El último choque de las elecciones de mitad de periodo se resolverá en Mississippi

Este martes se define en segunda vuelta un puesto en el Senado entre la republicana Cindy Hyde-Smith y el demócrata Mike Espy, quien podría convertirse en el primer senador negro por el estado en siglo y medio.
26 Nov 2018 – 4:35 PM EST

En Mississippi las elecciones de mitad de periodo no han terminado. Deberán hacerlo este martes, cuando se defina quién se quedará con uno de los escaños en el Senado entre la republicana Cindy Hyde-Smith y el demócrata Mike Espy.

Ninguno de ellos logró superar el 50% de los votos que exige la ley estatal para quedarse con el puesto del renunciante senador Thad Cochran, en lo que en estricto sentido era una elección primaria del tipo “jungla”, donde todos compiten sin afiliación partidista y por tanto está abierta a todos los ciudadanos.

Por regla general, una elección de senador en Mississippi no acapararía la atención nacional como lo ha hecho esta. Eso se debe en buena medida a lo inesperado de ir a una segunda vuelta con un demócrata y a la polémica racista que ha caracterizado la últimas semanas de campaña.

Y para elevar aún más el perfil, el que el presidente Donald Trump decidiera hacer no uno, sino dos eventos de campaña la víspera de la elección.

El 6 de noviembre Hyde Smith, quien ejerce el cargo interinamente tras la salida de Cochran, obtuvo 41.3% y Espy 40,9%. Pero en esa primera ronda estuvo otro republicano, el senador estatal Chris McDaniel, quien obtuvo cerca del 17% de los votos.

Por eso, ahora que el voto conservador no está dividido, se considera que Hyde-Smith logre la victoria, algo que no sorprendería en Mississippi, considerado un estado sólidamente republicano. Sin embargo, parece haber cierto nerviosismo en el Partido Republicano, como demuestra la presencia del presidente.

Hyde-Smith, de 59 años, una incondicional de Trump, es la actual senadora interina por el estado nombrada en mayo por el gobernador Phil Bryant para sustituir a Cochran. Entre 2012 y 2018 fue comisionada para Agricultura y Comercio del estado. Entre 2000 y 2012 fue senadora estatal.

Espy, de 64 años, fue secretario de Agricultura de Bill Clinton entre 1994 y 1995. Entre 1987 y 1993 representó al Segundo Distrito de Mississippi en la Cámara de Representantes en Washington. El demócrata podría convertirse en el primer senador negro por el estado desde el final de la Guerra Civil y el primer miembro de su partido en alcanzar la posición en casi treinta años.

Aunque las encuestas, como aceptan los demócratas, indican que Hyde-Smith tiene ventaja sobre Espy, no todos terminan de considerar que la elección está definida y temen que se produzca el fenómeno que se vivió en Alabama, donde el año pasado el demócrata Doug Jones ganó inesperadamente el cargo de senador ante un contrincante republicano acorralado por viejas acusaciones de conducta sexual inapropiada.

En este caso, un reciente y desafortunado comentario con ecos raciales y su reconocido orgullo por la lucha de la esclavista Confederación de Estados del Sur en contra de Estados Unidos en la Guerra Civil ha sido intensamente explotado por la campaña de Espy, quien es negro, para presentar a Hyde-Smith como insensible en uno de los estados en los que más se sufrió la segregación racial.

Pocos días después de la primera vuelta, la aspirante republicana quiso expresar su confianza en un simpatizante diciendo ante un grupo de sus seguidores que si él la invitaba “a un ahorcamiento público, yo iría en primera fila”.


La imagen de una ejecución de ese tipo revivió recuerdos de los linchamientos de negros luego de la Guerra Civil. Entre 1877 y 1950 unas 600 personas fueron linchadas en Mississippi, considerado el estado más problemático en cuando a violencia racial.

Pese a que Hyde-Smith se disculpó si había ofendido a alguien con sus palabras y rechazó por “ridículas” las interpretaciones de que estaba hablando en referencia a su oponente o sobre la comunidad afroestadounidense en general.

En días pasados, se ha visto reforzado el perfil de la candidata como persona orgullosa de la herencia de los Estados Confederados del Sur, evidenciado en su historial como senadora de la legislatura local y hasta en la escuela en la que cursó estudios. Varios financistas de su campaña han pedido que les sean devueltos los fondos que aportaron, como las Grandes Ligas del Beisbol o Walmart por lo que consideran comentarios insensibles.

La explotación que Espy ha hecho de esas características de su oponente parece haberle dado más esperanzas de las que un demócrata puede aspirar normalmente en Mississippi. Incluso si perdiera por menos de 10 puntos se podría decir que sería una historia de éxito para el partido, que pocas veces logra superar la barrera del 40% de los votos.

¿Ayudará Trump?

La presencia de Trump en el estado sureño no servirá para convencer a aquellos votantes que tengan estén inconformes con el “racismo” del que los demócratas acusan a la republicana, al fin y al cabo el presidente tienen su larga historia de declaraciones desafortunadas que han agitado el siempre tenso debate sobre las relaciones interraciales en EEUU.


Sin embargo, el Partido Republicano quizá no considere que sea necesario contrarrestar la campaña de los demócratas porque confían en el electorado blanco, que en un 90% vota por ellos. El 90% del electorado negro lo hace por los demócratas, pero no es suficiente para ganar la elección, sobre todo si se considera que suelen participar menos en los comicios. Así que para que Espy gane, los expertos indican que tendría que sacar un 20% del voto blanco, algo que solo lograría si convence a los “moderados”.

Alabama no es Mississippi en el sentido de que el electorado progresista urbano que le dio el triunfo por una pequeña diferencia a Jones un año atrás tiene mucho menos peso. Además, Roy Moore se vio afectado por un escándalo sexual en el apogeo del movimiento del #MeToo.

Pero el racismo también es un tema delicado para los estadounidenses, como demuestra todo el debate en torno a las estatuas e iconografía confederada que se vivió el año pasado.

Además, con un presidente que algunos consideran que al saltarse la por él muy criticada “corrección política” legitima las posiciones de supremacistas blancos, es posible que se vea a esos moderados republicanos cambiar de bando circunstancialmente o, más probable, abstenerse de acudir a votar.

📷 Estos candidatos lograron el cambio de color en sus estados tras las votaciones

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