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Elecciones 2016

Cómo Trump se convirtió en el enemigo común de los clanes Bush y Clinton

La aversión contra el estilo personal y político de Donald Trump traspasó las barreras partidistas, al punto que al menos el voto del expresidente 41 este noviembre podría favorecer a Hillary Clinton.
22 Sep 2016 – 12:06 PM EDT

Las familias Bush y Clinton han compartido buena parte de la historia política estadounidense de las últimas décadas, pero su relación va mucho más allá de eso. Sobre todo hoy, cuando han encontrado en Donald Trump un enemigo común.

No se puede olvidar que fue Bill Clinton quien desalojó de la Casa Blanca a George H. Bush y que luego fue su hijo, George W. Bush, quien obtuvo la presidencia al derrotar en las más polémicas elecciones al vicepresidente de Clinton, Al Gore.

Las familias se conocen, se respetan, se entienden, después de todo son pocos los que integran un círculo tan cerrado de experiencias similares en la cúpula de poder estadounidense.

Por eso, la decisión de George H. W. Bush (el 41, como se le llama por el número que le corresponde como mandatario) de votar por Hillary Clinton, aunque dura para algunos republicanos, no llega como una sorpresa para quienes han seguido más de cerca la historia de estas familias.

Ambos clanes han unido fuerzas en temas humanitarios, como fondos para la recuperación del Huracán Katrina en 2005; acciones para ayudar a las víctimas del devastador tsunami en 2004 que afectó a Asia o la recuperación de Haití tras el terremoto de 2010.

Durante una entrevista en 2014 George W. Bush (el 43) llamó a Bill Clinton su “hermano de otra madre”.

Cuando nació la primera nieta de Bill y Hillary Clinton, Charlotte, en 2014, George Bush padre e hijo lo llamaron para felicitarlo.

Heridas políticas

Sin embargo, no hay que olvidar que las heridas políticas más duras en sus carreras se las han infringido mutuamente.

Clinton ganó la presidencia describiendo a Bush 41 como fuera de sintonía con el público estadounidense, mientras Bush 43 obtuvo la presidencia con la promesa de devolver la integridad al Salón Oval luego del escándalo sexual de Monica Lewinski, que casi fuerza a la destitución de Clinton en juicio político en el Congreso.


Un enemigo común

En este ciclo electoral Donald Trump entró en la ecuación y eso cambió el balance de poder entre los Clinton y Bush.

Siempre en lados opuestos del debate político, los Bush, sobre todo 41, se han destacado por dar su venia y apoyo a los candidatos republicanos. Ocurrió con John McCain en 2008 y con Mitt Romney en 2012.

Pero luego de las primarias republicanas, quedó claro que los Bush no estarían detrás del nominado, en quien no ven una ficha conservadora confiable.

“Trump está muy lejos de lo que es un republicano y los Bush nunca le van a dar reconocimiento. No lo respetan”, aseguró Robert Guttman, profesor de la escuela de gobierno en la Universidad Johns Hopkins.

Más que la relación que tengan con los Clinton, los expertos coinciden en que lo que motivó la actitud general de los Bush en esta elección y el supuesto voto futuro por Clinton es Donald Trump.

“Los Bush no pueden aguantar a Trump. No puede haber dos personas más opuestas que Trump y George H. Bush. