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Donald Trump

Trump exacerba la división y la confrontación social en un agresivo discurso del Día de la Independencia

Bajo el rostro de cuatro presidentes de la nación esculpidos en la montaña y frente a unos pocos miles de personas que colmaban el lugar, en su mayoría blancas y sin mascarilla ni distanciamiento social, el mandatario echó mano del simbolismo de las estatuas para marcar una clara línea divisoria en la sociedad estadounidense: por un lado sus seguidores, por el otro “las turbas enojadas” de un "nuevo fascismo de extrema izquierda".
4 Jul 2020 – 01:11 PM EDT
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En un anfiteatro decorado para la ocasión a los pies del Monte Rushmore, en Dakota del Sur, el presidente Donald Trump pronunció un discurso divisivo y que apeló al enfrentamiento social, planteando como una urgencia su reelección para hacer frente a ese supuesto “nuevo fascismo de extrema izquierda” que busca aniquilar los valores y la historia de la nación.

"Nuestra nación está siendo testigo de una campaña despiadada para borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes, borrar nuestros valores y adoctrinar a nuestros hijos", dijo Trump.

Bajo el rostro de cuatro presidentes de la nación esculpidos en la montaña y frente a unos pocos miles de personas que colmaban el lugar, en su mayoría blancas y sin mascarilla ni distanciamiento social, el mandatario echó mano del simbolismo de las estatuas para delimitar una clara línea divisoria en la sociedad estadounidense: por un lado sus seguidores, los patriotas que defienden los valores estadounidenses de la segunda enmienda, por el otro, “las turbas enojadas” que “están tratando de derribar las estatuas de nuestros fundadores, desfigurar nuestros monumentos más sagrados y desatar una ola de crímenes violentos en nuestras ciudades".

Tras elogiar a los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt, esculpidos en la ladera rocosa del Rushmore, Trump declaró que sus legados están siendo atacados por los manifestantes que han desfigurado y derribado estatuas, vandalizando y atacando una vez más el sentir de las recientes protestas por la muerte de George Floyd, contra el racismo y la brutalidad policial, que han ocurrido en todo el país y en numerosas ciudades del mundo.

"Este monumento nunca será profanado", declaró Trump en referencia a las esculturas del monte Rushmore. “Estos héroes nunca serán desfigurados. Su legado nunca, nunca será destruido. Sus logros nunca serán olvidados. Y el Monte Rushmore será para siempre como un eterno homenaje a nuestros antepasados y a nuestra libertad", dijo el mandatario, aclamado por sus seguidores.


“Ataques a nuestra libertad”

En su divisivo discurso, más propio de sus mítines de campaña que lo que se espera de un presidente el Día de la Independencia, Trump definió al nuevo enemigo al que presuntamente se enfrentan los estadounidenses de bien: una “revolución cultural de izquierdas diseñada para derrocar a la revolución estadounidense".

“En nuestras escuelas, nuestras salas de redacción, incluso nuestras salas de juntas corporativas, hay un nuevo fascismo de extrema izquierda que exige lealtad absoluta. Si no hablas su idioma, realizas sus rituales, recitas sus mantras y sigues sus mandamientos, entonces serás censurado, desterrado, incluido en la lista negra, perseguido y castigado", dijo el presidente dirigiéndose a una multitud mayoritariamente blanca, a la que prometió: "No nos va a pasar".

“Esta es la definición misma de totalitarismo, y es completamente ajena a nuestra cultura y nuestros valores. No tiene absolutamente ningún lugar en los Estados Unidos de América”, dijo y agregó: “a los niños se les enseña en la escuela a odiar a su propio país y a creer que los hombres y mujeres que lo construyeron no fueron héroes sino villanos".

El Jardín Nacional de los Héroes estadounidenses

Continuando con la misma retórica divisoria que primó en todo su discurso y haciendo de las estatuas su nueva cruzada, el presidente anunció una orden ejecutiva que establece la creación de "El Jardín Nacional de los Héroes estadounidenses", un gran parque al aire libre con estatuas de "los mejores estadounidenses que jamás hayan existido", un lugar que de antemano promete controversia.

Seguido por cánticos de ¡Estados Unidos! ¡Estados Unidos!, el presidente también anunció que estaba implementando la aplicación de la ley federal para proteger monumentos y arrestar y enjuiciar a los delincuentes.

En otro ataque directo al espíritu de las protestas contra el racismo, Trump hizo alusión a quienes se arrodillan para protestar contra las injusticias raciales en EEUU: “Nosotros nos mantenemos de pie, nos sentimos orgullosos y solo nos arrodillamos ante el Dios todopoderoso”.

Protestas contra la celebración

Grupos de manifestantes se movilizaron este viernes para protestar contra la presencia de Trump en el monte Rushmore. Los manifestantes llegaron a bloquear incluso un camino que conduce al monumento, pero fueron desplazados por las autoridades.

La gran mayoría de estos grupos estaban integrados por nativos estadounidenses, que protestaban porque Trump celebrase la independencia estadounidense en sus tierras sagradas y porque las Black Hills de Dakota del Sur fueron tomadas del pueblo Lakota en contra de los acuerdos del tratado.

Las tribus habían advertido que la presión de Trump por lanzar fuegos artificiales, que han estado prohibidos en el sitio durante más de una década, podría provocar incendios forestales y contaminar el agua en las Black Hills.

También mostraron una seria preocupación por la celebración de un acto masivo de esa magnitud en la región, sin mascarillas ni distanciamiento social, lo cual puede afectar directamente a sus comunidades, ya golpeadas por la pandemia.

Celebración en el National Mall

Trump encabezó la tarde del sábado una celebración del Día de la Independencia en el National Mall, pese a que numerosas celebraciones a lo largo del país fueron suspendidas para evitar la propagación del coronavirus.

Durante su intervención de media hora, el presidente básicamente repitió los conceptos expresados el pasado viernes en el monte Rushmore.

“Nunca permitiremos que una turba furiosa derribe nuestras estatuas, borre nuestra historia, adoctrine a nuestros hijos o viole nuestras libertades", dijo el jefe de estado refiriéndose a solicitudes de eliminar monumentos en honor a personajes relacionados al racismo.

Trump identificó por nombre y apellido a 30 personalidades estadounidenses para las que habrá un monumento en el "El Jardín Nacional de los Héroes estadounidenses", un gran parque al aire libre con estatuas cuya creación ordenó la víspera vía decreto.

Los estadounidenses mencionados por el presidente fueron: George Washington, Thomas Jefferson, Betsy Ross, Alexander Hamilton, Benjamin Franklin, John Adams, James Madison, Dolley Madison, Frederick Douglass, Abraham Lincoln, Harriet Tubman, Harriet Beecher Stowe, Joshua Lawrence Chamberlain, Clara Barton, Daniel Boone, Davy Crockett, Henry Clay, Susan B. Anthony, Booker T. Washington, los hermanos Wright, Amelia Earhart, Jackie Robinson, George S. Patton, Douglas MacArthur, Audie Murphy, Billy Graham, Martin Luther King, Ronald Reagan, Christa McAuliffe y Antonin Scalia.


El presidente Trump habla a los pies del Monte Rushmore ante a una multitud sin distanciamiento social ni mascarillas

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