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Tiroteos

Su tía vio señales de alerta que permitieron evitar un tiroteo masivo

Melissa Porter recibió una llamada de su sobrino donde él le decía que estaba construyendo un rifle estilo AR-15 y que quería usar la dirección de su casa para recibir cargadores de alta capacidad. Después de pensarlo mucho, compartió esta información con la policía.
19 Oct 2019 – 12:55 PM EDT

Melissa Potter estaba en la cocina cuando entró la llamada. Era un sobrino lejano, Brandon Wagshol. Ella estaba sorprendida: nunca la había llamado antes.

“Cuando vi su nombre en el identificador de llamadas me preocupé de que tal vez hubiera sucedido algo horrible”, dijo Potter. “O tal vez algo estaba pasando con la familia sobre lo que él necesitaba contarme. Así que atendí el teléfono”.

Wagshol ni siquiera saludó. En cambio, le dijo a su tía que estaba construyendo un rifle estilo AR-15 y que quería usar la dirección de su casa en New Hampshire para recibir cargadores de alta capacidad. Porque en Connecticut, donde vive, la compra, venta o transferencia de cargadores de más de diez cartuchos son ilegales desde 2013.

“Estaba tratando de pensar en formas de desalentarlo porque sabía que no era una buena idea”, dijo. “Mi corazón se aceleró porque sabía que lo que me estaba pidiendo sonaba muy sospechoso”.

La llamada de su sobrino llegó pocos días después de los tiroteos masivos en Dayton, Ohio, y El Paso, Texas. Potter estuvo hablando con él un rato hasta que la llamada se cortó.

“Pensaba que en los tiroteos masivos que han sucedido —según lo que ves en las noticias y lees en las historias— usan estos cargadores de gran capacidad”, dijo. “Cuando tienen la intención de matar a mucha gente, vienen con muchas municiones listas”.

Se sostuvo del mesón de la cocina, temblando.

Levantar señales de alerta

En las semanas posteriores a los impactantes tiroteos en Ohio y Texas, el público buscó respuestas. Algunos sugirieron que las llamadas leyes de red flags (señales de alerta), que permiten a la policía confiscar armas de fuego a una persona que es considerada un riesgo para sí misma o para otros, podría ser una herramienta valiosa para las autoridades.

La investigación sobre el uso de estas leyes es limitada porque son medidas relativamente nuevas. Sin embargo, los datos de las agencias de orden público en los estados donde estas leyes se aplican indican que se usan con mayor frecuencia para prevenir suicidios. Un estudio de 2018 encontró que las leyes de red flags (señales de alerta) en Connecticut e Indiana se asociaron con una caída del 13.7% y 7.5% en los suicidios en esos estados, diez años después de su implementación.

Hay muy poca investigación sobre cómo estas leyes afectan los homicidios o los tiroteos masivos. Una excepción es un estudio de 2019 publicado en Annals of Internal Medicine, que identificó más de 20 casos en los que se utilizó la ley de señales de alerta de California para detener tiroteos masivos entre 2016 y 2018.

Connecticut ha tenido una ley de este tipo desde 1999. Uno de sus principios clave: una orden de riesgo tiene que estar respaldada por evidencia y una investigación.

La policía de Connecticut también vio un incremento en el uso de órdenes de riesgo en 2018, hecho que atribuyen al tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, ese año. Se presentaron 268 órdenes de riesgo en 2018, en comparación con 178 en 2017.

Las preocupaciones que Melissa Potter compartió después de esa llamada telefónica finalmente llevaron a la policía a usar una orden de riesgo ( risk warrant), que es un elemento de la ley de señales de alerta de Connecticut, y a tocar la puerta de su sobrino.


Una infancia problemática

Con los años, Melissa Potter dijo que Wagshol se había convertido en ese miembro de la familia conocido por lo que ella llamó “mal comportamiento”, que a menudo incomodaba a la familia. A veces invitaban solo a su madre a las reuniones. Eventualmente, dejaron de invitarlos por completo —ni bodas, ni Acción de Gracias, ni aniversarios, ni bar mitzvás—. No fue fácil, pero fue mejor que estar incómodos.

Después de la llamada telefónica de su sobrino, Potter se incomodó de nuevo, insegura de qué hacer a continuación. Le envió un mensaje de texto a una de sus hijas para contarle, luego llamó a su hermano.

“¿Realmente quieres marcar a tu sobrino?", preguntó él.

