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Debate Demócrata

"El miedo no es suficiente para hacer votar": por qué hace falta algo más que el rechazo a Trump para cambiar a Texas de color

En 2020, Texas podría votar por primera vez en más de 40 años a un candidato a la presidencia demócrata, según una encuesta reciente que le da un rol fundamental a los hispanos del estado. La clave estará en la capacidad que tengan de movilizar votantes. El debate presidencial de Houston es parte de una estrategia.
12 Sep 2019 – 8:12 AM EDT

HOUSTON, Texas.- Desde hace más de medio siglo, el mexicano Guillermo 'Memo' Villareal no se pierde una cita con las urnas en Houston, la ciudad a la que llegó en 1956 tras migrar a Texas desde su natal Tamaulipas. Y se enorgullece de hacerlo con independencia. Dice que ha votado tanto por demócratas como por republicanos, como muestran las fotos de diferentes presidentes que cuelgan en su negocio, algunas de ellas autografiadas: desde John F. Kennedy o Jimmy Carter a los Bush pasando por Bill Clinton o Barack Obama.

"Yo voté la primera vez cuando corrió (Lyndon) Johnson después de que mataron a Kennedy. Nunca se me olvida. Voto en todas las elecciones: en presidenciales, en locales, a congresistas, por estado, condado, ciudad... Todas son importantes", afirma Villareal tras el mostrador de su negocio, 'Memo's Record Shop', un almacén amarillo con llamativas pinturas de artistas hispanos como Juan Gabriel o Rocío Dúrcal y donde se encuentra todo lo relacionado con la música desde guitarras y panderos a discos y CDs e incluso barajas de lotería mexicana.

Pero en las últimas elecciones algo cambió para él: el hombre asegura que, tras ver los ataques de Donald Trump a los hispanos, no volverá a votar a ningún republicano, al igual que muchos de sus clientes que, dice, llegan enojados a su tienda por las decisiones del presidente. "Él ha llevado una política que nunca en mi vida había visto. Él está creando muchos problemas, mucho racismo. Es muy ególatra", afirma. "Ha habido buenos presidentes republicanos pero el que tenemos hoy es el peor en la historia".

Como sucede con Villareal, el rechazo de los hispanos al presidente Trump podría hacer que, por primera vez en más de 40 años, el estado de Texas se tiña de azul, como sugiere una encuesta publicada por Univision Noticias en la víspera del tercer debate demócrata que se celebra este jueves precisamente en la ciudad de Houston.

El sondeo también atribuye un rol importante en ese posible cambio de color de Texas de rojo a azul a la creciente comunidad latina. Según la última proyección del censo, los hispanos podrían convertirse en mayoría en ese estado en 2022 (en la actualidad son cerca de 11.4 millones).


Pero para ello, advierten organizaciones locales, hace falta algo más que el enojo de un sector de la población que se siente atacado por las políticas de mano dura contra la migración que han sembrado el miedo en algunas comunidades y por un discurso de odio surgido desde la presidencia que, para muchos latinos, influyó en el ataque de El Paso.


Del miedo a la movilización

"El miedo no es suficiente para hacer votar", le dijo a Univision Noticias Mary Moreno de la organización Texas Organizing Project. "A veces la gente se siente paralizada porque no sabe cómo ir a votar o cómo se vota. No tienen esa información y no hay que esperar que el miedo de Trump mueva a la gente. Tenemos que salir a la calle a movilizar el voto. Sin ese esfuerzo no cambia nada", apunta.


De ese temor en la comunidad hispana habla también César Espinosa, director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en Lucha (FIEL), una organización que atiende a unas 11,000 personas en el área de Houston.

Según Espinosa, la retórica y las acciones de la administración "para cazar a los migrantes y tratar de fomentar el miedo" en la comunidad han disparado el número de llamadas a sus oficinas de personas que temen por rumores de redadas, por la deportación de familiares o por que se repliquen ataques a la comunidad hispana como el de El Paso.

