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Cartel Jalisco Nueva Generación

Para sus clientes era una amable comerciante, pero lavaba millones para el cártel más rico del mundo

Ana Bella Sánchez Ríos usó su tienda en Virginia para blanquear una fortuna del Cartel Jalisco Nueva Generación y ahora purga una condena a ocho años de prisión. Su hijo asegura que ella es inocente.
26 Mar 2021 – 01:00 PM EDT
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“¡Hola, señor! ¿Cómo está?”, saludó amablemente Ana Bella Sánchez Ríos a un hombre que entró a su tienda en Virginia que vendía pan dulce, carne y productos importados de México. Era el 4 de enero de 2019 y ‘Doña Bella’, como le dicen sus clientes, ofrecía una rosca de reyes en un video que publicó en la página de Facebook de su negocio.

“A ver, hija ¿está muy grande?”, le preguntó la comerciante a una joven que fue a comprar una rosca para su familia. “Apenas ajustamos (alcanza) pa’todos con una grande”, continuó.

Sánchez Ríos, de 48 años, era conocida por su trato amable en Martinsville, una región del sur de Virginia que cada vez recibe a más inmigrantes hispanos. “Ya llegó el pan”, era una de sus frases más recurrentes en Facebook para llamar a su clientela.

También compartía fotos y videos de las verduras, piñatas, cortes de carne y tortillas que vendía. Su pequeño local se enfocaba netamente en la nostalgia de los inmigrantes mexicanos.


Pero esa imagen de ‘Doña Bella’ se derrumbó en marzo de 2019, cuando el gobierno de Estados Unidos la acusó de lavar más de 4.3 millones de dólares que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) obtuvo de la venta de droga en el sureste del país.

El Departamento de Justicia resalta que la tienda de Sánchez Ríos hizo negocios con la organización de narcotraficantes más rica del mundo.

El proceso penal contra ella y otros 11 miembros del CJNG señala que fueron reclutados para facilitar la distribución de cocaína, heroína y marihuana en el sureste de EEUU. Todos vivían en Axton, Virginia, donde guardaban la mercancía “que recibían directamente de miembros y socios del CJNG”, citan documentos judiciales.

La investigación detectó que desde California les mandaron vía correo postal varios paquetes de 15 a 20 libras de marihuana. Cada mes también recibían cargamentos de hasta 20 kilos de cocaína.

Transportaban la droga en varios vehículos hasta Winchester, Virginia, que era su centro de distribución.

El CJNG en el sureste de EEUU

El Cartel de Jalisco convenció a Sánchez Ríos para que, a cambio de un porcentaje, blanqueara sus ganancias ilícitas a través de un servicio de envío de remesas. Ella inventó nombres de clientes para hacer miles de transferencias a México de menos de 1,000 dólares para no encender las alarmas.

De mayo de 2016 a septiembre de 2018, la comerciante logró lavar 4,394,959 dólares del CJNG sin que las autoridades lo detectaran, de acuerdo con la Fiscalía federal.

“El papel de Sánchez Ríos era recibir dinero de varias personas que trabajaban para el CJNG, que ella sabía eran los ingresos del tráfico de drogas y se derivaban de un delito (…) Luego transfirió ese dinero a personas en México”, menciona la dependencia en un comunicado.

El 4 de marzo de 2020 ella se declaró culpable. En febrero pasado un juez federal en Virginia la sentenció a ocho años de cárcel. Su liberación se ha programado para el 6 de julio de 2025, informa el Buró federal de Prisiones (BOP).


“Cuando los individuos lavan dinero para un cartel de drogas juegan un papel crítico para la organización al ocultar y transferir fondos obtenidos ilegalmente, lo que perpetúa la actividad ilegal del cartel”, dijo el fiscal federal Daniel P. Bubar en el comunicado.

La DEA advierte que el Cartel de Jalisco domina la región donde estaba la tienda de Sánchez Ríos. Sus centros de operación más importantes son Roanoke (Virginia) y Greensboro (Carolina del Norte). Mientras que su rival, el Cartel de Sinaloa, tiene una presencia en Raleigh (Carolina del Norte).

“Los cárteles de la droga, como el CJNG, cometen una violencia indescriptible en todo el mundo e impulsan la propagación de drogas mortales, como el fentanilo y la heroína”, dijo Jarod Forget, agente especial en Washington DC de la DEA, refiriéndose a la condena de Sánchez Ríos.

“La adicción de estos criminales al dinero ha tenido consecuencias”, agregó Forget.

Quienes conocen a Sánchez Ríos dicen que jamás sospecharon que estuviera involucrada con el crimen organizado y la describen como una mujer amable.

“Yo no sabía nada. Somos del mismo pueblo y nos conocíamos muy bien. Es muy buena persona. Yo quiero que salga pronto (de prisión)”, dijo una de sus clientas a este medio.

“Difaman a mi madre”

Ana Bella Sánchez Ríos es originaria de Magdalena, una comunidad del estado mexicano de Jalisco. Es madre de dos jóvenes.

En 2017 abrió la tienda Bella’s Tortilla & Meat Market en Martinsville, una pequeña ciudad de Virginia con 15,000 habitantes y que casi colinda con el estado de Carolina del Norte.

El logotipo de su negocio era la caricatura de una niña con un traje típico mexicano. Banderas de varios países latinoamericanos (Cuba, Guatemala, Colombia…) daban la bienvenida a los clientes.

En su perfil de Facebook aparenta ser una persona sencilla y no mostraba lujos.

Su hijo Alejandro Sánchez dijo a Univision Noticias que ella es víctima de una injusticia. “Muchos de estos informes difaman el carácter de mi madre”, afirmó el joven.

Subrayó que el Departamento de Justicia presentó un caso plagado de evidencia falsa. "La mayoría de esa información es falsa", insistió Sánchez y dijo que ella está escribiendo en la prisión un libro sobre su vida.

Pero su madre reconoció ante un juez federal haber blanqueado una fortuna del CJNG y prometió entregarle al gobierno la misma cantidad que obtuvo por ese delito. También aceptó que, si así lo deciden las autoridades federales, la deporten a México.

Como evidencia de que ella sí supo que estaba trabajando para mafiosos, la Fiscalía presentó ante un tribunal de Virginia certificados de los cursos que tomó sobre el blanqueo de capitales para poder usar el servicio de una empresa dedicada al envío de remesas a México.

En marzo de 2016 firmó un documento en el que se comprometía a “detectar y reportar actividades sospechosas para combatir el lavado de dinero y financiamiento terrorista”. Jamás lo hizo.

En noviembre de 2018, ella publicó en Facebook: “Está a 20.00 (pesos) el dólar”. Ese tipo de cambio significaba mejores ganancias para los jefes del cartel.

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