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La doctora Aurora Meléndez le entrega a Sixta Rivera una bolsa de artículos de higiene en su hogar en Humacao.

Algunos pacientes en Puerto Rico no pueden ir al hospital, así que los médicos llegan a ellos

Algunos pacientes en Puerto Rico no pueden ir al hospital, así que los médicos llegan a ellos

Un grupo de voluntarios visitó este jueves a decenas de pacientes mayores en sus hogares en el barrio Punta Santiago, en el municipio de Humacao en el sureste de la isla, para darle servicios que ellos no pueden salir a buscar por su cuenta.

Doctores y voluntarios se desplazan a comunidades con necesidades médicas en Puerto Rico Univision

HUMACAO, Puerto Rico.- Sola en su casa, Sixta Rivera Solís de 79 años no se ha aburrido en las tres semanas desde que el huracán María devastó su vecindario frente a la playa. Se la ha pasado cantando y llenando su libro de sopa de letras. Sin embargo, una cosa sí se le ha hecho difícil: recibir atención médica.

"Han venido unos helicópteros de la Guardia Nacional, pero ellos aterrizan en el parque de pelota (béisbol). Al que puede ir le dan la ayuda, pero yo no puedo", destacó.

El poderoso huracán María trastocó la vida de todos los puertorriqueños, pero el mayor riesgo lo llevan aquellos ancianos como Sixta, que no pueden movilizarse para recibir sus tratamientos y medicamentos. A Sixta le duele una cadera y asegura que no puede caminar largas distancias por el dolor que le causa.

Para llegar a estos pacientes, a veces los doctores tienen que llegar a sus hogares. Este jueves, un grupo de voluntarios visitó casa por casa la comunidad costera de Punta Santiago en Humacao, al sureste de la isla.

La doctora Aurora Meléndez le entrega a Sixta Rivera una bolsa de artícu...
La doctora Aurora Meléndez le entrega a Sixta Rivera una bolsa de artículos de higiene en su hogar en Humacao.

Decenas de ancianos recibieron atención médica: les tomaron sus signos vitales, les preguntaron sobre sus condiciones y les dieron artículos de higiene personal y limpieza del hogar, en cajas donadas por Unicef.

"Tienes esa presión de bebé", le dijo a Sixta la doctora Aurora Meléndez.

El esfuerzo del jueves fue planificado por una organización sin fines de lucro de ese barrio, conocida como PECES (Programa de Educación Comunal de Entrega y Servicio). El grupo se unió a médicos, enfermeras y trabajadores sociales voluntarios para ayudar a los más necesitados de su comunidad.

"Necesitamos que la gente sepa que María no se acaba esta semana. Que nos falta un año, dos años, para recuperar", dijo Mariny Vázquez Maldonado, coordinadora de responsabilidad social del grupo de hospitales HIMA, uno de los organizadores del proyecto. "Queremos que otros hospitales emulen esta iniciativa. Los hospitales tienen que llegar a la gente".

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Para Vázquez Maldonado, la idea es inspirar a otros profesionales médicos a no esperar que los ancianos lleguen a sus oficinas u hospitales, sino identificar quiénes podrían necesitar servicios para adelantarse a cualquier tragedia. "Todo esto es para minimizar las poblaciones de envejecientes en las salas de emergencia, porque obviamente están saturadas", explicó.

Los voluntarios en Humacao se organizaron en la mañana y se dividieron en diferentes grupos, cada uno con un doctor. Salieron juntos a tocar las puertas de ancianos que ya había identificado la organización PECES.

Muchas de las residencias todavía mostraban rastros de la inundación del pasado 20 de septiembre, provocada por la marejada ciclónica que dejó sobre ocho pies de agua. Al menos una paciente fue enviada al hospital de emergencia luego de que le encontraran una úlcera que no había sido atendida cuando ella estuvo refugiada tras el huracán.

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Ana María Rivera, una mujer ciega de 73 años que padece diabetes y artritis reumatoide, fue una de las primeras a las que visitaron. "Esa María, con un nombre tan lindo, y tan mala que fue. Esto fue lo más malo del mundo", recordó Ana María, quien reside en el segundo piso de una casa junto a su esposo, hijo, nietas y nuera.

En la planta baja vive su hermana Derma Iris, de 71 años, quien padece de diabetes, alta presión y apnea del sueño. Lleva nueve días sin dormir por falta de medicamentos.

"Me quedo mirando todo. No hay televisión. No hay nada. Las noches son bien largas", afirmó.

Derma Iris pidió a los voluntarios que la llevaran a una farmacia en otro municipio, pues el lugar donde suele obtener sus medicinas no ha abierto tras la tormenta. Ella solía ir a buscarlas sola, pero perdió su auto cuando su casa se inundó durante el huracán.

"El mar se metió, el carro se inundó y se dañó. Uno nunca en la vida había visto eso", abundó.

Ambas hermanas fueron visitadas por el doctor Martín Agüero, quien les dejó medicamentos de seguimiento para sus respectivos tratamientos.

Incluso tras el paso del huracán, el espíritu de las hermanas permanece invencible. Ambas bromean sin tapujos. Ana María, por ejemplo, asegura que tiene la solución para la insomnia de su hermana: que se busque un marido.

En fotos: Así está Humacao a tres semanas del paso del huracán María por Puerto Rico
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