Por eso, dice, su organización está trabajando para promover un cambio en 2020 a través de educar a los votantes para mostrarles la posición de los candidatos en la cuestión de migración. De hecho, asegura que varios demócratas (el ex vicepresidente Joe Biden, el ex secretario de Vivienda Julián Castro y el exrepresentante de Texas Beto O'Rourke) han contactado a sus oficinas para conversar sobre sus programas al respecto.

"Que no podamos votar no significa que no podamos influenciar a nuestros amigos a educarlos a que hagan la mejor decisión en nombre de nuestra comunidad", explica el director de FIEL, quien llegó a EEUU de México con solo 5 años indocumentado y está protegido por DACA, la acción diferida de Obama para los migrantes llegados en la infancia.

Espinosa confía que con el cambio demográfico de Texas se produzca también uno sociopolítico, como sucedió en las elecciones de mitad de periodo de 2018 en el condado de Harris, al que pertenece Houston, en el que la demócrata progresista Lina Hidalgo, de origen colombiano, resultó elegida jueza.

"Antes Houston era 76% blanco y en solo 20 años es 46% latino. La cara de Houston va cambiando conforme van llegando migrantes y se van estableciendo los latinos", sostuvo el líder comunitario. "Es díficil porque estamos rodeados por áreas muy conservadoras, pero queremos ir poco a poco moviendo eso y usando el ejemplo del condado de Harris para demostrarle al resto que un estado más progresista es posible", agrega.


El objetivo demócrata: aumentar la participación de las minorías

Pero además del cambio demográfico, que los demócratas conviertan el estado en azul dependerá de su capacidad de movilizar a gente, como ellos mismos han reconocido.

Según el plan del comité de ese partido en Texas, en 2018 al menos 670,000 personas se registraron para votar por primera vez, la mayoría (un 60%) menor de 35 años. En total, los demócratas estiman que existen 2.6 millones de votantes sin registrar en Texas, además de 2.4 millones de personas registradas que no votaron, la mayoría afroamericanos, latinos y asiáticos.

Por eso, una de sus metas para 2020 es aumentar la participación de las comunidades de color en más de 400,000 personas hasta un 53%.

"En inglés hay un dicho que dice que demografía es el destino, pero en Texas no es así porque hay una gran población de latinos, asiáticos o afroamericanos no va a cambiar la política", afirma Mary Moreno de Texas Organizing Project. "Lo único que va a cambiar la política de Texas es el esfuerzo de movilizar el voto".

Por eso, desde su organización, que promueve la participación política de hispanos y afroamericanos, ha estado trabajando para movilizar el voto informado de esas comunidades y monitorear las promesas de los candidatos una vez que ganan.

Según Moreno, la posibilidad de sumar a Texas a los estados denominados péndulo (que pueden ser para cualquiera de los dos partidos) ha repercutido en un mayor interés por parte de los demócratas en los votantes de ese estado.

"Antes los candidatos no tenían esperanzas de ganar Texas y no le daban mucha atención porque lo daban por perdido, pero ahora que existe por primera vez en décadas la posibilidad de que ganen es algo muy emocionante porque vamos a tener un papel para jugar en la elección a presidente", afirma la activista.


Por su parte, Memo Villareal, el propietario de la tienda de discos, cree que lo que definirá el color de estado será el voto joven.

"Yo creo que los jóvenes van a votar más que nunca en la historia y eso es lo que va a hacer la mayor diferencia en esta elección. Va a haber muchos jóvenes hijos de padres mexicanos, hondureños, guatemaltecos, salvadoreños que van a votar, algunos que nunca han votado van a votar por primera vez en cantidades altas y eso va a hacer la gran diferencia", afirma.

Él dice que áun no sabé a qué candidato demócrata apoyará, pero lo hará basado en que respete a los hispanos, además de otros temas que le preocupan como la economía, la educación o un "sistema de migración más justo".

Villareal asegura que tanto sus cinco hijos como sus nietos votarán. Y si bien los hijos suelen favorecer a los demócratas, entre la nueva generación asegura que hay más seguidores del partido republicano: "Entre mis nietos hay una división: hay un poquito de republicanos y un poquito de demócratas, pero entre mis hermanos y los mayores son casi todos demócratas. Hay cierta división, pero yo ahí no me meto", bromea.


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