Los maestros sufren tanto estrés como las enfermeras y esto los afecta a ellos y a sus alumnos

Casi la mitad de todos los maestros reportan tener altos niveles de estrés a diario. Las investigaciones muestran que cuando los profesores están estresados, esto puede afectar negativamente a los estudiantes y las escuelas.

Cuando ocurre un evento traumático como el tiroteo en la escuela de Florida, a menudo el objetivo es encontrar formas de garantizar que los estudiantes y los maestros estén a salvo de la violencia y el daño físico.

Pero existe otro peligro que amenaza el bienestar de los maestros y que a menudo se pasa por alto. Esta amenaza es el estrés, y es algo que casi la mitad de todos los maestros dicen que experimentan a un alto nivel todos los días.

Los maestros en realidad están empatados con las enfermeras, pues el 46% de ambos grupos informan un alto estrés diario. Estos reportes son comparables con otras ocupaciones célebremente exigentes, como médicos y gerentes de empresas. No es difícil entender por qué.

Los maestros hacen mucho más que enseñar lecciones académicas. También deben controlar el comportamiento en el aula y vigilar que los estudiantes se desarrollen socialmente de manera saludable. Además de eso, deben coordinarse con otros adultos y llevar un registro de casi todo lo que hacen.

Se espera que los maestros realicen estas tareas de forma eficiente, incluso cuando los estudiantes enfrentan dificultades fuera del aula, desde necesidades insatisfechas hasta problemas de salud mental. Cuantas más necesidades tienen los estudiantes, más se espera que hagan los maestros.

Si los maestros ya enfrentan altos niveles de estrés laboral, no es difícil darse cuenta de cómo la reciente oleada de tiroteos mortales en las escuelas (junto con la idea de que los maestros deberían armarse para protegerse a sí mismos y a sus alumnos) puede elevar aún más sus niveles de estrés.

Hacemos estas observaciones como investigadores afiliados al Centro de Investigación sobre Seguridad, Ambiente Escolar y Manejo del Salón de Clases de la Universidad Estatal de Georgia. Entre otras cosas, nuestra investigación se enfoca en fomentar mejores relaciones entre la escuela y el lugar de trabajo y cultivar entornos de aprendizaje seguros.

Las consecuencias del estrés en los profesores son de gran alcance y afectan negativamente no solo al maestro, sino a todos los que lo rodean, especialmente a sus alumnos.

Amenazas al bienestar del maestro

Para empezar, el estrés crónico desencadena una serie de síntomas de salud física y mental. Físicamente, el estrés debilita el sistema inmune y aumenta la susceptibilidad a las enfermedades. El estrés también agrava el dolor y reduce la resistencia física.

El estrés prolongado puede aumentar el riesgo de fatiga crónica, enfermedades cardíacas y otros padecimientos. El estrés también agota la resistencia mental. Los síntomas comunes incluyen irritabilidad, cambios de humor y agotamiento, que pueden derivar en depresión, ansiedad y una menor calidad de vida. Estos síntomas han sido identificados por los maestros que reportan altos niveles de estrés. Sin embargo, las consecuencias no se limitan solo a los maestros.

Amenazas al desempeño laboral del maestro

El estrés crónico también puede afectar el desempeño laboral de los maestros. Los maestros que no se sienten bien tienen una capacidad reducida para enseñar y, por lo tanto, se reportan enfermos. Cuantas más ausencias acumulen los maestros, menos tiempo pasarán con sus alumnos. Las ausencias excesivas de los maestros interrumpen el flujo de la instrucción, el manejo del comportamiento y la conexión con los estudiantes. Las investigaciones han confirmado que las ausencias excesivas de los maestros están relacionadas con el bajo rendimiento de los estudiantes.

El estrés también se asocia con una alta rotación de maestros. Casi la mitad de todos los maestros nuevos abandonan el campo dentro de los primeros cinco años. Entre los que se quedan, casi dos tercios revelaron en una encuesta de 2015 estar "no comprometidos" o desconectados mental y emocionalmente de su función docente y las necesidades de sus alumnos.

Si casi la mitad de los maestros abandonan el campo dentro de los primeros cinco años, y la mayoría de los que permanecen no están comprometidos, existe una epidemia de maestros estresados, agotados y que simplemente funcionan por inercia.

La investigación sugiere que la participación activa de los maestros y las relaciones positivas entre maestros y alumnos resultan en un alto rendimiento estudiantil. De manera similar, sin un compromiso activo, los maestros no pueden conectarse con sus alumnos y enseñarles de forma efectiva.

¿Qué se puede hacer para reducir el estrés de los maestros?

Hay formas de disminuir el estrés de los maestros y aumentar su capacidad para rendir al máximo.

Las autoridades escolares pueden ayudar a reducir el estrés de los maestros cultivando condiciones laborales que apoyen a los maestros. Los maestros experimentan menos estrés y se comprometen con sus empleos más a menudo en condiciones laborales satisfactorias. Las condiciones laborales que conducen a una mayor satisfacción laboral implican apoyo administrativo y colegiado. En otras palabras, los maestros necesitan que sus líderes brinden comentarios constructivos que ayuden a mejorar su desempeño.

Las escuelas también pueden ayudar a reducir el estrés de los maestros promoviendo interacciones efectivas entre maestros y alumnos. Una forma de lograr esto es mediante el uso de estrategias que recompensen el comportamiento positivo de los estudiantes. Los maestros en las escuelas que utilizan estrategias positivas en toda la escuela para apoyar el comportamiento de los estudiantes experimentan niveles significativamente menores de agotamiento.

Para promover las relaciones positivas entre docentes y estudiantes, los expertos recomiendan una proporción de cinco apoyos positivos por cada regaño o castigo. En otras palabras, los maestros deben recomendarles a los alumnos que hagan lo correcto cinco veces más a menudo que quitarles privilegios o regañarlos por hacer algo incorrecto.

Los maestros también deben asegurarse de cuidarse a sí mismos para poder cuidar a los demás. Si no se cuidan activamente, los maestros pierden la capacidad de cuidar a los demás.

Dadas las demandas de la enseñanza, puede ser fácil para los maestros poner sus propias necesidades de último. Un plan integral de autocuidado puede ayudar a los maestros a identificar señales de estrés y mejorar sus habilidades de manejo del estrés.

Los ejemplos de estrategias para reducir el estrés con mayor apoyo científico incluyen el yoga, el ejercicio y la meditación consciente ( mindfullness en inglés.

El yoga y el ejercicio requieren esfuerzo físico y tienen beneficios que van más allá de la buena condición física. Ambos también activan hormonas que alivian el estrés y se asocian con un mejor enfoque mental y estado de ánimo. No se requieren habilidades específicas para la meditación consciente, y con solo unos pocos minutos de práctica la mayoría de los días, los beneficios incluyen mejoras en la autoconciencia, la concentración mental y la regulación de las emociones.

Para aprender más sobre la importante labor de los profesores latinos en nuestras comunidades, visita nuestro proyecto en conjunto con Pearson, Nuestros Maestros.

*Brandis M. Ansley es Ayudante de investigación en la Universidad Estatal de Georgia
*Joel Meyers es profesor regente del Centro de Investigación sobre Seguridad, Clima y Gestión Escolar de la Universidad Estatal de Georgia
*Kate McPhee es Ayudante de investigación en la Universidad Estatal de Georgia
*Kris Varjas es profesora y directora del Centro de Investigación sobre Seguridad, Clima y Gestión Escolar de la Universidad Estatal de Georgia

The Conversation