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Cárcel

"Dejé a mis siete hijos solos”: el caso de Blanca Cantú, la mujer que lleva 14 años en una prisión de Texas por narcotráfico

Una mexicana que purga una larga condenada por narcotráfico le narró a Univision Noticias su vida tras las rejas y lo difícil que ha sido para sus hijos salir adelante sin ayuda de nadie. “Tuvimos que crecer más rápido”, dice su hija mayor, quien tenía 17 años cuando se encargó de sus hermanos menores.
21 Ago 2021 – 04:01 PM EDT
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Varios policías rodearon el domicilio de Blanca Cantú en Dallas, Texas. “Salga de su casa con sus niños. ¡Ahora!”, le ordenó un agente que la llamó por teléfono. “Tengo seis niños y estoy embarazada”, advirtió ella.

Eso no fue un impedimento. Los arrestos de Cantú y de su esposo Teodoro Ortuño ocurrieron la madrugada del 26 de febrero de 2007 y fueron grabados por el programa Dallas SWAT del canal A&E.

Cantú no mentía: su hija menor nació en una sala de hospital que era vigilada por agentes federales. Allí dejó a su bebé y volvió a un encierro que se ha prolongado por 14 largos años.

Esta mujer, ahora de 48 años, fue capturada en un operativo que se enfocó en la organización criminal que dirigía Salvador Yáñez Ruíz, alias ‘Chavita’. Más de 40 personas fueron señaladas como sus cómplices. Les decomisaron droga, dinero efectivo, propiedades, autos, armas de fuego y hasta televisiones.

De la casa de dos pisos donde vivía la familia de Cantú, las autoridades tomaron 7,500 dólares y una caminadora eléctrica. Una acusación de 22 páginas menciona a Cantú en tres transacciones ilícitas: dio un enganche de 40,500 dólares para comprar una vivienda en Dallas, recibió un depósito bancario de 16,000 dólares y después transfirió ese dinero a la cuenta de otro asociado de Yáñez Ruíz. Pero no señala que haya participado directamente en las ventas de narcóticos que realizaron policías encubiertos.

Los fiscales le imputaron cuatro cargos criminales que la habrían dejado en prisión el resto de su vida. En 2008, por recomendación de su abogado, Cantú se declaró culpable del delito de conspiración para distribuir heroína resultando en lesiones corporales graves.

Era uno de los cargos más graves, porque estaba relacionado con la muerte por sobredosis de un adolescente de 17 años. Unos meses después, en octubre de 2018, un juez federal la condenó a 17 años y 6 meses de cárcel, un castigo que redujo con buena conducta. Su fecha de liberación está programada para el 18 de febrero de 2022.

Cantú pasa la última fase de su castigo en el penal Carlswell en Forth Worth, Texas. A pesar de que saldrá libre en unos meses, ella insiste en que está pagando por un crimen que no cometió y cree que es consecuencia por una mala representación legal. Tanto su apelación, como las mociones que pedían su liberación anticipada por los riesgos relacionados con la pandemia, han sido rechazadas.

En el negocio del esposo

Pero ella no se da por vencida. “Quiero encontrar la verdad y ver si la sentencia de otras personas en mi caso es injusta”, dijo esta mujer en una comunicación vía correo electrónico que ella ha sostenido con Univision Noticias durante varios días. Cada mensaje fue revisado por funcionarios del Buró de Prisiones (BOP).

Así es como Cantú narra su historia, hasta quedar involucrada en el caso criminal de su esposo:

Soy de Saltillo, Coahuila, México. Tengo 34 años en Estados Unidos y 48 años de edad. Me casé a los 14 años con un ciudadano americano, de 26 años. Él me trajo de México. Tuve dos niños con él. Quedé viuda y conocí al papá de mis cinco hijos más chicos. Él vendía droga en pocas cantidades y, pues al principio, yo le ayudaba a hacer mandados. Y en el 2003 yo andaba con él, le vendimos a un policía. A mí me dieron ‘probation’ (libertad condicional). Estaba embarazada y dejé de ayudarle al papá de mis niños.

También yo renté una casa para el padrino de mi niño, que era el que les pasaba la droga a mi cuñado y a mi esposo. Yo le dije a mi esposo que no quería un día dejar a mis hijos por ir a la cárcel por drogas.

Yo contesté el teléfono varias veces, pero yo no miraba la gente, ni movía droga y no preguntaba qué hacían o cómo hacían las cosas. Trataba de no meterme en eso, pues estaba embarazada y con seis niños. Yo vendía muebles.

