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A pesar de las acusaciones a 12 agentes rusos, el encuentro entre Trump y Putin sigue en pie

Aunque senadores de ambas bancadas le solicitaron expresamente al presidente cancelar su encuentro con el mandatario ruso del próximo lunes en Helsinki, el encuentro sigue en pie y sin ninguna perspectiva aparente de que el presidente de EEUU quiera confrontar el gobierno de este país por sus acciones.
14 Jul 2018 – 9:39 AM EDT

Aunque muchos políticos y senadores de ambas bancadas estaban esperando que el presidente Donald Trump cancelara su reunión del próximo lunes con Vladimir Putin en la ciudad de Helsinki, la capital finlandesa, la reunión sigue en pie.

Un alto funcionario de la administración le dijo a la cadena NBC News que había un "cero" por ciento de posibilidades de que la reunión se cancelara y luego, la misma secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo que la cumbre estaba "todavía en curso".

Después de que el fiscal especial del Rusiagate, Rober Muller, presentara el viernes acusaciones contra 12 agentes de inteligencia rusos por el presunto hackeo y robo de datos de la red informática del Comité Nacional Demócrata y la campaña presidencial de Hillary Clinton, de inmediato emergieron voces tanto del Partido Republicano como del demócrata exigiéndole al presidente que en un acto “de patriotismo” cancelara su encuentro con el mandatario ruso.


"Estas revelaciones se suman a un conjunto de pruebas que confirman un amplio complot del gobierno de Vladimir Putin para atacar las elecciones de 2016, sembrar el caos y la disensión entre el electorado estadounidense y socavar la fe en nuestra democracia", dijo el senador John McCain en un comunicado. "Si el presidente Trump no está preparado para responsabilizar a Putin, la cumbre en Helsinki no debería avanzar".

Nancy Pelosi, jefa de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, también le demandó al presidente usar esta reunión para "exigir y asegurar un acuerdo real, concreto e integral de que los rusos cesen sus continuos ataques contra nuestra democracia", aunque posteriormente se unió la demanda de la cancelación del encuentro.


"Estas acusaciones son una prueba más de lo que todo el mundo, a excepción del presidente, parece entender: el presidente Putin es un adversario que interfirió en nuestras elecciones para ayudar a Trump a ganar (los comicios)", afirmó por su parte el senador demócrata y jefe de la minoría en la Cámara Alta, Charles E. Schumer, en un comunicado.

Pero a pesar de la noticia y de la indignación que ha generado en el entorno político y en el electorado del país, ni el presidente Trump ni su vocero, que están este fin de semana en Reino Unido, se han referido o condenado las revelaciones.

Por el contrario, en su participación en la Cumbre de la OTAN las críticas llovieron, pero sobre el fiscal especial del 'Rusiagate', Robert Muller, y la “cacería de brujas” de la que según el mandatario ha sido víctima. A Putin, por el contrario, le han correspondido palabras amables, como que, por ejemplo, él no debe ser considerado su enemigo sino su competidor y hasta puede convertirse “en su amigo”.

Según le dijo en tono burlón a un periodista del diario The Washington Post, Trump le preguntará al mandatario ruso por la responsabilidad en estas intromisiones “aunque él espera que Putin lo niegue de nuevo, por lo que se moverán a otros asuntos”, explicó el diario capitalino.


Sus declaraciones no resultaron sorprendentes una vez que antes de que se conociera la noticia de esta acusación, el presidente estadounidense ya se había referido al encuentro que tendrá con Putin el próximo lunes mostrando ningún interés de confrontarlo: "Va a ser muy interesante escuchar lo que tenga que decir (Vladimir Putin). Puede que lo niegue (la interferencia en las elecciones de EEUU). Todo lo que puedo decir es '¿lo hiciste?' y 'no lo hagas otra vez', pero puede que lo niegue".

En un tuit este sábado Trump acusó de la interferencia rusa y de lo poco que se hizo al gobierno de Obama, con lo que de alguna manera mueve responsabilidades al gobirno que lo precedió.

"Las historias que escuchamos sobre los 12 rusos ayer ocurrieron durante el gobierno de Obama, no el de Trump. ¿Por qué no hicieron algo al respecto especialmente después de que el presidente Obama fue informado en septiembre (de 2016) por el FBI, antes de la elección?" dice el tuit.

En todo caso, el gobierno de Barack Obama impuso sanciones al gobierno de Putin tras conocerse esto.

Los gestos de cercanía de Trump hacia Putin no son nuevos. En marzo de este año, apenas días después de imponer sanciones a algunos de los allegados del presidente ruso Vladimir Putin, el presidente de Estados Unidos lo llamó para felicitarlo por su reciente reelección. Y lo hizo en contra del consejo de sus asesores.

El diario The Washington Post reveló que, con la llamada, Trump ignoró las advertencias de sus asesores de seguridad nacional, quienes le habían escrito en todas mayúsculas "NO FELICITAR" en los informes escritos entregados al presidente.

Ya mucho antes de ser presidente, Trump alardeaba de conocer a Putin por haber participado en algún programa de televisón, grabado remotamente, y hasta presumía de un hermoso regalo que le dio cuando Miss Universo, organización que presidía el entonces millonario se llevó a acabo en Rusia.

Las cosas no parecen haber cambiado mucho desde entonces, ni siquiera a la luz de lo que revela la acusación dada a conocer el viernes en la que se lee que once de los agentes rusos son acusados de robo de identidad, conspiración para lavar dinero y conspiración para llevar a cabo crímenes informáticos. "Agentes rusos del GRU hackearon el sitio web de un directorio de elecciones estatales y robaron información de 500,000 votantes. También hackearon computadoras de una compañía que ofrecía programas para verificar información de registros de votantes".

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