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Donald Trump

¿Se le está haciendo tarde a Trump para remontar su caída en las encuestas?

A cuatro meses para el día de las elecciones el 3 de noviembre, la campaña electoral del presidente Trump parece ir de mal en peor, con dificultades para responder a una ola de malas noticias: del coronavirus al desempleo y a los problemas raciales. (Read in English)
4 Jul 2020 – 12:43 PM EDT
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Durante la campaña electoral de 2016, el presidente Donald Trump parecía tener una película protectora de teflón que lo protegía de cualquier tipo de error o ataque. Nada le salía mal, incluso llegó a bromear: "Podría pararme en medio de la Quinta Avenida (de Nueva York) y dispararle a alguien y no perdería votantes". Las encuestas están mostrando que ese puede no ser el caso ya.

Estamos en 2020 y parece que el teflón se ha gastado, a juzgar porque conforme el presidente va de un error a otro, su apoyo va cayendo en las encuestas. Tanto, que algunos analistas políticos comienzan a cuestionar su viabilidad para lograr la reelección en noviembre.

El manejo de la pandemia de coronavirus por parte de Trump, por lo cual ha recibido fuertes críticas, y su respuesta a las protestas contra la brutalidad policial, lo han relegado a un segundo lugar detrás del candidato demócrata Joe Biden.

En la más reciente encuesta del Centro de Investigaciones Pew publicada el martes, Biden salió con una desventaja de hasta 10 puntos porcentuales, lo cual es para algunos el vaticinio de una posible aplastante derrota el día de las elecciones, el 3 de noviembre, para la que apenas faltan cuatro meses.

"La campaña de Trump necesita relanzarse para intentar recuperar el impulso y replantear la contienda, y se les acaba el tiempo", dijo desde Washington DC Alex Conant, consultor de asuntos públicos de Firehouse Strategies y ex director de comunicaciones del senador de Florida Marco Rubio.

Pero otros dicen que aún es demasiado pronto para predecir un ganador.

"Veo a estos analistas que dicen que Trump ya está en la tumba, y creo que, cuando menos, es demasiado pronto para decir algo así", dijo Brett Doster, un estratega político republicano en Tallahassee, que trabaja para varias campañas de cara a las elecciones de noviembre.

"Las campañas tienen sus altibajos. No creo que los votantes indecisos vayan a consolidar sus opiniones hasta octubre", añadió.


Ventaja histórica

Aunque parezca que aún falta mucho tiempo hasta noviembre, los analistas señalan que Trump necesitaría una remontada casi histórica para superar la ventaja de Biden.

"En la historia de las elecciones presidenciales, ningún presidente en ejercicio ha podido superar una desventaja tan grande como la de Trump", según Bill Scher, analista político y colaborador de RealClearPolitics.com.

Los únicos mandatarios que vivieron desventajas de dos dígitos en algún momento de sus campañas de reelección terminaron perdiendo abrumadoramente: Jimmy Carter en 1980 perdió ante Ronald Reagan, y George HW Bush en 1992 perdió ante Bill Clinton.


La mayor remontada reciente de un candidato no titular se produjo en 2016. Trump cayó ocho puntos por detrás de Hillary Clinton en octubre después de que se revelaron sus comentarios vulgares sobre toquetear los genitales de las mujeres en un video de Hollywood Access. Aunque Trump perdió el voto popular por dos puntos porcentuales, logró ganar el voto del colegio electoral y con ello la presidencia.

Trump también se postula este año como titular, y ya posee un historial en el gobierno que los votantes pueden juzgar. En ese sentido, los aspirantes a la reelección tienen ventajas y desventajas a la hora de aspirar seguir en el cargo.

"La del año 2016 fue más una contienda de concurso abierto. Trump dijo todo tipo de disparates, pero mucha gente le dio el beneficio de la duda esperando que actuara de forma más presidencial si ganaba", dijo Miles Coleman, deel Centro de Política de la Universidad de Virginia.

"Ahora que Trump ya tiene historial de gobierno, ya tienen más para juzgarlo y consideran que debe cumplir estándares más elevados", añadió.

País en crisis

Pero la mayor diferencia es la situación del país. En 2016, la economía estadounidense había logrado salir de la llamada "Gran Recesión" y experimentaba varios años de un sostenido avance, aunque era más debil de lo esperado por muchos.

Cuatro años después, el país enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes con la pandemia del coronavirus que ha borrado de la noche a la mañana las ganancias económicas, y paralelamente las tensiones raciales están al límite debido al maltrato policial de los afroestadounidenses, sumado al aparente racismo del presidente.

Irónicamente, el coronavirus ha afectado con más fuerza a los votantes mayores que son los partidarios más acérrimos de Trump, lo cual ha debilitado la confianza que tenían en su liderazgo, según muestran las encuestas. Al mismo tiempo, los votantes más jóvenes, quienes en gran medida no han sido afectados por el virus covid-19, se han visto energizados políticamente por el movimiento de protesta Black Lives Matters.

Funerales, vigilias y protestas pacíficas por George Floyd de costa a costa (fotos)

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La pandemia y la política

Pero algo que es más irónico aún es que los expertos en salud pública señalan que el manejo de la pandemia por parte de Trump se está convirtiendo en una herida autoinfligida en términos políticos. Sus esfuerzos por restarle importancia a la pandemia e insistir en abrir la economía sin las precauciones adecuadas, como el distanciamiento social y las mascarillas faciales, sólo han retrasado la recuperación económica que necesita para ganar la reelección.

