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Corte Suprema escucha argumentos para determinar si el veto migratorio de Trump discrimina a ciudadanos de países musulmanes

El máximo tribunal de justicia se convierte en escenario de una de las batallas migratorias más importantes de este año. El fallo se conocerá recién en junio, pero si Trump gana, tendrá vía libre para seguir cambiando por decreto la ley de inmigración.
25 Abr 2018 – 07:11 AM EDT
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La Corte Suprema de Justicia se convertirá este miércoles en escenario de una de las batallas migratorias más importantes de este año, cuando escuche los argumentos de defensores y detractores del veto migratorio del presidente Donald Trump a ciudadanos de países de mayoría musulmana.

Los nueve magistrados presidirán una audiencia para estudiar el caso Trumpo vs Hawaii, pero no emitirán un dictamen sino hasta el verano, probablemente a finales de junio.

El debate se centra en la legalidad de la tercera versión del veto migratorio de Trump, una orden ejecutiva diseñada para obstaculizar indefinidamente la entrada al país de los ciudadanos de Chad, Irán, Libia, Somalia, Siria y Yemen.

El veto también incluye restricciones para los ciudadanos de Venezuela y Corea del Norte.

Decisiones previas

"El tribunal considerará la legalidad del tercer esfuerzo del presidente Trump para limitar la inmigración de varios países”, explicó Stephen W. Yale-Loehr, profesor de Práctica de Derecho de Inmigración en la escuela de leyes de la Universidad Cornell de Nueva York.

“Los tribunales han anulado en gran medida las dos órdenes previas de prohibición de viajes del presidente", apuntó.

Yale-Loehr dijo además que “este caso lo tiene todo: problemas constitucionales de peso, cuestiones estatutarias complejas y una pelea sobre si existen límites reales al poder de un presidente para controlar la inmigración".

La batalla por prohibir la entrada de musulmanes comenzó en 2016 cuando una pareja perpetró un atentado en San Bernardino, California, y Trump, siendo candidato, aprovechó la ocasión para prometer un "bloqueo completo y total" a la entrada de musulmanes a Estados Unidos con el fin de detener el terrorismo yihadista.

"Hasta que no podamos determinar y comprender este problema y la peligrosa amenaza que representa, nuestro país no puede seguir siendo víctima de los horrendos ataques de personas que solo creen en la yihad y que no razonan ni tienen respeto por la vida humana", afirmó Trump en aquel momento.

Una semana después de llegar a la Casa Blanca, Trump firmó la orden ejecutiva titulada "Protegiendo a la nación de la entrada de terroristas extranjeros".

Lluvia de protestas

El decreto entró de inmediato en vigencia desatando el caos en todo el mundo porque familias enteras y familiares no pudieron embarcar en sus vuelos a Estados Unidos.

También se registraron manifestaciones masivas en los aeropuertos, y abogados, junto con activistas de derechos civiles, acamparon en aeropuertos y otros puertos de entrada para asesorar y representar a aquellos que eran retenidos en aduanas y no se les permitía el ingreso a Estados Unidos, algunos de ellos incluso residentes legales permanentes.

El primer veto de Trump fue frenado por una corte días después de entrar en vigor, a principios de febrero. Como resultado de esa orden ejecutiva, 700 viajeros fueron detenidos en los aeropuertos y 60,000 visados fueron revocados temporalmente, según datos del Departamento de Estado.

El 6 de marzo Trump firmó una segunda orden ejecutiva (llamada versión 2.0 del veto). Su gobierno aseguró entonces que el decreto había sido revisado sustancialmente para que se ajustara a la ley, y eliminó una exención que afectaba a las minorías religiosas de los países incluidos en la lista de países cuyos ciudadanos no podían ingresar a Estados Unidos.

La segunda versión del veto fijaba una restricción de 120 días para los refugiados y de 90 días para los nacionales de seis países (Irán, Somalia, Sudán, Siria, el Yemen y Libia).

Tras varios reveses judiciales, ese veto pudo entrar en vigor gracias al Tribunal Supremo, que permitió al gobierno restringir la entrada de aquellos que no tenían familia cercana en Estados Unidos.

Las restricciones eran temporales y, cuando expiraron en septiembre de 2017, Trump proclamó su tercer veto, que incluyó por primera vez a dos países sin mayoría musulmana: Corea del Norte y Venezuela, donde las restricciones solo afectaron a algunos funcionarios y su "familia inmediata".

Fue el Tribunal Supremo el que permitió en diciembre la implementación de esa tercera versión del veto.


La última versión del veto impide la entrada a Estados Unidos de los nacionales de cinco países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Siria, Yemen y Libia) que ya habían sido incluidos anteriormente.

Chad estaba incluido en la tercera versión original, pero este mismo mes la Casa Blanca anunció su salida de la "lista negra" debido a las mejoras en seguridad del país africano.

El Departamento de Justicia acudió a la Corte Suprema para que revise el veto y falle a favor del presidente.

Precedente histórico

"Los tribunales suelen ceder ante el presidente en asuntos de inmigración porque la inmigración toca los asuntos exteriores y la seguridad nacional”, dice Yale-Loehr.

“Pero los tribunales también reconocen algunos límites a esos poderes. Este caso se acerca más a esos límites que cualquier otro que se me ocurra en la última década", anotó.

Yale-Loehr anticipa una discusión oral “muy cargada y una decisión cercana a finales de junio”. “Cualquiera que sea la forma en que el tribunal dictamine, la decisión tendrá profundas implicaciones para los estadounidenses, los inmigrantes y el presidente".

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