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Joe Biden

Biden trata de calmar a los consumidores y superar el golpe político que le da esta crisis de gasolina

Al tiempo que promete que el suministro de gasolina regresará a la normalidad en los próximos días, la Casa Blanca busca detener el daño político que siempre significa una escasez de combustibles y aumento de precios.
13 May 2021 – 02:11 PM EDT
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“No entren en pánico”, fue el consejo que dio este jueves el presidente Joe Biden dio a los residentes en la costa este del país que se han visto afectados por los problemas en el suministro de gasolina a consecuencia del ataque cibernético que sufrió uno de los principales oleoductos de EEUU.

“Esta es una situación temporal. No pongan más gasolina de la que necesitan”, dijo Biden en una alocución de pocos minutos desde la Casa Blanca para hablar de las medidas que ha tomado el gobierno para garantizar la recuperación del suministro de combustibles.

El presidente quiso asegurar a quienes temen quedarse sin combustible que la empresa que administra el oleoducto Colonial ha empezado a reestablecer sus operaciones, suspendidas tras haber sido objeto de un hackeo la semana pasada, y que la normalidad en el suministro se alcanzará en los próximos días.

Al mismo tiempo, Biden advirtió a los dueños de estaciones de servicio que no deben especular con los precios y aseguró que, aunque los responsables del ataque cibernético están en Rusia, el gobierno de Vladimir Putin no es responsable de la acción, de acuerdo con los informes de inteligencia que él ha recibido.

La intervención de Biden trata de calmar las cosas, en momentos en que miles de estaciones de servicios reportan haberse quedado sin inventarios de gasolina producto de las compras nerviosas que han disparado las ventas y secado los surtidores en varios de los estados del sureste del país que son servidos por el gasoducto Colonial.

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Un ciberataque paraliza la mayor red de oleoductos de EEUU, ¿quién está detrás de este incidente?

Las palabras presidenciales intentan minimizar el daño político que está sufriendo el gobierno por parte de miembros del Partido Republicano que presentan la coyuntura como evidencia del fracaso de las políticas energéticas demócratas, pese a que lo sucedido no tenga nada que ver con ese tema.

Largas filas en estaciones de servicio, escasez de gasolina y aumento del precio en el surtidor son cosas que generan malestar entre la población, que suele achacar la culpa al gobierno de turno, sea republicano o demócrata.

Presionados por la campaña republicana de culpar al ejecutivo por su manejo de la crisis, la Casa Blanca se ha apresurado a mostrar medidas inmediatas, como la autorización para levantar restricciones al comercio marítimo y carretero de combustibles, o la profundización de planes para atacar la amenaza del ciberterrorismo.

De acuerdo con el sitio web GasBuddy, para primeras horas de la tarde del jueves, en algunas zonas, como Washington DC, el 73% de las estaciones mostraban algún tipo de escasez de gasolina. En Virginia era el 51% o en Carolina del Sur el 52. En otros estados el margen es menor, como el Florida, donde el 30% reporta problemas, mientras que en Texas o Luisiana el suministro es normal.

La Casa Blanca se apoya en los análisis de especialistas de mercado que aseguran que la situación no se debe a un problema de producción de combustible sino al aumento desmedido de la demanda por parte de consumidores nerviosos, algo similar a lo que pasó con el papel de baño o el alcohol al principio de la pandemia del coronavirus.

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