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'Colusión’, esa acusación de la que Trump se defiende hasta el cansancio, no es un crimen para su abogado

Rudolph Giuliani, el abogado principal del presidente, ofreció una novedosa línea de defensa para su cliente, quien repite periódicamente que "no hubo colusión" con los rusos. Ahora Giualini afirma que eso no es un crimen, aunque los diccionarios indiquen lo contrario.
30 Jul 2018 – 1:59 PM EDT

El presidente Donald Trump y su abogado, Rudy Giuliani, han tenido 48 horas dedicadas a atacar y sembrar dudas sobre la investigación del llamado ' Rusiagate' que dirige el fiscal especial, Robert Mueller.

Este lunes en una entrevista en el canal conservador Fox News, Giuliani desestimó la investigación sobre la intervención rusa en las elecciones de 2016 y la posible coordinación con la campaña de Trump, con un giro novedoso: que la colusión no es delito.

"He estado sentado aquí buscando en el código federal tratando de encontrar la colusión como un crimen", dijo Giuliani. " La colusión no es un crimen", añadió.

Mientras que Trump se ha esmerado en decir constantemente en que no hubo colusión ( "No collusion", es su frase habitual), ahora su abogado dice que incluso si hubiera habido colusión ni siquiera sería un delito.


Giuliani amplió sus comentarios en una entrevista posterior con CNN este lunes. "La piratería (informática) es el crimen (...) el presidente no hackeó", agregó.

Colusión significa: “Acuerdo o cooperación secreta para un propósito ilegal o engañoso”, de acuerdo con el diccionario Merrriam-Webster.

Es el equivalente español a confabulación, que es, según la Real Academia de la Lengua un “pacto ilícito en daño a tercero”.

Giuliani parece poner el énfasis en que ‘colusión’ no es un delito federal tipificado, salvo en crímenes económicos, y que ha sido usado profusa (e inexactamente) por los medios desde el arranque de la investigación del ‘Rusiagate’ como sinónimo de un acto criminal.

Expertos explican que, efectivamente, 'colusión' como tal no está tipificado como crimen, pero que en realidad esa palabra podría ser un eufemismo de otra que sí es delito: conspiración.

Una defraudación a EEUU (en este caso se investiga si la campaña de Trump se alineó con los rusos para interferir en la elección presidencial) podría ser considerada conspiración.

" La colusión no es un crimen, pero básicamente el equivalente delictivo es la conspiración (...) podría haber una conspiración para defraudar a EEUU al interferir con nuestras elecciones", detalló el exfiscal federal Randall Eliason a The Washington Post.

Mueller podría estar investigando una conspiración para defraudar a EEUU mediante la coordinación con Rusia. De hecho, l a palabra 'colusión' no aparece en el mandato con el que el Departamento de Justicia creó su oficina y habla de "vínculos y coordinación".

Además, el fiscal especial también conduce pesquisas sobre otros posibles delitos tales como la posible obstrucción a la justicia por parte de Trump con algunas de sus acciones, como el despido al exdirector del FBI James Comey o sus amenzas contra el fiscal especial Jefffe Sessions o el vicefiscal Rod Roseinstein, quien supervisa el trabajo de Mueller.

"Conflictos de interés"

Los comentarios de Giuliani, sumados a los que lanzó Trump el domingo desde su cuenta Twitter, parecen ser un renovado contraataque contra la investigación de Mueller.


En una serie de tuits, Trump repitió una vez más que "¡No hay colusión!" y volvió a tildar la investigación como una "caza de brujas" y una "estafa ilegal" articulada por los demócratas.

"¿Alguna vez Robert Mueller va a hacer públicos sus conflictos de intereses con respecto al presidente Trump, incluido el hecho de que tuvimos una relación comercial muy desagradable y contenciosa, lo rechacé para dirigir el FBI (un día antes de su nombramiento como Fiscal Especial) y Comey es su amigo cercano...", tuiteó Trump.


Trump ha atacado al fiscal especial desde prácticamente el inicio de su trabajo y en muchas ocasiones dijo que Mueller tiene conflictos de intereses. Ahora dio un paso más en tales acusaciones, aunque lo haya hecho de una manera críptica aludiendo a supuestos negocios "desagradables" que no especifica cuáles pueden ser.

Un informe de The New York Times en enero decía que Trump intentó despedir a Mueller en junio de 2017 por supuestos conflictos de interés: una disputa sobre tarifas en el Trump's National Golf Club en Virginia; su entrevista para posible director del FBI; y el trabajo de Mueller en un bufete de abogados que representa al yerno de Trump, Jared Kushner.

El diario neoyorquino indica que Trump se abstuvo de despedirlo por consejos de un abogado de la Casa Blanca, Don McGahn, que lo amenazó con la renuncia si sacaba a Mueller de la investigación.

Tras el despido de Comey (originalmente a cargo de la investigación sobre la intromisión rusa) Mueller fue designado por el vicefiscal general Rod Rosenstein, que a su vez fue elegido por el propio Trump.

El presidente no ha sido formalmente acusado de nada hasta el momento en la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Pero varios colaboradores de la campaña Trump y decenas de ciudadanos rusos han sido acusados formalmente ( y se declararon culpables), ya sea por haber mentido a los investigadores o por otros delitos que se desprendieron de las pesquisas iniciales.


El expresidente de campaña de Trump, Paul Manafort, fue acusado de lavado de dinero, fraude y conspiración contra EEUU entre otros crímenes por sus actividades por fuera de la contienda política de 2016. Su juicio comienza este martes 1 de agosto.

Semanas atrás, Mueller acusó formalmente de conspiración y otros cargos a 12 ciudadanos rusos por hackear los sistemas del Partido Demócrata y otras instituciones políticas de EEUU en la campaña de 2016.

Otra causa que se desprendió del ' Rusiagate' fue la que está en curso sobre el abogado de larga data de Trump, Michael Cohen, quien está bajo investigación criminal en Nueva York por presuntos delitos financieros y violaciones a leyes de financiamiento de campaña.

Los investigadores están evaluando el pago de 130,000 dólares hecho a la actriz porno Stormy Daniels un mes antes de la elección presidencial de 2016 para mantener en silencio su presunta aventura con Trump.

Estos son los 8 nombres claves en la investigación sobre el Rusiagate

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