Qué demuestra el memo sobre el FBI: analizamos el documento publicado por los republicanos

En el corto texto de cuatro páginas se argumenta que el Buró Federal de Investigaciones abusó de su poder al investigar los vínculos de la campaña de Donald Trump con Rusia y justificar que vigilaron a un exasesor basándose en un informe sin verificar que fue pagado por el Partido Demócrata. El problema es que para confirmar esa denuncia haría falta conocer documentos que son clasificados.
2 Feb 2018 – 2:46 PM EST

Era una tormenta ya pronosticada, pero pasado el mediodía del viernes las cuatro páginas del memo republicano del Comité de Inteligencia desataron un verdadero vendaval en Washington.

Desde el título del documento, preparado por la oficina del jefe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el republicano Devin Nunes, se genera una duda sobre la rectitud de los procedimientos del FBI al investigar al exasesor de la campaña de Donald Trump, Carter Page, y sus posibles vínculos con Rusia.

"Abusos de la Ley de Vigilancia Internacional en el Departamento de Justicia y el Buró Federal de Investigaciones", se titula el memo que fue presentado por la mayoría republicana y con el voto contrario de los demócratas del comit, que argumenta que la vigilancia a Page se solicitó sobre la base de la información del llamado 'dossier' que hizo la empresa de investigación política Fusion GP, primero para un grupo republicano anti-Trump y luego para el Partido Demócrata.

Aunque la Casa Blanca y muchos republicanos aseguran que el memo demuestra que hubo un motivación política para lanzar la investigación del 'Rusiagate', hay que destacar que cuando en octubre de 2016 el FBI solicitó autorización para vigilar a Page, él ya no trabajaba con la campaña. Además, Page estaba ya en el radar de la agencia al menos desde 2013 cuando se supo del supuesto esfuerzo ruso para reclutarlo como agente.

Comentamos algunos pasajes del texto:

“Este memorando les brinda a los miembros una actualización sobre los hechos significativos relacionados con la investigación en curso del Comité en el Departamento de Justicia (DOJ) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el uso de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA) durante el ciclo de la elección presidencial de 2016”.

Los redactores reconocen que se trata de una “investigación en curso”, que es justamente uno de los argumentos que el Departamento de Justicia y el FBI habían presentado para objetar la desclasificación del texto de la oficina de Nunes. La observación que se le hace a Nunes y la Casa Blanca es que están presentando un documento, considerado parcializado y descontextualizado por sus críticos, que puede afectar futuras pesquisas del FBI o incluso poner en estado de alerta a los investigados. Eso sin contar como contamina sin presentar argumentos verificables el debate en la opinión pública sobre la investigación del llamado ‘Rusiagate’.

“Nuestros hallazgos, que están detallados abajo, 1) levantan preocupación sobre la legitimidad y legalidad de ciertas interacciones del DOJ (Departamento de Justicia) y del FBI con las Cortes de Vigilancia Internacional (FISC) y 2) representa una preocupante ruptura de los procesos legales establecidos para proteger al pueblo estadounidense de los abusos relacionados con los procesos FISA (Ley de Vigilancia Internacional)”.

Los comités de inteligencia del Congreso tienen, entre otras funciones, garantizar que los derechos ciudadanos no se vean violados por las agencias federales de investigación. En ese sentido, el argumento de los republicanos es que están supervisando el trabajo del FBI y alertando sobre esos posibles excesos. Paradójicamente, el Departamento de Justicia, el FBI y los demócratas, además de muchos expertos legales, cuestionan que el comité, bajo la égida de Nunes, está rompiendo con el proceso legal y el vínculo parlamentario con la comunidad de inteligencia.

“Debido a la naturaleza sensible de la actividad de inteligencia exterior, las solicitudes FISA (incluyendo las renovaciones) hechas ante cortes FISC son clasificadas. Por eso, la confianza pública en la integridad de los procedimientos FISA depende en la habilidad de la corte para hacer que el gobierno cumpla con los mayores estándares, sobre todo cuando se trata de la vigilancia de ciudadanos estadounidenses”

El texto reconoce que la “sensible naturaleza de las actividades de inteligencia exterior” fuerza a que las solicitudes que se hacen ante las cortes especiales que administran la ley sean clasificadas. Para contrarrestar la información presentada en el memo de Nunes haría falta que la agencia mostrara todo el archivo en el que basó su solicitud, algo que según el FBI dejaría expuestos mecanismos y fuentes con las que trabaja, y pondría en peligro todo el trabajo de inteligencia que realiza.

“El ‘dossier’ compilado por Christopher Steele (el ‘dossier Steele’) por encargo del Comité Nacional Demócrata y la campaña de Hillary Clinton conforma una parte crucial de la solicitud FISA sobre Carter Page”.

El memo indica que el llamado ‘dossier’ elaborado por el ex espía británico Steele, “es una parte esencial” de la solicitud para realizar la vigilancia FISA a Page. Pero en el texto no se explica de qué manera se sabe que ese es el caso. La única manera de saber si eso fue así es conociendo toda la documentación presentada por el FBI a la corte FISA que es, por ley, clasificada. Pero el buró no está dispuesto a presentar esos datos porque asegura que pondría en peligro fuentes y daría pistas a quienes están bajo investigación sobre los métodos que usa la agencia.

"La solicitud de FISA sobre Page evalúa incorrectamente que Steele no proporcionó información directamente a Yahoo News. Steele ha admitido en presentaciones ante los tribunales británicos que se reunió con Yahoo News—y varios otros medios de comunicación—en septiembre de 2016 a iniciativa de Fusión GPS. Perkins Coie estaba al tanto de los contactos iniciales de Steel con los medios de comunicación porque organizaron al menos una reunión en Washington, DC en 2016 con Steele y Fusion GPS donde se discutió este asunto".

