Para atraer a 5,000 agentes fronterizos, el Gobierno estudia jubilar el detector de mentiras

El Departamento de Seguridad Nacional pide al presidente que haga más fácil las pruebas de acceso a la Patrulla Fronteriza. Para algunos, el detector de mentiras previene la corrupción; para otros, descarta candidatos sumamente preparados.
26 Abr 2017 – 11:31 AM EDT



Hasta donde puede recordar, Danny Smith ha querido ser un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Este texano de 29 años no puede imaginar una manera mejor de servir con orgullo a su país.

“Es una carrera profesional como ninguna otra”, dijo Smith a Univision Noticias. “Irse a dormir cada noche sabiendo que has ayudado a que tu país esté a salvo”.

Su sueño se hizo realidad entre 2010 y 2015, cuando trabajó como agente de CBP en Laredo, Texas. Pero cuando Smith y su esposa se trasladaron en 2015 a Dallas por el trabajo de ella, él dejó su carrera en lo que creía era una pausa temporal. Cuando intentó volver a la agencia federal tan solo unas semanas después, tuvo que someterse a un detector de mentiras, un nuevo requisito para los agentes fronterizos que el Congreso aprobó en 2010.

Tras un examen de cinco horas, a Smith le informaron que había reprobado.

“Quedé devastado”, dijo en una entrevista por teléfono. “Realmente me afectó, me deprimió. No tenía nada que esconder. Ni siquiera me dijeron por qué había reprobado”.

Mientras el presidente Trump pretende reclutar a 5,000 agentes fronterizos más para cumplir su promesa de frenar la inmigración ilegal, su gobierno se plantea renunciar a algunos de los requisitos que, según miembros del sindicato de CBP y legisladores, han convertido en altamente complicado contratar a nuevos profesionales. Y eso incluye el polígrafo que dejó a Smith fuera de la agencia.

Los planes están recogidos en el reporte que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), de quien dependen los agentes fronterizos, elaboró al cumplirse 90 días de las órdenes ejecutivas de inmigración, un documento que fue filtrado por The Washington Post y entregado a la Casa Blanca este martes 25. Los funcionarios pretenden que ciertos candidatos, incluyendo a antiguos miembros de cuerpos de seguridad o del Ejército, no tengan que someterse a la prueba del polígrafo. Consideran que este test provoca el actual déficit de agentes que sufre la agencia.

Con el polígrafo, entrar en la Patrulla se hace muy complicado: dos tercios de los solicitantes fallan en esa prueba de la verdad.

Hacer más fácil la contratación de agentes fronterizos es solo una de las prioridades de Trump para fortalecer la lucha contra la inmigración ilegal. El presidente afronta ahora un rechazo generalizado de legisladores demócratas y republicanos que no quieren pagar con dinero federal el muro fronterizo, que podría llegar a costar más de 70,000 millones de dólares. Varias encuestas muestran que la mayoría de estadounidenses no quiere construir el muro.

Quienes se oponen a los cambios propuestos argumentan que el polígrafo se empezó a usar para reducir una ola de corrupción y mala praxis que CBP sufrió durante el último proceso masivo de contratación, entre 2006 y 2009. Advierten sobre lo que la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA) califica de “planes para suavizar los requisitos de reclutamiento”.

Tom Jawetz, vicepresidente de asuntos migratorios en Center for American Progress, dijo a Univision que no es el momento para suavizar esas exigencias.

“Si quieres aumentar el personal, ¿lo haces intentado encontrar más agentes cualificados o reduciendo tus requisitos?”, pregunta Jawetz, cuya organización es marcadamente progresista. El hecho de que tanta gente no supere el examen “no es necesariamente una razón para desecharlo”, subrayó.

Entre 2006 y 2009, bajo la presidencia de George Bush hijo, la Patrulla Fronteriza añadió a unos 8,000 nuevos agentes, pasando de 12,349 a un total de 20,119. Convirtió a la Patrulla Fronteriza en la mayor agencia de seguridad del país. Después del masivo reclutamiento, se registraron múltiples casos internos de corrupción, lo que llevó a que el Congreso aprobara la Ley Anticorrupción Fronteriza. Es la norma que introdujo el polémico detector de mentiras, que fue presentado como “un proceso simplificado y rentable para llevar al cuerpo nuevos candidatos”.

“Se halló que muchos agentes que no hubieran superado el test del polígrafo cooperaban con los carteles y actuaban de manera corrupta”, dice Jawetz. “El polígrafo había cumplido con la función de descartar gente desde el principio”.

Jay Ahern, subcomisionado de CBP cuando la agencia duplicó su tamaño, dijo a la revista Foreign Policy en marzo: “Si empiezas a bajar los requisitos, la organización acaba pagando por ello en la década posterior, o en las dos siguientes, o durante tres”.

Pero líderes del sindicato de Patrulla Fronteriza dicen que el polígrafo tiene sus defectos.

“Si hay maneras de prevenir la corrupción, nosotros vamos con ellas”, dice Art del Cueto, que preside la sección del sindicato en Tucson, Arizona. “Ninguno de nosotros quiere trabajar con agentes corruptos, ninguno de nosotros. Pero el polígrafo no es preciso”.


La dureza del dectector de mentiras

Del Cueto dice que el test es ahora usado como una especie de atajo, en vez del chequeo de antecedentes profundo que se usaba antes, y está pensado para engañar a la gente para que acabe fallando. El examen puede durar hasta ocho horas, y los nervios pueden a menudo ser confundidos con una mentira. El agente de Arizona dice que ha escuchado un incontable número de “historias de horror”: desde agentes perfectamente cualificados que fallan, hasta otros que no se aventuran a solicitar el trabajo por miedo a perjudicar sus opciones para trabajar en otros puestos del gobierno federal en el futuro.

