“Solo pido que pueda ver a su hija antes de morir”: la lucha de una madre venezolana por que liberen a su marido, retenido por ICE

Carmen Teresa Benavides habla con N+ Univisión desde su albergue en Miami. Su situación es de extrema gravedad: tiene 8 hijos menores y a una de ellas le dan sólo 6 meses de vida. La pequeña, de 4 años, recibe cuidados paliativos y está conectada a una bomba de alimentación. No tiene trabajo ni dinero para pagar un abogado

Video Madre venezolana en Miami cuida a su hija enferma mientras ICE mantiene detenido a su esposo

Carmen Teresa Benavides, de 37 años, ha improvisado un hospital en su pequeña habitación del albergue Hermanos de la Calle, en Miami. Allí vive con sus ocho hijos, de entre 14 años y seis meses de vida. Preocupa la situación de la pequeña Abrahannys, de 4 años, que lucha por su vida conectada a una máquina con bomba de alimentación.

Abrahannys nació con mielomeningocele y a los pocos días desarrolló hidrocefalia. También ha sido diagnosticada con malformación de Chiari, disfagia orofaríngea, pie equinovaro y recientemente de un quiste cerebral. A pesar de su delicado estado de salud, logró cruzar Centroamérica con ella y sus otros siete hijos menores huyendo de la situación en Venezuela: “Cruzamos la selva del Darién e hicimos toda la ruta a pie hasta Estados Unidos”, confiesa emocionada Carmen.

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Los médicos le dan seis meses de vida a su hija enferma, que asegura que empeora desde que su padre no está con ellas. “ Lo detuvieron el 31 de diciembre de 2025. Tuvimos una emergencia y tuvo que conducir al hospital. En un semáforo le dieron el alto y le detuvieron finalmente por no tener la licencia”, relata Benavides. “ Mi hija está triste, deprimida; estoy convencida de que está peor cada día que no está con él. Estaba muy apegada a su padre y se pasa todo el día preguntando por él”.

La detención de su esposo

Jorge Socorro Cuenca Hurtado, esposo de Carmen, fue arrestado a finales del año pasado en Wesley Chapel, Florida. En enero de este año, fue trasladado a un centro de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ( ICE) en Broward.

Jorge Socorro Cuenca con su hija Abrahannys.
Jorge Socorro Cuenca con su hija Abrahannys.

Carmen relata que hablan por teléfono a diario, pero que necesita que hagan justicia con su familia: “le diría a las autoridades que tengan corazón, es una niña pequeña que no entiende qué ocurre y que necesita a su padre. También el resto de mis hijos”, reclama.

El ‘limbo legal’ de muchas familias

La familia llegó a Estados Unidos a finales de 2024. Solicitaron un expediente de urgencia a través de la aplicación CBP One, porque su hija enferma empeoró repentinamente y necesitaba control médico. El visado les fue concedido y cruzaron la frontera por Brownsville, en Texas.

La aplicación CBP One, creada durante el Gobierno de Biden, permitía programar citas a los migrantes solicitantes de asilo al llegar a los puntos fronterizos. Pero al llegar Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, inhabilitó la plataforma y muchas familias solicitantes, como la de Carmen, cayeron en una especie de vacío legal.

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Mi familia entró legalmente porque se nos concedió el visado. Además, mi marido no tiene antecedentes, somos personas honradas que han huido de una situación insostenible en Venezuela, estábamos perseguidos y señalados”, denuncia Carmen.

Volver a Venezuela no es una opción

Carmen relata que huyeron de su país tras haber recibido graves amenazas. “A mi esposo llegaron a golpearlo, fue una persecución política que se agravó cuando mi hermana fue presidenta de mesa en las elecciones presidenciales de 2024 y se impugnaron las actas, ella también tuvo que exiliarse a Perú”, confiesa.

Tenemos mucho miedo de ser deportados, a diario vemos casos cercanos. Además, mi hija no podría recibir tratamiento allí; ya viví cómo se negaban a tratarla en los hospitales. No hay garantías de que tengan suministro eléctrico y mi pequeña es dependiente de su bomba de alimentación. Allí estaría condenada”, denuncia Carmen.

Situación límite con su hija enferma terminal

La madre de familia numerosa está en una situación límite en un albergue de Miami. No tiene trabajo ni ingresos y ha lanzado un crowdfunding para que un abogado les pueda prestar apoyo legal.

“Tuvimos una audiencia el 27 de abril, pero no pude contratar un abogado; no tenemos dinero. Tengo otro hijo en desnutrición severa, se le marcan las costillas. Vivimos gracias a la solidaridad del albergue; aquí nos dan una comida y mis hijos pueden comer también en la escuela”, cuenta.

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Su hija enferma estuvo en tratamiento en hospitales y la mandaron al hospicio, con un diagnóstico grave y una esperanza de vida de meses. Su pequeña habitación se convirtió en una clínica improvisada. “Mis hijos tienen que ayudarme a atenderla, no tengo una red de apoyo. Mis hijas grandes colaboran en todo, a bañarla y a estar pendiente de que esté bien atendida”, cuenta con preocupación.

La próxima audiencia con las autoridades para su esposo será el 11 de junio, pero en palabras de Carmen, puede que sea demasiado tarde: “ Solo pido que pueda ver a su hija antes de morir. Mi pequeña está muy grave, su salud puede empeorar de un momento a otro y extraña a su padre, lo necesita”.

En estas semanas, Carmen espera poder reunir los 750 dólares que le pide un abogado para llevar el caso de su esposo. Asegura que reza todos los días para que lo liberen y la familia pueda reunirse y afrontar juntos los últimos meses de vida de la pequeña Abrahannys.