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Muertes

“No sé cómo voy a vivir sin él”: viuda del dreamer que colapsó en custodia de ICE exige investigar el caso

Quien fue la esposa del joven migrante José Luis Ibarra Bucio pidió este miércoles que se esclarezca el misterio en torno a su fallecimiento. El dreamer dejó un niño huérfano de apenas dos meses de edad.
10 Abr 2019 – 5:01 PM EDT

Melissa Castro rompe en llanto cuando se le pregunta sobre la última conversación telefónica que tuvo con su esposo José Luis Ibarra Bucio. El mexicano estaba en el centro de detención para migrantes en Adelanto, en California, y el hijo de ambas había nacido solo tres días antes. “Me dijo que nos quería mucho a mí y al bebé”, relata entre sollozos a Univision Noticias. “Yo le dije que todo iba a estar bien”.

Pero esa promesa no se cumplió. Al día siguiente de esa llamada, el 7 de febrero, José Luis, un dreamer de 27 años que se ganaba la vida manejando camiones de la empresa Coca-Cola, colapsó cuando era trasladado a una corte de migración para revisar su proceso de deportación. Ese mismo día lo llevaron a una clínica en Victorville y después al hospital Loma Linda University.

Aproximadamente 24 horas después Melissa fue notificada que su marido se había desmayado. No le dijeron más. Al llegar al centro médico vio que la situación era mucho más grave: ya había entrado en coma. “Estaba conectado a muchas máquinas, le estaban dando muchos medicamentos, no podía moverse”, contó ella con pesar.


Melissa describe que también le impactó verlo esposado a la cama del hospital y custodiado las 24 horas del día por dos guardias privados de la empresa GEO Group, dueña de la cárcel de Adelanto. Activistas alegan que los custodios se fueron hasta el 22 de febrero, cuando el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) “liberó” a José Luis mencionando que se trataba de “preocupaciones humanitarias”.

“Verlo así fue muy difícil. Como esposa, así no lo quería ver en sus últimos días: postrado en la cama, en coma, con guardias las 24 horas con él”, reclamó.

Para “detener el sufrimiento” de José Luis, su familia decidió desconectarlo el 20 de marzo y el dreamer perdió la vida la madrugada siguiente. Lo sepultaron hace dos semanas.

“Ha sido muy muy muy difícil. Solo saber que ya nunca va a estar con nosotros, nunca va a poder hablar con nosotros, nunca conoció a su hijo”, lamentó Melissa.

ICE no da detalles sobre la muerte del joven

Este miércoles, ella y la hermana de su esposo, Lucian Ibarra, se unieron a una coalición de organizaciones que defienden a los inmigrantes para exigir que las autoridades federales realicen una investigación que responda múltiples cuestionamientos en torno a la “misteriosa” muerte del dreamer.

Sus deudos dicen que el fallecimiento los tomó por sorpresa porque era una persona sana. “Tan solo con decirle que ni lo más común, como la gripa, le daba. Nunca lo veíamos enfermo. Era muy sano”, afirmó su hermana Lucian, quien describe como algo “impactante” verlo internado en una unidad de cuidados intensivos y resguardado como si se tratara de “un criminal” peligroso que pudiera escapar.

“Al escuchar que le había dado una hemorragia cerebral el mundo se me vino abajo. Para mí, eso significaba la muerte”, dijo. “Cuando finalmente logré verlo fue todavía más horrible, porque estaba custodiado, esposado a la cama, aunque mi hermano estaba en coma, inmóvil. Se me hizo totalmente ridículo e inhumano”, reclamó.

Al parecer, ICE considera que esta muerte ocurrió fuera de su responsabilidad, pues 15 días antes, cuando el joven migrante seguía en coma, lo dejó en libertad. Activistas alegan que lo hicieron entregando carta a un familiar no inmediato, que leyeron varias horas después de que los guardias se fueron del hospital.

Univisión Noticias envió un mensaje a los voceros de ICE detallando estos reclamos, pero respondieron enviando nuevamente un escueto comunicado en el que se informa sobre el motivo por el cual tomaron la custodia de José Luis el 29 de enero y la razón por la que lo liberaron el 22 de febrero. No dieron detalles sobre la salud del migrante, ni su deceso. GEO Group no se pronunció.

José Luis estuvo bajo custodia de ICE durante 26 días, de los cuales 8 permaneció en Adelanto.

Cinthia Flores, abogada de la Coalición para los Derechos de los Migrantes (CHIRLA), advierte que las denuncias sobre negligencia médica son comunes en el centro de Adelanto. “Desafortunadamente el testimonio de los familiares de José es consistente con el tipo de experiencias que nuestros clientes nos han compartido”, dijo en una conferencia de prensa.

“Hay un gran problema con la administración de Adelanto. El trato inhumano a los detenidos debe acabar (…) No se les dan cuidados adecuados o se les recetan medicamentos incorrectos. No hay suficiente personal médico para atenderlos”, reclamó la abogada.

La presunta desatención médica y una serie de abusos contra detenidos en dicha cárcel han sido mencionados en varios reportes de organizaciones y agencias de gobierno, incluyendo la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Fiscalía general de California.

Antes que José Luis, tres migrantes fallecieron estando en ese lugar desde marzo de 2018.

“Tenía miedo a la deportación”

José Luis tenía cuatro años cuando su familia emigró de la Ciudad de México a California. Vivió muchos años en la ciudad de Long Beach hasta que hace unos meses se mudó con su esposa a Los Ángeles. Durante un año y medio él trabajó como conductor de camiones de carga de la empresa Coca-Cola y antes fue chofer para otras empresas de transporte.

El 24 de mayo de 2018, cuando aún tenía vigente su tarjeta como beneficiario de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), un policía le marcó el alto por una infracción de tránsito y él decidió huir. Por ese delito grave, pasó ocho meses en la prisión estatal de Corcoran, hasta que ICE lo detuvo el 29 de enero.

En fotos: Así es el centro de detención para inmigrantes más grande de California

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Su viuda y su hermana aseguran que él aceptó que trató de escapar del agente porque temía que las duras políticas migratorias lo afectaran y terminara fuera del país. “Tenía miedo a la deportación porque toda su familia está acá”, compartió su esposa. “Pensó que lo mejor era huir”.

Ella no lo visitó en el centro de Adelanto porque estaba a punto de dar a luz. Su bebé, Damián Yaxche, nació el 3 de febrero, cuatro días antes de que él colapsara. Recién cumplió dos meses de edad. “Estaba muy feliz (por ser padre)”, relató Melissa, a quien han diagnosticado con depresión postparto. “Tenía muchas esperanzas de arreglar (su situación migratoria) para quedarse conmigo, con su familia”, agregó.

“Mi hijo nunca podrá experimentar el amor y la felicidad que mi esposo trajo a mi vida”, lamentó.

Lucian, por su parte, asegura que es tanto el dolor que experimenta su familia que ni siquiera han solicitado los resultados de la autopsia que le practicó el Forense del condado de San Bernardino.

Ella describe a José Luis, quien era su hermano menor, como una persona amorosa y alegre. “Era lo máximo, era todo para mí; fue un mentor. Voy a extrañar su sentido del humor, su protección, su sonrisa”, dijo entre lágrimas. “No sé cómo voy a vivir sin él”.

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