Steele era un agente británico conocido por el FBI, que siempre confió en los datos que le presentó en casos anteriores. Por muchos años trabajó en Moscú para la inteligencia británica y tenía reputación de ser dedicado y honesto. En esta investigación, el buró suspendió la relación porque, como se reconoce en el mismo memo, cometió el pecado principal para un espía: hablar con medios de comunicación sobre la marcha de un caso. El memo aprovecha para arrojar dudas sobre la idoneidad de la fuente usada por el FBI (Steele) y hasta de sus motivaciones políticas

“Según el jefe de la división de contrainteligencia del FBI, director asistente Bill Priestap, la corroboración del ‘dossier Steele’ estaba en su 'infancia' cuando se hizo la primera aplicación FISA”.

Muchos expertos en inteligencia dudan que el FBI haya basado su solicitud para vigilar a Page solo en el trabajo de Steele, más aún si, como reconoció el jefe de la División de Contrainteligencia del FBI, director asistente Bill Priestap, la corroboración de todo el dosssier apenas estaba en sus inicios. De hecho, cuando el entonces director del FBI James Comey le habló al todavía presidente electo Trump de ese documento en enero de 2016, le explicó que las informaciones no habían sido verificadas. Sin embargo, Page ya era una ‘persona de interés’ para la comunidad de inteligencia al menos desde 2013, por sus contactos con el gobierno de Moscú. Es precisamente su perfil el que alerta a los investigadores de su viaje en junio de 2016 a Rusia en medio de la campaña presidencial. El dossier no habría aportado nada nuevo a los agentes federales que ya tenían en su radar a Page.

“Además, el Subdirector McCabe testificó ante el Comité en diciembre de 2017 que no se habría solicitado una orden de vigilancia del FISC sin la información del expediente Steele”.

Las declaraciones de McCabe a las que se refiere el memo fueron dadas en una sesión a puertas cerradas, de las que suelen tener los operadores de inteligencia para garantizar que no se dan a conocer datos que puedan perjudicar la seguridad nacional. Por eso, es imposible saber qué fue lo que dijo el vicefiscal a los congresistas. Y sin eso, no se puede hacer una valoración de hasta qué punto el dossier fue la base de la solicitud del FBI para vigilar a Page.

Los demócratas, a quienes el comité no les permitió publicar paralelamente su propio memo para contrarrestar al de Nunes, aseguran que la referencia a McCabe altera completamente lo que dijo al comité. De nuevo, es lo que pasa con todo el documento: su veracidad no puede ser establecida porque los documentos que ayudarían a hacerlo están clasificados.

“La solicitud FISA sobre Page también menciona información sobre el asesor de campaña de Trump George Papadopoulos, pero no hay evidencia de ninguna cooperación o conspiración entre Page y Papadopoulos.

Papadopoulos es el hombre que dispara la investigación sobre la campaña republicana luego de que asegurara a un diplomático australiano que los rusos tenían “datos sucios” sobre Hillary Clinton. Según un reportaje del The New York T imes, el gobierno australiano contactó al estadounidense para informarle sobre esa reunión, con lo que empezó la investigación del FBI. El 30 de octubre de 2016, Papadopoulos se declaró culpable de mentir a agentes del FBI sobre haber tenido contacto con personas que afirmaban tener vínculos con altos funcionarios rusos. Esta fue la primera acusación criminal que sugería una relación de Rusia con la campaña de Trump.

La información de Papadopoulos desencadenó la apertura de una investigación de contrainteligencia del FBI a finales de julio de 2016 por parte del agente del FBI Pete Strzok. Strzok fue reasignado por la Oficina del Asesor Especial a Recursos Humanos del FBI por mensajes de texto impropios con su amante, la Fiscal del FBI Lisa Page (ninguna relación conocida con Carter Page), donde ambos demostraron un claro sesgo contra Trump y en favor de Clinton, a quien Strzok también había investigado”.

Strzok formaba parte de la investigación sobre los servidores de correos electrónicos que usó la entonces candidata Hillary Clinton durante su tiempo como secretaria de Estado. Luego pasaría al equipo de Mueller. Strzok y su novia, la abogada del FBI Lisa Page, tenían fuertes opiniones sobre Trump, como candidato y ya como presidente, algo que queda claro en sus intercambios (por cierto en en los teléfonos oficiales del FBI). Strzok fue despedido por Mueller tras conocerse el intercambio de textos con su novia en los que ambos hacen comentarios que demuestran que no querían ver a Donald Trump como presidente.

“Los textos entre Strzok y Lisa Page también reflejan un amplio debate acerca de la investigación, la orquestación de filtraciones a los medios de comunicación, e i ncluyen una reunión con el subdirector McCabe para discutir una póliza de "seguro" contra la elección del presidente Trump”.

Esto es una referencia tangencial a la “sociedad secreta” formada dentro del Departamento de Justicia para derrocar a Trump que algunos republicanos quisieron promover días atrás, pero que al final resultó tan insostenible que ellos mismos tuvieron que marcar distancia con lo que parecía más una teoría conspirativa de uno de esos sitios web de la ultraderecha. Toda esa teoría se construyó con base en uno de los textos de Strzok y Page en el que se decía: “Quizá este es el primer encuentro de la sociedad secreta”. El problema es que los mismos representantes republicanos que salieron alarmados a difundir esa información no supieron responder a los medios cuando les preguntaron de qué se trataba esa sociedad.

Estos son los 8 nombres claves en la investigación sobre el Rusiagate

Loading
Cargando galería