Política

Canadá retira de Cuba a familias de sus diplomáticos por síntomas inusuales tras ataques sónicos de 2017

El país está investigando qué podía haber generado mareos, dolores de cabeza y naúseas a 10 de 27 empleados canadienses y miembros de sus familias. No se trata de nuevos incidentes.

Canadá retirará en las próximas semanas a los familiares de sus diplomáticos en La Habana mientras investiga los síntomas y una nueva lesión cerebral consecuencia de los ataques sónicos de 2017, según un comunicado.

La decisión no responde a nuevos incidentes sufridos por la representación canadiense en Cuba, sino a que los familiares que han regresado a Canadá siguen sintiendo náuseas, dolores de cabeza y mareo –que disminuyen su intensidad antes de volver a presentarse. Incluso médicos canadienses y estadounidenses que han estado evaluando a los pacientes se han inquietado con un nuevo tipo de lesión cerebral.


"De acuerdo con estos especialistas, la información médica plantea preocupaciones por un nuevo tipo de posible daño cerebral adquirido", se lee en la comunicación. "La causa sigue siendo desconocida, pero podría ser de origen humano". Incluso han hecho pruebas al agua y al aire en las instalaciones de la embajada sin hallar en ellas una explicación a los síntomas de los funcionarios y sus familiares.

Hasta que sean determinadas las razones de estos síntomas en los familiares de los diplomáticos, la embajada decidió que sus funcionarios en La Habana no podrán ir acompañados. Ya se encuentran haciendo los arreglos para que todos los acompañantes regresen a Canadá en los próximos días. Sin embargo, las operaciones en la sede continúan de forma regular.

Estados Unidos anunció el otoño pasado drásticos recortes a su personal en la isla caribeña luego de los misteriosos incidentes en que 24 estadounidenses resultaron afectados en la isla. También los canadienses sufrieron por los ataques, al menos 10 –hubo un aumento desde los ocho que inicialmente fueron reportados– tuvieron síntomas que iban desde dolores de cabeza y náuseas hasta pérdida de la audición.

Según los testimonios de los funcionarios a medios como ProPublica, mientras estaban en sus casas reportaban escuchar un ruido ensordecedor, a veces durante periodos de una hora o más tiempo. Y aunque avisaban de la molestia a los trabajadores de vivienda de la embajada y ellos iban a revisar qué podía estar pasando, nunca hallaban nada.

Para agosto de 2017 las autoridades de Estados Unidos informaron que los diplomáticos estuvieron expuestos, en efecto, a un dispositivo sónico colocado dentro o fuera de sus residencias. Desconocían si se trataba de un arma usada en "un ataque deliberado o si tenía otro motivo". Pero el FBI, que viajó a La Habana, no han podido hallar al menos una evidencia que apoye esta teoría.

La Policía Real Montada de Canadá continúa la investigación con el apoyo de las autoridades estadounidenses y cubanas.