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Huracán Dorian

Dorian fue el primer gran ‘ensayo’ para Puerto Rico tras el devastador huracán María

Las autoridades catalogaron el paso del huracán Dorian como un “ejercicio en vivo” de cómo se encuentra su plan de emergencia después del brutal embate de María en septiembre del 2017. Explicamos cuán preparado está el gobierno y los puntos que debe mejorar para resguardar a quienes aún viven en casas precarias.
30 Ago 2019 – 9:15 PM EDT

LOÍZA, Puerto Rico.- La noche previa al paso del huracán Dorian al este de Puerto Rico, Eiranit Pizarro no pudo dormir. En la mañana se levantó apresurada y pidió a dos primos que le ayudaran a resguardar su casa con un toldo, pues su familia aún no ha podido reparar el techo que voló con los vientos del ciclón María hace casi dos años.

A unos 100 metros de la casa de Eiranit en Loíza, un pueblo costero en el noreste de Puerto Rico, su vecina Virginia Rivera partió a casa de su hermana con algunas pertenencias guardadas en una bolsa de plástico. Su casa se moja con cualquier lluvia, que se cuela por el toldo azul y el endeble panel de madera que sirven de techo.

“Mi casita está toda rota. Cuando llueve el agua entra”, dijo Virginia a Univision Noticias. “Aquí se inunda”, lamentó señalando las escaleras de la entrada de su pequeño hogar en el barrio Zapatería Pizarro de Loíza, un pueblo vulnerable a inundaciones, en parte, por su cercanía al mar.

Eiranit y Virginia son dos de las cerca de 30,000 familias que aún duermen bajo un toldo en Puerto Rico tras el arrasador paso del huracán María en septiembre del 2017. Si bien Dorian finalmente esquivó a Puerto Rico y en Loíza han sido reparadas casi 800 casas con ayuda federal y de organizaciones no gubernamentales, la situación de ambas ilustra cómo algunos puertorriqueños siguen siendo vulnerables al paso de tormentas y huracanes en medio del pico de la temporada anual de ciclones en el Atlántico.

María cruzó a Puerto Rico con vientos de unas 140 millas por hora, asestando un brutal golpe que dejó a la isla en penumbras e incomunicada. Su paso dejó daños por unos 90,000 millones de dólares, de acuerdo con estimaciones del gobierno, en una isla que ya estaba en quiebra y con una economía en recesión. Washington aprobó el desembolso de unos 42,000 millones de dólares, de los cuales han arribado cerca de 13,000 millones.

Ese monto ha ayudado a restaurar desde entonces casas, carreteras y líneas eléctricas. Sin embargo, el gobierno reconoció en un plan de acción de emergencia divulgado esta semana que sufre de amplias limitaciones al momento de responder rápidamente al azote de eventos catastróficos.

“Estas limitaciones son: vulnerabilidad extrema de las infraestructuras de comunicaciones y de la red eléctrica; una capacidad limitada de recursos económicos y logísticos; una demora en los procesos de respuesta federal debido a la ubicación geográfica de la isla; una falta de planes operativos coordinados y sincronizados con las agencias federales; una capacidad (limitada) de manejo de servicios de salud y muertes masivas a causa de un incidente catastrófico; y falta de planes y recursos para proyectos de mitigación de amenazas para la infraestructura estatal y municipal”, entre otros que detalla el documento.

El plan fue firmado horas antes del paso cercano de Dorian por la gobernadora Wanda Vázquez, quien lleva apenas tres semanas en el cargo tras la renuncia de Ricardo Rosselló en medio de históricas protestas, avivadas en parte por la respuesta de su gobierno al impacto de María. Fue hecho público –con algunas partes tapadas– tras insistentes pedidos de la prensa, pues el gobierno dijo inicialmente que era confidencial.

En medio de la errática trayectoria de Dorian –que estaba previsto entrara a Puerto Rico por la costa sureste pero luego pasó al este muy cerca de la isla municipio de Culebra– los puertorriqueños y el gobierno tuvieron su primer ‘ensayo’ desde el embate de María.

Dentro y fuera de la isla, recordaron la angustia colectiva por no poderse comunicar con los suyos, por saber que pasarían semanas e incluso meses para tener nuevamente servicio eléctrico o por no poder continuar con los tratamientos médicos de sus familiares con enfermedades crónicas. La gobernadora Vázquez pidió calma y aseguró que están “mejor preparados” para encarar el impacto de una tormenta o huracán.

