¿Se acerca el final de Benjamin Netanyahu?

La seguridad, el futuro de Gaza, el costo de vida y las responsabilidades por los ataques del 7 de octubre marcan unas elecciones en las que no solo está en juego la continuidad del primer ministro, sino también el rumbo político de Israel.

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Emmanuel Rosales
Video Netanyahu advierte sobre posibles ataque antes de las elecciones del 27 de octubre

Israel se prepara para unas elecciones parlamentarias que podrían marcar el final del gobierno de Benjamin Netanyahu. Los comicios del 27 de octubre se perfilan como un referéndum sobre la continuidad del primer ministro, cuestionado por su gestión de la seguridad y las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.

El descontento se hizo visible este sábado en Tel Aviv, donde decenas de miles de manifestantes exigieron su salida y una investigación independiente sobre las fallas de seguridad que permitieron los ataques. Sin embargo, la posibilidad de un cambio de gobierno enfrenta un obstáculo: la oposición está profundamente dividida.

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El Parlamento israelí, conocido como Knéset, cuenta con 120 escaños y se necesitan al menos 61 para formar una mayoría. Esto obliga a negociar alianzas entre partidos de derecha, centro e izquierda que, aunque coinciden en buscar la salida de Netanyahu, mantienen diferencias sobre el futuro del país.

“Todos estamos de acuerdo, aunque seamos de izquierda, de derecha o de centro, en que debemos proteger la democracia. Debemos limitar los mandatos del primer ministro. Debemos proteger los tribunales”, aseguró Tomer Avital, candidato del partido Los Demócratas.

Una oposición con diferencias profundas

Entre las principales alternativas a Netanyahu figura Naftali Bennett, quien ya fue primer ministro, y Los Demócratas, encabezados por Yair Golan, defienden políticas socialdemócratas, el fortalecimiento de las instituciones y la búsqueda de acuerdos de paz.

Tomer Avital, Los Demócratas
Tomer Avital, Los Demócratas

Avital considera que una eventual coalición opositora debe incluir a fuerzas de distintas tendencias. Su partido también propone redistribuir recursos hacia la educación, el transporte público y los sectores más desfavorecidos, además de reforzar la independencia judicial.

Pero una de las mayores diferencias aparece en la relación con los palestinos. Mientras buena parte de la oposición prioriza la seguridad y el cambio de liderazgo, la Lista Árabe Conjunta, integrada por Hadash, Balad y Ta’al, propone terminar con la ocupación y establecer un Estado palestino basado en las fronteras de 1967.

Mauricio Lapchik, Lista Árabe Conjunta
Mauricio Lapchik, Lista Árabe Conjunta


“Hoy en día estamos hablando del único partido, el único partido en el mapa político que habla abiertamente de, en primer lugar, paz y el fin de la ocupación”, afirmó Mauricio Lapchik, director de campaña de la Lista Árabe Conjunta.

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Los partidos árabes podrían definir al próximo gobierno

La participación de los ciudadanos árabes, que representan aproximadamente el 20% de la población israelí, podría modificar el equilibrio parlamentario. Lapchik estima que su lista podría conseguir entre 10 y 12 escaños, mientras que Ra’am, otra formación árabe que compite por separado, podría obtener entre cinco y siete.

Estos resultados, que dependen de la participación electoral, podrían convertir a los partidos árabes en actores decisivos para impedir que Netanyahu forme un nuevo gobierno. Sin embargo, su eventual respaldo a la oposición no significa necesariamente que se incorporen a una coalición.

Lapchik explicó que su organización contempla apoyar desde fuera a un gobierno alternativo o abstenerse en determinadas votaciones. A cambio, exigiría medidas para frenar la violencia en los territorios palestinos y atender la inseguridad y el crimen organizado que afectan a las comunidades árabes de Israel.

“La línea roja de apoyar por fuera una coalición que cambie a Netanyahu es simplemente, por lo menos, que se frene lo que sucede en Cisjordania y en Gaza”, sostuvo Lapchik.

Más allá del conflicto palestino, la campaña también está marcada por el elevado costo de vida, las obligaciones del servicio militar y el desgaste provocado por años de guerra. La investigación de las responsabilidades por el 7 de octubre sigue siendo otra de las principales exigencias de los sectores críticos del gobierno.

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Las elecciones definirán mucho más que quién ocupa el cargo de primer ministro. Su resultado pondrá a prueba la capacidad de los partidos para superar sus diferencias y construir una mayoría que determine el futuro de la seguridad, las instituciones democráticas y las relaciones de Israel con los palestinos y el resto de Medio Oriente.