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Debate Demócrata

El socialista vs. el multimillonario: Sanders y Bloomberg chocan en el debate más duro que han tenido los demócratas

Fue un careo intenso en ataques personales pero pobre en la discusión de propuestas políticas y en el que los progresistas del Partido Demócrata dejaron claro que no le dan la bienvenida al exalcalde de Nueva York a la competencia.
20 Feb 2020 – 02:11 AM EST

Todos esperaban que el nuevo del grupo se llevara toda la atención del penúltimo debate demócrata que se realizó este miércoles en Las Vegas, Nevada, y las expectativas se cumplieron: Michael Bloomberg fue objeto de los ataques de todos los demás aspirantes a la nominación presidencial demócrata, al punto que alguno hasta puso en duda su verdadero corazón demócrata (recordemos que poco más de una década atrás Bloomberg era republicano).

Era de esperar también que el grueso de la confrontación la tuviera el multimillonario con los dos representantes del ala progresista del partido, la senadora Elizabeth Warren y el senador Bernie Sanders. Desde el principio del evento ambos apuntaron al exalcalde de Nueva York de quien han dicho que “intenta comprar la elección” con su fortuna, de la que ha invertido $400 millones en una intensa campaña publicitaria en TV y digital.

Mientras Sanders aprovechó la presencia de Bloomberg en el podio para ponerle rostro y nombre a los millonarios que suele cuestionar por la influencia que asegura que ejercen sobre la política estadounidense, Warren logró colocarlo en la situación más incómoda de la noche para el exalcalde cuando le exigió anular los acuerdos de no divulgación que impiden conocer el tenor de demandas presentadas en sus empresas por acoso sexual.

Ambos senadores se turnaron en lanzar dardos al exalcalde y dar paso a que otros ensayaran sus ataques contra quien, con un rápido ascenso en las encuestas, se ha convertido en un fenómeno en estas primarias demócratas.

Momento incómodo para Bloomberg

“Quiero hablar sobre contra quien competimos: un millonario que llama gordas a mujeres y cara de caballo a lesbianas. Y no, no estoy hablando de Donald Trump. Estoy hablando del alcalde Bloomberg (…) Los demócratas tomamos un gran riesgo si sustituimos un millonario arrogante por otro”, fue la bienvenida que le dio Warren a quien se estrenaba en las lides de los debates.

La senadora inmediatamente atacó a Bloomberg por las denuncias que se han presentado contra sus compañías por supuesto acoso sexual y discriminación. Una andanada en la que el señalado lució confuso y dubitativo.

“No tolero este tipo de comportamiento que el movimiento del MeToo ha expuesto. Cualquiera que hace algo malo en nuestra compañía lo investigamos, y, si es apropiado, se van ese día”, fue la respuesta inicial de Bloomberg.

Pero Warren se afincó diciendo: “Espero que hayan escuchado que su defensa es: ‘He sido agradable con algunas mujeres’. Eso no es suficiente” e inmediatamente emplazó a Bloomberg a que liberar a esas mujeres de los acuerdos “para que podamos escuchar su lado de la historia”.

“Tenemos muy pocos acuerdos de confidencialidad (…) ninguno en el que se me acuse de hacer algo aparte de, quizá, que no les haya gustado un chiste que dije”, en una respuesta en la que Bloomberg pareció mal preparado y que no gustó a la audiencia, a juzgar por la reacción del público.

Sanders vs. Bloomberg

A pesar de la contundencia con la que Warren arremetió contra Bloomberg, fue el pulso entre este y Sanders el que generó más chispas, como es de esperarse cuando un multimillonario está en el mismo escenario con un candidato que se describe como "socialista" y enemigo de los privilegios que da el dinero.

Tras varios minutos aguantando los descalificativos de sus compañeros de podio por su inmensa fortuna personal ($ 62.000 millones, según la revista Forbes), Bloomberg calificó el debate como “ridículo”.

“No puedo pensar en una manera de hacerle fácil a Donald Trump ser reelecto que escuchar esta conversación. Esto es ridículo. No vamos a desechar el capitalismo. Ya hemos intentado eso. Otros países lo han intentado. Se llama comunismo y simplemente no funciona”, dijo Bloomberg tratando de pintar a su rival con esos tonos de radical de izquierda que genera aprehensión a muchos votantes estadounidenses y que el mandatario explota para malponer al senador con los electores.

Sanders lo calificó de “ataque bajo” y trató de explicar que lo suyo es un socialismo de estilo nórdico, del que disfrutan Suecia o Dinamarca, países que tienen “nivel de vida mucho más alto” que EEUU, según dijo el senador.

