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Nuestros Maestros

De ser su última opción a convertirse en su vocación: cómo este maestro hispano encontró su llamado

Tras graduarse, Alex Rodriguez nunca pensó seguir la tradición de su familia de maestros. Hoy, es el director de un programa de Medios de Comunicación de secundaria y construyó desde cero un programa de Artes Dramáticas para adolescentes, con quienes monta obras de teatro. Ya no se ve en ninguna otra profesión. Este fue el camino que recorrió para reconciliarse con la enseñanza.
15 Nov 2017 – 04:42 PM EST
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"Es importante tener maestros latinos porque muestra diversidad". Crédito: Oscar Collazos

Como parte de nuestra campaña Nuestros Maestros en conjunto con Pearson, te traemos esta serie de entrevistas con maestros hispanos que han sido nominados por su comunidad como agentes de cambio en la vida de sus estudiantes.

Alex Rodríguez quería ser escritor o trabajar en mercadeo, pero la vida lo llevó por un camino distinto. Hoy enseña Medios de Comunicación en la escuela magnet Zelda Glazer de grados 6 a 12. Según sus colegas, su motivación es contagiosa sobre todo con sus estudiantes, en quienes ha hecho una diferencia al enseñarles sobre el arte –las Artes Escénicas, Teatro, Producción Visual– pero sobre todo, sobre el arte mismo de estudiar. Nos cuenta cómo llegó aquí.

-¿Cuándo y cómo decidiste convertirte en maestro?

Mi decisión de convertirme en profesor nació más de una necesidad que de una vocación. Estudié inglés en la Florida International University (FIU) con una concentración externa ( minor) en Educación, aunque siempre sentí que mi diploma de Educación me terminaría siendo útil más como ‘último recurso’. Vengo de una familia de profesores y quería ser el único de mi familia que rompiera con la tradición. Busqué posiciones de mercadeo creativas en la Universidad de Miami (UM) y en el Baptist Hospital, pero nada funcionó.

Me ofrecieron una posición de maestro substituto seis meses después de graduarme en 2013. Estaba un poco indignado por aceptar esa posición al principio, pero una vez que lo hice me di cuenta que en realidad sí lo disfrutaba. Estaba enseñando Ciencias. Poco después, me ofrecieron una posición de tiempo completo en una escuela vecina (iMater Academy) como profesor de Inglés y Actuación. Fue durante este año que siento que tuve el mayor impacto.

Mi primer año como profesor fue muy estresante. Hasta el día de hoy, estoy convencido de que nunca se me permitió ser un maestro principiante, porque las expectativas para mi trabajo siempre fueron muy altas. Tenía que establecer todo un programa de actuación desde cero mientras que continuaba con mis múltiples clases de lenguaje (enseñando varios niveles). Establecí una relación muy buena y genuina con mis estudiantes durante los dos años que enseñé ahí. Nos volvimos una familia. En nuestro primer año, producimos ‘El Obrador de Milagros’ y luego ‘Mamma Mía’ el año siguiente.


Después de ese año, decidí mudarme a una escuela de arte, donde sentí que mis habilidades serían mejor utilizadas por el motor creativo que es el equipo y la administración de Miami Arts Studio. Ya estamos a 2017 y me siento en una posición desde la que puedo efectuar cambio a un nivel superior. Me encanta ser un mentor para mis estudiantes, y siento que he tenido y seguiré teniendo un impacto poderoso en sus vidas.

Mi filosofía es ser para ellos el profesor que yo nunca tuve en mi escuela.

-¿Cómo fue tu camino para convertirte en maestro?

Mi camino no fue tan complicado como me había imaginado. Como tenía mi diploma en Educación, pude saltarme varias clases durante mi carrera estudiando para maestro. Sin embargo, como decía antes, siempre se esperaba de mí que me desempeñara por encima de cierto nivel, porque siempre me dieron posiciones de liderazgo en mi trabajo como profesor. Fui el director del programa de Drama durante mis primeros dos años y ahora soy el director de un magnet de Medios de Comunicación en mi escuela actual, Miami Arts Studio.

Honestamente, estoy contento con como todo ocurrió. Aunque la presión a veces puede ser intimidante, siento que me empuja a dar lo mejor de mí. También hace que mi propia ética de trabajo sea un modelo para mis estudiantes.

Ahora, como director de Medios de Comunicación, se espera que mis estudiantes se desempeñen a cierto nivel y quiero que ellos sepan que solo esperaré de ellos lo que sé que pueden manejar, ya que la misma expectativa me fue otorgada a mí. Nunca deberíamos demandar de otros lo que nosotros mismos no estemos dispuestos a hacer.

-¿Por qué crees que es importante tener maestros latinos como tú en las aulas?

Es importante tener maestros latinos porque muestra diversidad. También creo que es crucial mostrar cómo el éxito y el siempre querer alcanzar la excelencia son características universales. Puedes venir de cualquier antecedente o cultura y de todas maneras querer admirar y replicar cualidades excepcionales. Esto es algo que siempre le digo a mis estudiantes.

-¿Qué has aprendido como profesor? ¿Qué has aprendido de tus estudiantes?

Como profesor, hay bastantes cosas que he aprendido. He aprendido que no todas las batallas vale la pena lucharlas. A veces nos enredamos tratando de ser unos seres omnipresentes que se supone estén encima de nuestros estudiantes 24 horas al día, siete días a la semana. Como resultado de esto, yo también he tenido que aprender a confiar. Si se supone que debemos soltar a estos niños en el mundo, debemos dejar que pongan ese conocimiento a prueba. No les hacemos ningún favor al hacerles ‘micromanaging’ (tratar de controlar cómo manejan hasta los detalles más pequeños). Esto ha sido muy difícil para mí, porque tiendo a ser muy organizado y detallista.


Mis estudiantes también me han enseñado a escuchar y a ser paciente. Cada uno tiene una historia y esta misma historia es lo que los ayuda a guiarse en sus misiones individuales. Es algo hermoso de presenciar. Esta habilidad se puede transferir y he aprendido a canalizarla hacia mis relaciones personales con mi familia y amigos. Soy más compasivo y más comprensivo hacia los que me rodean como resultado de ser un mentor para mis estudiantes.

-¿Qué es lo más satisfactorio de trabajar en la educación?

Lo más satisfactorio (y sé que esto es probablemente una respuesta muy cliché) es ver los frutos de tu trabajo. Cuando veo un estudiante que está cambiando el mundo usando las habilidades que yo le he enseñado, se me crece el corazón. Es algo tan increíble de presenciar. Me hace preguntarme en qué andaría si no yo no hubiera sido su maestro. No importa qué tan estresado esté después del trabajo, siempre llego a casa con la sensación de haber hecho una diferencia. Ese sentimiento es increíblemente satisfactorio.

Para aprender más sobre la importante labor de los profesores latinos, visita nuestro proyecto en conjunto con Pearson, Nuestros Maestros.

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