El 26 de febrero de 2007 llegó Dallas SWAT (un comando de la Policía de Dallas) a mi casa, a las 4 de la mañana. Me llamaron preguntando por el papá de mis niños. Él se escondió y yo salí. Nos arrestaron. Yo le dije a mi cuñada, que estaba libre, que fuera por mis niños.


La participación de Cantú en los negocios ilícitos de su marido sí se menciona en documentos judiciales, pero no como parte del proceso penal por el cual está encarcelada. Tres veces fue convicta por posesión de una sustancia controlada, señala un memorando del Distrito Este de Texas de la Fiscalía federal.

Pero ella afirma que desde hacía tiempo había dejado el narcomenudeo, por ende, no colaboró específicamente en la venta de la dosis de heroína que mató a un joven en 2006, cuya identidad no ha sido revelada, aparentemente por tratarse de un menor.

Ella reclama que ni siquiera le han revelado el nombre del menor y por eso duda que el incidente haya ocurrido.

Los fiscales, sin embargo, siguen mencionando ese hecho como un agravante de su caso. “Su condena se debe a la sobredosis de heroína de una joven de 17 años en mayo de 2006. Cantú jugó un papel integral en la distribución de estupefacientes dentro de la organización de tráfico de drogas de Salvador Ruiz”, señaló en julio pasado el fiscal Nicholas J. Ganjei en un documento que sugería negarle el privilegio de salir anticipadamente por los contagios de coronavirus en las prisiones.

A un paso de la deportación

Cantú, una residente permanente, dice que está luchando contra viento y marea para estar con sus hijos y nietos lo antes posible. Ese reencuentro podría suceder en México, ya que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) interpuso dos detenciones migratorias en su contra el 30 de diciembre de 2008 y el 28 de mayo de 2010, para tomar su custodia una vez que salga de la cárcel y deportarla.

Esto comenta Cantú sobre cómo sus hijos salieron adelante prácticamente solos.

Me ha afectado mucho estar lejos de ellos y haber dejado a mi bebé recién nacida en el hospital y a mis seis hijos solos, sin el cuidado de sus padres. Ha sido muy fuerte, inexplicable, algo muy duro. Tanto para ellos, como para mí. Más que nada ellos son los que han pagado más las consecuencias de nuestras malas decisiones.

Cuando a mí me arrestaron estaba embarazada y mis hijos tenían 2, 4, 6, 9, 14 y 17 años. Hoy en día casi todos tienen su pareja y tengo cuatro nietos y una nieta en camino.

(Quiero) pedirle perdón a mis hijos por todos estos años que he estado lejos de ellos. No he estado en sus momentos más difíciles, pero ellos saben que los amo y que día a día, desde aquí, estoy con ellos. Quiero darles las gracias por su apoyo hacia mí, especialmente a mi hija mayor, que ha sido padre y madre de todos mis hijos.

¿Qué pasará cuando cumpla mi sentencia? Estaré con mis hijos y trataré de recuperar el tiempo perdido y tratar de ayudarlos en todo lo que esté a mi alcance para que salgan adelante.

Cuando salga de aquí y me lleven a Migración, me gustaría informarme si hay algo que pueda pelear para quedarme con mis hijos aquí. En Dallas yo tengo mi casa y mi familia. Si no, pues trataría de irme a vivir a una frontera, cerca de mis hijos, para que me puedan visitar o estar conmigo un tiempo.

Gracias a Dios todos ellos están bien, trabajan o estudian.

“No sé cómo le hicimos”

Esa hija mayor que sola sacó adelante a sus seis hermanos lleva su mismo nombre, Blanca Cantú. Ahora tiene 32 años y es madre. La joven recuerda cómo aquella madrugada de 2007 perdió a su madre, a su padrastro y a varios familiares que estaban involucrados en la venta de droga. La redada policial la dejó literalmente sin apoyo en Dallas. Tenía 17 años cuando se encargó de sus hermanos más chicos.

“Solo de pensar en estos 14 años sin mamá me dan ganas de llorar”, dice la hija de Cantú con la voz entrecortada. “Solo éramos mis hermanos y yo. Me las vi duras. Todos estaban chiquitos… Todos tuvimos que crecer más rápido… No sé cómo lo hicimos, pero lo hicimos”, cuenta.

