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Turquía

Trump 'se lava las manos', mientras los kurdos huyen de la ofensiva turca en Siria

El presidente usó la extraña justificación de que los kurdos no ayudaron a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y el Senado busca un acuerdo para castigar a Turquía por una operación militar que pone en riesgo a miles de kurdos del norte de Siria.
10 Oct 2019 – 11:47 AM EDT

El presidente Donald Trump está siendo muy criticado por quienes cuestionan su decisión de retirar las tropas estadounidenses del norte de Siria que servían de escudo a la población kurda contra ataques de su enemigo histórico: Turquía.

Mientras las fuerzas armadas turcas cumplen el segundo día de su operación en la zona, lanzada horas después de que Trump prácticamente diera luz verde a la entrada de Turquía en el Kurdistán sirio, desde la Casa Blanca el presidente salió al paso a quienes le critican (aunque entre ellos estén expertos militares e incluso por algunos de sus propios seguidores dentro del Partido Republicano).

“Los kurdos luchan por su tierra [...] No nos ayudaron en la Segunda Guerra Mundial, no nos ayudaron, por ejemplo, en Normandía, por citar una batalla...”, dijo Trump este miércoles, en un intento de justificar su decisión haciendo uso de un artículo que dice haber leído, pero que no identificó, durante una comparecencia desde la Casa Blanca.

La declaración de Trump parece minimizar la importancia de la ayuda kurda en Siria en el esfuerzo de combatir las fuerzas de Estado Islámico, un grupo extremista que Washington consideraba la principal amenaza a la seguridad mundial mientras controló varias partes de territorio sirio con el llamado 'Califato'. Más de 10,000 guerrilleros kurdos murieron en 8 años de combates con los que se neutralizó al grupo funadamentalista islámico.

Según el diario The Guardian, la retirada de las tropas turcas del Kurdistán sirio está relacionada con una llamada entre Donald Trump y el autoritario presidente turco Recep Tayyip Erdogan el pasado domingo. En dicha llamada, según alegan los propios turcos, Trump “cedió a Ankara el liderazgo de la campaña contra el ISIS en Siria”.

"A pedido de esta administración los kurdos sirvieron como la principal fuerza en el terreno contra ISIS en Siria, de manera que las tropas de EEUU no tuvieran que hacerlo. Entonces se pacta un acuerdo con Erdogan que le permite arrasar con ellos. El daño a nuestra reputación y el interés nacional será extraordinario y de larga duración", escribió el senador Marco Rubio, quien suele alinearse con el presidente.

Operación “Manantial de Paz”

Este miércoles, las tropas turcas siguieron su avance hacia el noreste de Siria, luego de ataques aéreos y bombardeos de artillería dirigidos contra las fuerzas kurdas que controlan la región.

El ejército turco confirmó que había lanzado una “operación terrestre al este del río Éufrates" y luego declararon que habían alcanzado 181 "objetivos militantes".

Activistas y observadores citados por el diario británico The Guardian han dicho que al menos siete civiles han muerto. También se han registrado heridos en ciudades turcas fronterizas en las que han caído proyectiles. Fotos y videos compartidos en redes sociales, cuya autenticidad no ha podido ser corroborada, muestran edificios colapsados y cuerpos destrozados entre los escombros.

Muchos kurdos del norte de Siria han comenzado a dejar sus hogares para ponerse a salvo de las operaciones militares turcas, lo que está generando una nueva ola de refugiados en un país que ha visto a milles de desplazados desde el inicio de la guerra civil en ese país en 2011.

Sanciones "infernales" y "draconianas"

Si bien Trump dijo inicialmente en Twitter que si Turquía hace algo (contra los kurdos) que, en su “grandiosa e incomparable sabiduría” él estima que es extralimitado, destruirá y borrará la economía turca, sus declaraciones han ido cediendo terreno y por el momento la ambigüedad le ha dejado a Erdogan un amplio margen de maniobra.

A las condenas de candidatos demócratas y otros miembros de ese partido, se han sumado las de reconocidos senadores republicanos como Lindsey Graham, quien ha sido un fiel aliado del presidente Trump y a quien ahora acusa de haber “abandonado vergonzosamente” a los kurdos.

“Me complace haber alcanzado un acuerdo bipartidista con el senador @ChrisVanHollen sobre severas sanciones contra Turquía por su invasión a Siria. Mientras la administración se niega a actuar contra Turquía, espero un fuerte apoyo bipartidista”, escribió Graham en su cuenta de Twitter, anunciando un paquete de sanciones contra la economía y el ejército turcos, que ha calificado de "infernales", "a gran escala, draconianas y devastadoras".

Van Hollen ha dicho que las sanciones tendrían “consecuencias inmediatas y de largo alcance para Erdogan y sus militares”.

El acuerdo obligaría a la administración a congelar propiedades y activos en Estados Unidos de los principales líderes turcos, incluido el propio presidente Erdogan. También impondría sanciones a las entidades que hacen negocios con el ejército turco, incluidas las compañías de petróleo y gas.

Estas sanciones entrarían en vigor inmediatamente después de ser promulgadas como ley pero deberá esperar a que el Congreso regrese de su receso y ambas cámaras retomen sus actividades el próximo martes.

Una alianza destrozada

Washington ha apoyado de forma intermitente a los kurdos, especialmente a los que viven en Irak, mientras los de Siria y Turquía han sufrido las complicaciones que genera el que Turquía sea un importante socio estadounidense y miembro de la OTAN.

Después de que en 2014 comenzara el cerco de Kobani, uno de los cantones del Kurdistán sirio asediado por el Estado Islámico, Estados Unidos primeramente comenzó a bombardear, al frente de una coalición internacional que apoyó la lucha del pueblo kurdo, cuyas milicias de mujeres han sido el enemigo más temido por los yihadistas.

Luego, Obama aprobó enviar a miembros de sus fuerzas especiales, unos pocos cientos de efectivos que desde entonces servían de virtual escudo disuasiorio contra cualquier ataque sirio o turco a la zona, ubicada cerca de la frontera con Turquía.

Los kurdos de Siria están gestionando su propio territorio, al que llaman Rojava: tres cantones que en medio de la guerra de Siria han consolidado una autonomía no reconocida y mantenida a base de sangre y fuego contra el Estado Islámico, una lucha en la que se han dejado 11,000 muertos.

Pero un territorio controlado por los kurdos no es del agrado de Turquía, un país donde esa minoría ha sido históricamente discriminada y en donde una guerrilla kurda lleva más de 40 años luchando contra el Estado turco, inicialmente por ganar la independencia y luego por al menos poder conseguir la autonomía.

Ahora la Casa Blanca abandona a sus aliados kurdos (una vez más, la última fue en 1991, tras la guerra con la que Saddam Husssein fue desalojado de Kuwait) y deja a quienes fueron sus aliados en la lucha contra Estado Islámico a merced de su enemigo histórico.

Mira también:

La "tercera traición" a los kurdos: la historia detrás de un aliado de EEUU abandonado por decisión de Trump (fotos)

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