas que, dándose cuenta del potencial del voto no presencial entre los negros, aprendieron a utilizar el proceso dentro de los límites de la legalidad y enseñar a otros a hacer lo mismo. El único pecado que cometieron fue tener mucho éxito ganando votos.



El ejercicio del voto es un medio esencial por el cual nuestros ciudadanos se aseguran que los que gobiernan serán responsables. Mi esposo lo llamó el derecho civil número uno. La negación del acceso a la urna, la última instancia, es otro derecho fundamental. Es solo cuando los pobres y desfavorecidos son fortalecidos cuando son capaces de participar activamente en la solución de sus propios problemas.

Todavía tenemos un largo camino antes de que podamos decir que las minorías no tienen que estar preocupadas por la discriminación en las urnas. Negros, hispanos, indígenas estadounidenses y asiáticos están gravemente subrepresentados en todos los niveles del gobierno en Estados Unidos. Si vamos a hacer realidad nuestro eterno sueño de justicia a través de la democracia, debemos dar cada paso que sea posible para asegurar que se honra el espíritu y la intención de la Ley de Derecho al Voto de 1965 y la Décimoquinta Enmienda de la Constitución.

Las cortes federales tienen una posición única en nuestro sistema constitucional, asegurando que esas minorías y otros ciudadanos sin poder político tienen un foro en el que reivindicar sus derechos. Por este papel único, es esencial que las personas elegidas para ser jueces federales respeten los principios básicos de nuestro sistema legal: respeto por los derechos individuales y compromiso con una justicia igual para todos.

La integridad de las cortes y en consecuencia los derechos que ellas protegen, puede solo ser mantenida si los ciudadanos confían en que aquellos que han sido postulados a jueces federales serán capaces de juzgar con justicia por encima de otros intereses.

No creo que Jefferson Sessions posea los requisitos de juicio, competencia y sensibilidad con los derechos garantizados por la ley federal de derechos civiles para calificar para un cargo de juez federal de distrito. Basada en su historial, creo que su confirmación tendría un efecto devastador no solo en el sistema judicial de Alabama, sino también en el progreso que hemos logrado por el cumplimiento del sueño de mi esposo hace veinte años atrás. Por eso, urjo al Comité Judicial del Senado a negar esta confirmación.

Gracias por permitirme compartir mi punto de vista".

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