Potter sintió que su hermana, la madre de Brandon Wagshol, necesitaba saber. Ella le dejó un mensaje de voz contándole a Joanne Kirson todo lo que Wagshol le había dicho por teléfono sobre la construcción del arma, sobre los cargadores de 30 cartuchos, sobre lo preocupada que estaba. Pero esperó cerca de una semana antes de llamar al Departamento de Policía de Norwalk. Unos días después, en la estación de policía de su ciudad, New Hampshire, a través de un vidrio a prueba de balas con un pequeño agujero, Potter le dijo a un oficial: “Tengo una historia que contarles”.

Lo más importante fue la llamada telefónica. Pero Potter sintió que la policía necesitaba saber sobre el “historial de problemas de comportamiento” de su sobrino: las expulsiones de la escuela, los altercados físicos con su madre, el “comportamiento extraño y aterrador”. El oficial dijo que haría el seguimiento con la policía de Norwalk.

Melissa le había contado a su esposa Lee Ann Potter sobre la llamada telefónica de Wagshol. Lee Ann estaba lo suficientemente preocupada como para dar aviso al Centro Nacional de Manejo de Amenazas del FBI y hacer seguimiento con una llamada para confirmar que lo habían recibido.

“Con todos los tiroteos masivos, algo quedó claro en mi mente: esto no fue una cosa banal”, dijo Lee Ann. “No era una de esas cosas que puedan tomarse a la ligera. No querrás tener la muerte de tantas personas en una situación como esta en tus manos”.

Unos días después, cuando el FBI llamó a las Potter, Melissa les contó aún más sobre Wagshol de lo que le había dicho a la policía. Lo habían suspendido por agarrar el trasero de una niña en segundo grado. Había hablado de hackear bases de datos del gobierno en Acción de Gracias. Había llenado de basura el automóvil de su madre después de una discusión.

La policía de Norwalk dice que su investigación sobre Wagshol reveló mucho más, con incidentes documentados que datan de 2008. Ese año, mientras estaba en sexto grado, le dijo a un compañero de clase que podía hacer que el tiroteo de Virginia Tech “pareciera una tontería”. Allí estaban los catálogos de armas de fuego que su madre no pudo evitar que siguieran llegando a su casa en los meses posteriores al tiroteo de Sandy Hook en 2012.

En un momento, Wagshol colocó “¡PLANIFICAR ASESINATO MASIVO!” como una actividad en su perfil de Facebook y “SOY GENOCIDA” como uno de sus “pasatiempos”. La madre de Waghsol dijo a la policía que había sido expulsado de la secundaria después de haber investigado el costo de una pistola desde una computadora de la escuela. Había sido ingresado en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad. Todos estos incidentes fueron documentados en una serie de registros policiales de Norwalk.

Órdenes de riesgo en acción

La historia de Wagshol estimuló a la policía a solicitar una orden de riesgo ( risk warrant), lo que les permitiría registrar la residencia de Wagshol y confiscar armas de fuego y municiones.

En Connecticut, a través de una orden de riesgo se le solicita a un juez que considere un par de factores, entre los que se incluyen cosas como haber hecho una amenaza reciente, blandir un arma de fuego o haber estado en confinamiento médico involuntario anteriormente. Según la orden de riesgo presentada para Wagshol, los oficiales verificarons tres de los seis criterios.

La policía le dijo a un juez que Wagshol presentaba un riesgo inminente de lesiones para sí mismo o para otros, basado en “amenazas bien documentadas de tiroteos masivos, genocidio y obsesión general por la violencia”. Su “búsqueda para obtener cargadores de alta capacidad para un rifle AR-15 presenta un peligro claro e inminente”, escribió la policía en la solicitud de la orden de riesgo.

Esa noche, la policía dice que encontraron cientos de municiones, una pistola, un rifle largo, una granada de mano y un recibo por un chaleco blindado en la sala y en los dormitorios. Mientras llevaban a cabo la orden de registro e incautación, la policía encontró también una placa de titanio (para el chaleco blindado), ropa de camuflaje y un casco. En el automóvil estacionado en el garaje de Wagshol, los oficiales dicen que había cuatro cargadores de 30 cartuchos.

Wagshol fue arrestado con una orden tradicional de registro e incautación por posesión criminal de cargadores de alta capacidad.

Ese descubrimiento condujo al arresto de Wagshol. El teniente Terry Blake, del Departamento de Policía de Norwalk, estuvo allí esa noche y dijo que los datos suministrados condujeron a una investigación exitosa.