Trump dice que es un debate entre la libertad individual de elegir si usar o no una mascarilla facial, alinéandose con el sentimiento que expresan sus partidarios, y lo que su propia Comisión Especial de la Casa Blanca sobre el coronavirus considera una buena política pública y contituyen la guía del gobierno federal para ayudar a superar la pandemia.


Una encuesta de Gallup reveló que el 75% de los demócratas dijeron que habían usado mascarillas en público, mientras que menos de la mitad de los republicanos dijeron lo mismo. Una encuesta de la Universidad Quinnipiac también reveló que sólo el 40% de los republicanos cree que "todos deberían estar obligados a usar mascarillas en público", en comparación con el 87% de los demócratas.

Sin embargo, a medida que los contagios siguen creciendo en todo el país y algunos estados revisan sus planes de reapertura, muchos líderes republicanos empiezan a recomendar el uso de mascarillas a los ciudadanos.

Las debilidades de Trump

La pandemia de Covid-19 ha beneficiado a los demócratas electoralmente.

No sólo ha debilitado la previamente pujante economía, que era la mayor ventaja de Trump en la contienda, sino que ha expuesto lo que muchos ven como las debilidades de Trump: falta de empatía, una gestión caótica y un estilo de gobierno laxo, aunque algunos lo calificarían de inexistente (sobre todo quienes estén dispuestos a creer lo que dice en su libro el exasesor de seguridad nacional John Bolton).


... Biden, de "vacaciones" en el sótano

La crisis también le ha permitido a Biden mantener un perfil bajo, confinado en gran medida a su casa de Delaware, evitando la exposición a los medios y su tendencia a cometer errores verbales.

"Es realmente una estrategia genial mantenerlo en el sótano. Es un buen candidato, pero no es perfecto", dijo Coleman. "Si los demócratas pudieran mandarlo de vacaciones hasta noviembre, lo harían".

Trump, por otro lado, está claramente frustrado por estar confinado a la burbuja de la Casa Blanca, y está ansioso por volver a las giras de campaña para participar en los mítines. Su intento de reiniciar su campaña sufrió un bochornoso revés en Tulsa, Oklahoma, el mes pasado cuando sólo se presentaron 6,200 personas.

Predijo un millón y no pudo llenar el estadio: imágenes que muestran el fiasco del primer mitin de Trump después de 3 meses

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Las encuestas también muestran que el apoyo a Trump se desvanece entre los protestantes evangélicos blancos, y también entre el electorado religioso más favorable a Trump.

Quizás Trump aún disfruta de una ventaja en los colegios electorales de los estados rurales conservadores, pero si la de 2020 resulta ser una elección de personalidades, como lo fue en 2016, entonces podrían invertirse los papeles esta vez.

Aunque Trump aún goza de una fuerte lealtad entre sus partidarios, han aumentado las opiniones negativas sobre él. Mientras tanto, Biden no provoca el mismo tipo de aversión que Hillary Clinton provocó, incluso entre algunos demócratas, en 2016.

Biden mas ecuánime

En la encuesta de Pew, una mayoría del 54% describió a Biden como preocupado por las necesidades de la gente común, mientras que sólo el 41% dice que esta frase describe con precisión a Trump. En cuanto a seis rasgos personales, sólo el 25% de los votantes dice que Trump es "ecuánime", en comparación con el 60% que describe a Biden de esa forma.

Los votantes también consideran que Biden es un mejor ejemplo a seguir y lo describen como más honesto que Trump, por un amplio margen.

Sin embargo, Biden todavía no logra entusiasmar a los votantes, pues sólo el 33% de sus seguidores dicen que ven su voto como una expresión de apoyo hacia él; mientras que el doble (67%) lo ve como un voto en contra de Trump.

Biden ganó a Trump en la recaudación de fondos por segundo mes consecutivo en junio, según datos oficiales de la campaña. La campaña de Biden recaudó 141 millones de dólares durante el mes, mientras que los grupos de Trump recaudaron 131 millones de dólares.

Pero algunas organizaciones latinas de base dicen que no han visto mucho esfuerzo de la campaña de Biden para contactarlos, o invertir efectivo en sus actividades para organizar, y registrar, nuevos votantes.

Candidato del 'establishment'

A pesar del respeto público por los valores de Biden, los republicanos consideran que su edad y años en el cargo son una debilidad potencial, y albergan esperanzas de catalogarlo como parte del antiguo establishment.

" Los demócratas pueden haber cometido el error fatal de apoyar a una persona como Biden. Él pertenece al establishment, ha estado ahí desde hace muchísimo tiempo", dijo Doster. "Vimos eso con Hillary, quien representaba el antiguo establishment que la gente había llegado a odiar con el paso de los años", añadió.

Por otro lado, los demócratas consideran positivo que, después de décadas en cargos públicos, el ex senador de 77 años aún goce de alta estima.

Si los republicanos permiten que las elecciones se decidan en torno al liderazgo de Trump en la lucha contra la pandemia de coronavirus, y su respuesta a Black Lives Matter, podrían perder, advierte Conant. " Trump necesita desesperadamente convertir éstas en unas elecciones entre él y una alternativa menos aceptable", dijo Conant.

Eso significa encontrar la forma de alejar la discusión política del tema del coronavirus y los abusos policiales y dirigirla hacia la agenda de 'Estados Unidos Primero' de Trump, donde los republicanos se sienten más a gusto, como la inmigración, los impuestos y la economía.

"Gran parte de la retórica socialista que vemos de parte de los demócratas ha puesto a los votantes independientes muy nerviosos en cuanto al tema económico", dijo Doster y añadió: "Mira, te voy a ser honesto. No creo que Trump vuelva a ganar. Va a estar muy reñido".

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