Justamente de esos países del norte de Europa es que Sanders ha sacado parte de la inspiración para su propuesta de ‘Medicare para Todos’, un ambicioso plan que busca dotar de cobertura de salud a toda la población pero que sus críticos rechazan por ser muy costoso y eventualmente implicar la eliminación de proveedores privados de salud.

Buttigieg a sus anchas

La presencia de Bloomberg en el grupo parece haber ayudado a Pete Buttigieg, el otro “fenómeno” de estas elecciones, al menos en esta primera fase y juzgando por los primeros lugares que logró en el caucus de Iowa y en las primarias de New Hampshire.

Era de esperarse que, debido a su ganada notoriedad, Buttigieg fuera centro de ataques de parte de Sanders, a quien secunda en la primera etapa de las primarias. Pero el exalcalde de South Bend logró salir ileso y en el proceso presentar sus puntos mejor que otros candidatos.

Pero también aprovechó para arremeter contra la senadora Amy Klobuchar, a quien tenía justo en el podio a su izquierda. Ambos protagonizaron los intercambios más tensos del debate.

Cuando ante una pregunta de los presentadores, la senadora tuvo que explicar que "cometió un error" cuando en una entrevista con el canal Telemundo la semana pasada no pudo nombrar al presidente de México o alguna de sus políticas. Klobuchar aseguró que fue un olvido "momentáneo", de esos que alguna vez nos ha pasado a todos, fue su línea de defensa.

El exalcalde aprovechó el episodio para cuestionar las credenciales de la senadora en política exterior de una manera que Klobuchar consideró ofensiva al punto que le preguntó notablemente molesta: "¿Estás diciendo que soy tonta, Pete?".

Luego, en un segundo round de esa pelea lateral, Buttigieg y Klobuchar chocaron por una pregunta sobre los dreamers que se le hizo a la senadora.

Cuando ella terminó de responderla, asegurando que los “dreamers son el futuro del país”, el exalcalde de South Bend le reprochó haber votado por el postulado de Donald Trump para dirigir la Patrulla Fronteriza, dando a entender que apoyaba de alguna manera la política de 'tolerancia cero' de la actual Casa Blanca.

“No todos somos tan perfectos como tú, pero te voy a decir lo que es estar en el terreno”, replicó Klobuchar visiblemente molesta por lo que consideró una manipulación de su registro de votos en el Senado. La pugna entre ambos siguió por varios minutos, con una Klobuchar inusualmente sobresaltada.

La estrategia de Buttigieg de enfrentarse con Klobuchar tiene la lógica de querer apartar a la senadora por Minnesota de una carrera en la que ambos compiten por el mismo electorado moderado del Partido Demócrata, un campo en el que también pelean Joe Biden y Bloomberg.

“Es obvio, estamos subiendo y haciéndolo mejor de lo que algunos creían. Eso está bien, solo que me habría gustado que hubiera sido preciso”, explicó luego Klobuchar en una entrevista con el canal de noticias MSNBC al final del debate.

Agresividad sin sustancia

Fue el debate más agresivo de los once que han protagonizado los demócratas desde que empezaron las campañas presidenciales el año pasado, pero lo que tuvo en intensidad le faltó en profundidad. No hubo planteamientos profundos en políticas, en parte porque el enfrentamiento entre los aspirantes dejó poco tiempo para hablar de detalles.

Los aspirantes demócratas pasaron más tiempo atacándose entre sí que hablando de Trump, pero a que el discurso de todos ellos hacía énfasis en la necesidad de elegir un candidato que garantice la derrota del presidente en noviembre para desmontar la gestión del republicano, que consideran desastrosa y lesiva a la fundación democrática del país.

Por ejemplo, el tema inmigración fue tratado de manera muy superficial, pese a que el debate se hizo en Nevada, un estado con el 30% de la población latina y numerosas familias de estatus mixto que con seguridad estarán interesadas en la solución de un problema que las afecta. Nevada es el primer estado con población diversa de las primarias.

"¿Para esto se han quedado sin tiempo?", lamentó la activista en temas de inmigración Erika Andiola. "Cuando se trata de inmigración, ¿lo ignoran por tres debates, lo dejan para el final y se quedan sin tiempo? Demócratas: Tienen que hacerlo mejor. ¡Ya basta!", escribió en su cuenta Twitter.

Justo cuando el exvicepresidente Biden empezaba a dar sus palabras de cierre, Andiola y otra activista, Lucia Allain, irrumpieron con gritos expresando su frustración porque no se hubiera tocado más a fondo el tema migratorio, forzando a detener el evento por unos segundos (poco, pero un preciado tiempo para la TV).

Alta tensión, pocas propuestas: los momentos más intensos del debate demócrata en Las Vegas (fotos)

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