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A la hora de defenderse del 'Rusiagate', el presidente Trump necesita un abogado privado

Aunque cuenta con un equipo de asesores legales en la Casa Blanca, el manejo del ‘Rusiagate’ y su relación con el presidente está en manos de Marc Kasowitz, un abogado que lo conoce bien pero que no sabe mucho de Washington.
8 Jun 2017 – 4:51 PM EDT

Washington DC .- La tarde del jueves, el centro de atención en Washington se movió del Senado unas pocas cuadras al oeste, al edificio Nacional de la Prensa, donde el abogado personal de Donald Trump ofrecería la primera reacción a lo que horas antes declaró el exdirector del FBI James Comey al Comité de Inteligencia.

Los periodistas tuvieron que esperar más allá de la hora indicada para escuchar a Marc Kasowitz leer un comunicado que ya se había filtrado a los medios (con algunos errores ortográficos, por cierto) y verlo inmediatamente salir del escenario sin responder pregunta alguna.

Kasowitz ratificó lo que había dicho la víspera de que el presidente estaba “reivindicado” luego de que Comey explicará las tres ocasiones en las que le aseguró que no estaba bajo investigación del FBI en el llamado ‘Rusiagate’.

El abogado de Trump negó que el presidente le hubiera solicitado “lealtad” a Comey, y afirmó que del testimonio del exdirector del FBI no sale ninguna ‘prueba’ que indique la intención de intervenir en una investigación federal.


Además, hizo una referencia amenazante a la confesión de Comey de que filtró conversaciones que tuvo con el presidente, las que el abogado calificó como privilegiadas por lo que revelarlas podría ser considerado delito. Pero eso lo determinarán los investigadores, dijo.

Hombre de confianza

Es llamativo que fuera Kasowitz, el abogado personal de Trump quien saliera a ofrecer la declaración, aunque el presidente tiene un equipo legal que le asesora en la Casa Blanca, un abogado oficial.

El consejero legal de la Casa Blanca es Don McGahn, un nombre poco conocido fuera de los círculos legales, pese a que está al centro de todas las decisiones que se tomen en la presidencia, para determinar precisamente que cumplen con las leyes.

El consejero de la presidencia ofrece asesoría legal al presidente por sus acciones en el cargo, pero no en asuntos personales, ni en posibles procedimientos que pueda abrir el Congreso por abusos de poder como votos de censura o juicios políticos, limitaciones que tuvieron que aclararse sobre todo despúes del caso Watergate.

Por eso Trump requiere un equipo privado, además de que el caso del 'Rusiagate' empieza en julio de 2016, cuando era un empresario con aspiraciones presidenciales.

Kasowitz fue llamado por el presidente a fines de mayo para encabezar la estrategia legal para enfrentar el avance de la investigación del llamado ‘Rusiagate’ sobre los vínculos entre su campaña y agentes de inteligencia de Rusia.

No es inusual que los mandatarios estadounidenses se apoyen en abogados privados para manejar potenciales problemas con la justicia, como hizo el presidente Bill Clinton en 1997 durante el escándalo de Monica Lewinsky por el que fue llevado a un juicio político del que fue finalmente absuelto en el Senado, pero si es menos común que no tengan conocimiento de la manera como funciona Washington.

Recientemente The Washington Post reportó que la Casa Blanca estaba buscando formar un ‘equipo legal de ensueño' para manejar la defensa del presidente, pero que se había encontrado con que los grandes nombres del medio capitalino no podían o no querían ser parte.


Por eso Kasowitz pasó a ser la cara del equipo presidencial. Y a pesar que viniendo de Nueva York desconoce los manejos de Washington, tiene la gran ventaja de conocer a Trump, serle leal (condición que dice Comey que él le exigió) y de tener un estilo confrontacional muy del gusto y del estilo del mandatario.

Legados del Watergate

La estrategia de mantener al consejero legal de la Casa Blanca fuera del ‘Rusiagate’ es una manera de separar al “ciudadano Trump’ del ‘presidente Trump’, sobre todo tras la experiencia de Watergate.


“Durante Watergate, yo no estaba seguro quién era mi cliente (…) El presidente pensaba que yo era su abogado privado, así como una suerte de abogado de la Casa Blanca”, dijo recientemente a la Radio Pública Nacional (NPR) John Dean, quien era el consejero legal de la presidencia de Nixon.

Dean fue precisamente uno de los que selló el destino de Nixon al declarar cómo fue testigo y parte de una conspiración para impedir que el FBI terminara la investigación sobre la operación de espionaje a las oficinas del Partido Demócrata en el edificio Watergate que se descubrió en junio de 1972 y terminó en la renuncia de Nixon en 1974.

Como consecuencia, el Colegio de Abogados estadounidense instituyó una nuevo código de ética en el que aclara que toda asesoría al presidente representa una asesoría a la institución de la presidencia y no a la persona que ocupa coyunturalmente el cargo.


En fotos: Así fue la comparecencia del exdirector del FBI en el Senado en el que ha acusado a la Casa Blanca de mentir

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