“Es un auténtico interrogatorio”, dice Del Cueto. “Veteranos de alto rango están siendo reprobados. La única cosa que falta es la tortura con agua. Así de horrible se ha vuelto esto”.

De acuerdo con un reporte de la Oficina de Rendición de Cuentas, más de 2,000 agentes de CBP fueron detenidos por mala praxis entre 2005 y 2012, incluyendo varios delitos por manejo bajo la influencia del alcohol (DIU), violencia doméstica y encarcelamiento indebido. Hubo impunidad en casos de corrupción también. En 2014, un agente de CBP en McAllen, Texas, era sospechoso de mala conducta cuando secuestró a tres mujeres hondureñas a quienes había detenido. Después de violarlas e intentar matar a dos de ellas, se disparó a si mismo.

Antes de que se conviertiera en agente, Smith –el agente texano que no aprobó el detector de mentiras– había superado un riguroso proceso de acceso de dos años, incluyendo un chequeo de antecedentes completo del FBI. También consiguió pasar un examen de entrada, revisiones médicas y el entrenamiento en una academia. Dice que todo agente debe “autovigilarse” y denunciar si ve cualquier elemento sospechoso en otro agente.

Ahora Smith trabaja en la Oficina de Prisiones y se ha convertido en un apasionado activista en contra del polígrafo. Visita con frecuencia foros online, como AntiPolygraph.org, donde la gente comenta sus experiencias.

"Creo que el polígrafo está diseñado para mantenerlo a uno fuera, al menos tal y como está siendo utilizado", afirma. "Puede funcionar como un elemento de disuasión para los candidatos malos, pero siento que necesitan aplicar cierto sentido común cuando se trata de individuos con antecedentes probados. Sus logros, su credibilidad y su historial laboral son lo que deben determinar la elegibilidad".

La prueba de polígrafo es tan solo un elemento del proceso de solicitud. Los datos de CBP muestran una tasa de fracaso del 50% en la prueba escrita de la Patrulla Fronteriza, del 15% en la entrevista oral, del 25% en la prueba médica, del 15% en la de aptitud física... y del 56% en la verificación de antecedentes, según un reporte del American Immigration Council.

La ratio de fracaso de las pruebas con el polígrafo duplican el nivel de otras ocho agencias públicas de seguridad, según una investigación de la agencia AP.

La administración de Trump propone también acabar con el examen de español nivel profesional y suavizar los requisitos físicos. También plantea una divulgación contínua, con un foco especial en la generación millennial, y un proceso de contratación más ágil.

A diferencia de muchas de las propuestas de Trump, el requisito del polígrafo tendría que ser eliminado por el Congreso. En marzo, los senadores republicanos de Arizona, Jeff Flake y John McCain, presentaron una propuesta de ley para lograrlo.

La era Trump en la frontera

CBP aparece repetidamente en los rankings como una de las agencias gubernamentales donde peor se trabaja, y del Cueto añade que la retención de sus empleados es un problema importante. "Al contratar a 5,000 agentes más, lo que uno necesita es retener a la vez que reclutar", dice.

Pero tiene esperanza. Dice que los agentes fronterizos por fin disfrutan de una sensación de respeto desde que Donald Trump llegó a la presidencia.

“Se debe respetar los sacrificios que los agentes hacen en su día a día”, añade. “Lidiamos con calor, con frío, perseguimos a criminales peligrosos que intentan entrar al país, hacemos largas jornadas de trabajo. Los agentes fronterizos son los más atacados y aislados, viviendo en las más remotas áreas del país en pequeñas comunidades”.

Algunos residentes de estas comunidades cuentan una historia diferente. Christian Ramírez, director del grupo Southern Border Communities Coalition, dice que los residentes de la zona temen a los agentes fronterizos.

“De camino a la escuela, somos tratados de manera diferente por cuestión de raza. Tengo que pasar por un checkpoint si quiero llevar a mi hijo a casa de un familiar”, dice. “Trump describe las comunidades fronterizas como la zona cero de una guerra imaginaria. No queremos a más tropas en nuestra comunidad”.

Para este activista, la noción de que las comunidades en la frontera sur necesitan más agentes es “falsa e injustificada” en un momento en el que los cruces ilegales van a la baja. “La gente quiere vivir en paz, dignidad y ver cómo los recursos se invierten en infraestructura, no en la construcción de muros y el despliegue de más agentes”.

Y el costo de la expansión propuesta por Trump es dramático. La intención a largo plazo de sumar 5,000 agentes fronterizos más y 10,000 oficiales más del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) incrementaría en más de 3,140 millones de dólares el presupuesto actual del Departamento de Seguridad Nacional.


Mientras tanto, Danny Smith hará todo lo que pueda para volver a ser un agente fronterizo.

Tiene familia en México, y dice entender por qué la gente decide dejar sus países para marcharse a Estados Unidos. Pero, para él, su misión es mantener el país seguro.

“Cada día veo daños en la frontera”, dice. “Veo crimen, cárteles, traficantes, gente con posibles vínculos con terrorismo. Me siento orgulloso de sentir que estuve ayudando a mi país. Es por eso que me apunté a la Patrulla, para parar todo eso”.

Damià S. Bonmatí y Melvin Félix contribuyeron a esta historia.


Fotos: así detiene la Patrulla Fronteriza a los migrantes que cruzan el Río Grande

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