Aunque las armas estaban legalmente registradas por el padre de Wagshol, la policía las confiscó bajo los términos de la orden de riesgo, porque estaban fácilmente accesibles.

“Wagshol no cometió ese crimen”, dijo Blake. “No se sabe si habría cometido ese crimen o no, solo él lo sabe. Pero finalmente, la información que se obtuvo era alarmante. Así como también lo es la información paralela que se ha encontrado después del evento o después de otros tiroteos en todo el país”.

Luego de arrestar a Wagshol, la policía de Norwalk contactó a la Universidad Estatal Central de Connecticut, donde estaba inscrito y en cuyo campus vivía durante el semestre de primavera de 2019. La universidad decidió prohibir a Wagshol la entrada por el momento y dijeron que ha aumentado la seguridad en todo el campus.

Wagshol ha sido acusado de cuatro cargos de compra ilegal de cargadores de alta capacidad. No ha sido acusado de nada relacionado con violencia o planificación de un tiroteo. Después de más de dos semanas en la cárcel, Wagshol fue puesto bajo arresto domiciliario con un monitor GPS. Según su abogado, planea declararse inocente de la compra ilegal de los cargadores en su próxima comparecencia ante el tribunal.

“No tenemos ningún problema con que la gente se preocupe”, dijo recientemente Darnell Crosland, abogado de Wagshol. “Pero en Estados Unidos deberías tener el debido proceso. Por lo que estamos pidiendo que nos muestren algún descubrimiento, que nos digan exactamente por qué lo está acusando en relación con un ‘tiroteo masivo’ y déjenos seguir adelante. Si es solo por la posesión de los cargadores de alta capacidad, nosotros nos podemos ocupar de eso”.


Sospechas y preocupaciones

Melissa y Lee Ann Potter estaban cenando cuando vieron la foto de su sobrino en la televisión. No tenían idea de que había sido arrestado. Wagshol fue fotografiado con otros dos hombres en el noticiero de ABC de esa noche con la leyenda “Arrestados por amenaza de tiroteo masivo”.

“Fue un poco desconcertante, pero también fue algo satisfactorio que nuestras sospechas, que esta llamada telefónica que recibí y que las conversaciones que mantuvimos con la policía y el FBI, se hubieran concretado”, dijo Melissa.

Aproximadamente una semana después, la familia se reunió para una gran celebración de aniversario. Melissa dijo que la madre de Wagshol, Joanne Kirson, fue invitada. Esperaba que su hermana viniera y tuviera un respiro de las noticias. Pero Kirson no se presentó.

Cuando el FBI y la policía de Norwalk llamaron a la puerta de Kirson unas semanas antes, ella les dijo que estaba nerviosa pero no sorprendida, según la orden de riesgo. Kirson le había enviado un mensaje de texto a su hijo sobre la llamada a Potter el día anterior. Cuando ella le preguntó por qué necesitaba un rifle AR-15, él dijo que “quería uno en caso de que estallara la Tercera Guerra Mundial”. Y cuando le preguntó sobre los cargadores de gran capacidad, Wagshol le respondió con malas palabras.

Cuando el FBI le preguntó a Kirson si pensaba que su hijo era capaz de cometer un “tiroteo masivo o un acto horrible similar”, ella dijo que no podía negarlo, según la orden de riesgo.


Finalmente, Melissa Potter dijo que tomó la mejor decisión llamando a la policía. No fue una decisión fácil, especialmente porque sentía que probablemente lastimaría a su hermana y su relación ya tensa. Ella dijo que está contenta de estar libre de la culpa de permanecer en silencio ante un posible tiroteo masivo, pero no libre de vergüenza.

“También hay un sentimiento de vergüenza asociado”, dijo Melissa. “ ¿Cómo pasa esto con un miembro de mi propia familia, que posiblemente podría haber pensado en matar a personas inocentes? Es una cosa vergonzosa. En la religión judía, decimos que es una shanda. Por lo tanto, es algo vergonzoso que no quieres compartir con la gente”.

Lee Ann Potter, en cambio, dijo que no siente culpa ni vergüenza.

“Siempre es un miembro de la familia de alguien”, dijo Lee Ann. “Y si los miembros de la familia no quieren hablar, por la razón que sea, los resultados nunca son buenos”.

Guns & America es un proyecto de informes de los medios públicos sobre el papel de las armas en la vida estadounidense.

César Segovia hizo la traducción al castellano y Maye Primera, la edición.

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