La joven afirma que para mantener a sus hermanos menores abandonó la preparatoria y llegó a tener dos trabajos a la vez. En esos años todos vivían en un apartamento de dos recámaras. Los mayores, conforme fueron creciendo, aportaron al sostén de la familia, aunque implicara salirse de la escuela.

La hija de Cantú recuerda cómo todos viajaban apretujados en coche para visitar a su madre los sábados. Ellos aprovechaban hasta el último momento de las horas que permitían visitas familiares en la cárcel. Los más pequeños jugaban, mientras los mayores escuchaban las instrucciones de lo que harían los días siguientes. Se volvió una rutina. Hoy los hijos de Cantú tienen 14, 17, 19, 20, 25, 30 y 32 años. Casi todos viven en Texas.

“Mi mamá nos habla todos los días. Nunca hemos perdido contacto con ella. Nos escribe emails, no se da por vencida”, dice su hija mayor, quien se involucró en las solicitudes de liberación anticipada por “compasión” debido a la pandemia. Esas peticiones fueron sometidas en julio de 2020 y junio de 2021.

La primera advertía que el virus “representa una grave amenaza de muerte” para Cantú y señala que ella “no representa una amenaza para la sociedad” y ya había cumplido la mayor parte de su sentencia.

En su respuesta, la Fiscalía pidió rechazar dicha moción citando que no se había verificado que Cantú tuviera un padecimiento que la pusiera en riesgo y subrayó que, por el delito que cometió, no era apropiado liberarla antes del tiempo establecido. “Este tribunal tendrá dificultades para encontrar que Cantú no representaría un peligro para la seguridad pública si fuera liberada”, señala la Fiscalía. El magistrado acató esa sugerencia y ordenó que siguiera encarcelada.

Los años en la prisión

Lo cierto es que Cantú ha logrado reducir 25 meses de su sentencia por buena conducta, de acuerdo con la Fiscalía. Su expediente, sin embargo, tiene una mancha: en 2019 agredió a una reclusa. Así describe ella su día a día en la prisión Carswell y el incidente que afectó su caso:

Yo trabajo limpiando las unidades donde vivo. Todos los días, cuando me levanto, arreglo mi cuarto, me baño, tomo café, trato de caminar en el día un poco. Me pongo a escribir o tejer monitos o cobijas para mis hijos o nietos. También miro la tele. No hay mucho qué hacer en estos lugares.

En los 15 años he tenido un reporte de disciplina porque empujé a una muchacha que me andaba molestando mucho, abrasándome. Le dije muchas veces que yo no jugaba así con ella… un día me quiso abrasar y la empujé. Es lo único.

Aquí he mirado tantas cosas que nunca pensé ver en mi vida.

Trato de seguir las reglas y trato de estar casi todo el tiempo sola y de no juntarme con gente problemática, para no tener problemas y poder salir pronto de aquí.


Cantú sometió una apelación en diciembre, alegando que su declaración de culpabilidad, en la cual aceptaba una condena de hasta 30 años en la cárcel, fue “inválida” porque su abogado le advirtió de manera “errónea” que podrían sentenciarla a cadena perpetua. Pero un juez le impuso un castigo mucho menor, a 17 años de prisión. La Corte de Apelaciones del Quinto Circuito rechazó su proceso.

El intento más reciente de Cantú para salir de la prisión se vino abajo el pasado 13 de agosto, cuando el juez federal Amos L. Mazzant denegó su pedido relacionado con la pandemia. El magistrado resaltó que la sola existencia del virus en la sociedad no era suficiente para reducir su condena. Además, recalcó, en 14 años ella no ha tomado ningún curso o programa que ofrece el Buró de Prisiones.

“Si bien Cantú ha cumplido la mayor parte de su condena, no ha indicado sus planes de tener éxito después de la liberación, salvo vivir con su familia y cumplir con los requisitos impuestos por la libertad condicional”, dijo el juez Mazzant. “En consecuencia, el tribunal considera que el historial de rehabilitación de Cantú no respalda su liberación”, concluyó.

A pesar de los reveses legales y de que su fecha de liberación está cada vez más cerca, Cantú dice que no quitará el dedo del renglón. “Si me dejan salir unas semanas antes lo voy a agradecer mucho”.

Su esposo, Teodoro Ortuño, cumple una condena de 30 años en la prisión Texarkana, en el noreste de Texas. El Buró de Prisiones indica que será liberado el 12 de septiembre de 2032.

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