Un sistema eléctrico renovado, pero aún con áreas frágiles

La estatal Autoridad de Energía Eléctrica (conocida como PREPA en inglés) dijo que su infraestructura de transmisión de electricidad puede resistir actualmente vientos de entre 130 y 140 millas por hora, equivalentes a un huracán categoría 4. Sin embargo, su director, José Ortiz, reconoció que “el sistema de distribución aún tiene áreas que estás débiles” que podrían sufrir daños con vientos de entre 60 y 70 millas por hora.

“Tenemos que recordar que el huracán María tumbó gran parte de nuestro sistema eléctrico, el cual se encontraba en precarias circunstancias, abandonado, falto de mantenimiento” tras años de inversiones inadecuadas, explicó a Univision Noticias Héctor Reyes, presidente del sindicato de trabajadores de construcciones eléctricas UITICE.

Por eso, “hay mucha de esta infraestructura que es nueva (...) los trabajadores restablecieron gran parte de las líneas de transmisión que habían caído al piso con María con estructuras en acero donde había madera antes, eso aguanta bastante viento”, detalló.

Reyes enfatizó que la isla de Culebra dio pistas de cómo se encuentra el sistema eléctrico, pues fue el punto más cercano del trayecto de Dorian por Puerto Rico. Su alcalde, William Solís, afirmó que solo una comunidad de la pequeña isla perdió el servicio de electricidad.

Uno de los problemas graves que afectó a la isla tras el azote de María fue la falta de suministros –o inventarios– para reparar los daños ocasionados por el ciclón. “Colapsó todo el sistema y no teníamos material en los almacenes (...) cuando usted no tiene material, por más gente que tenga disponible para trabajar, no puede hacer nada”, dijo Reyes.

Ahora, la estatal eléctrica aseguró que cuenta con una cantidad de inventarios como postes y cableado entre seis y siete veces mayor a la que tenía antes de María, cuando los trabajadores debieron reciclar material en un intento por restablecer la electricidad más rápido.


Preocupan las comunicaciones

No poderse comunicar con sus familiares para saber cómo se encontraban o para pedir ayuda de emergencia causó desolación a miles de puertorriqueños. Algunos de las más de 4,500 muertes relacionadas al huracán María fueron a causa de ello.

Trabajadores del servicio de emergencias 911 expresaron preocupación por el estado de sus equipos si la isla vuelve a quedar dentro del paso de un ciclón.

“Tenemos un equipo obsoleto, del 2008, a tal nivel que los mapas que están integrados en nuestro sistema son del año 2010. Eso significa que cuando un ciudadano llama al 911 se supone que nosotros tengamos la tecnología al día para poder localizar a esa persona, y nosotros no contamos con ella”, dijo a Univision Noticias Aramis Cruz, presidente del sindicato de esa oficina. Tampoco cuentan con teléfonos satelitales que garanticen sus labores, agregó.

La jefa de ese negociado, Yazmín González, dijo citada por el diario The New York Times que esa información es “incorrecta”.

Sin embargo, Cruz reclamó que “si ayer (miércoles) hubiera sido un desastre, donde las comunicaciones hubieran colapsado, habríamos estado en el mismo escenario del 2017, cuando no podíamos comunicarnos con ninguna agencia de respuesta”.

Las compañías privadas de telecomunicaciones, por su parte, dijeron que cuentan con más generadores y que parte de su fibra óptica está soterrada para evitar lo sucedido en el 2017, cuando prácticamente no podían concretarse llamadas telefónicas y miles de personas se apostaron en las calles, cerca de las torres de telecomunicaciones, con los teléfonos celulares en alto para tratar de hablar con sus familiares.

“Ejercicio en vivo”

Cuando se supo que Dorian esquivó a Puerto Rico y casi todos respiraron aliviados, la gobernadora reconoció que “hay espacio para mejorar” el plan de emergencia, principalmente en sus comunicaciones con los alcaldes y el manejo de los refugios a los que acuden los miles de puertorriqueños que todavía tienen un hogar precario.

“Como parte de este ejercicio en vivo, donde la amenaza fue latente, pudimos hacer y haremos en el futuro, los ajustes necesarios para que de enfrentar una situación como esta podamos tener una mejor respuesta”, dijo la gobernadora.

También prometió presionar a las autoridades federales para que desembolsen el dinero destinado a reparar las casas arruinadas por María. “Continuaremos nuestras gestiones para que ese dinero esté disponible y desaparezcan los techos con toldos azules”, aseguró la mandataria, quien evitó responder directamente a las más recientes quejas del presidente Donald Trump.

Esta semana, Trump arremetió nuevamente de forma generalizada contra los políticos de la isla, a quien tildó de “ineptos” y “corruptos”. Incluso reclamó que Puerto Rico fuese amenazado frecuentemente por el impacto de tormentas y huracanes.

Dorian pasa por Puerto Rico: así se preparan los boricuas para la llegada del huracán (fotos)

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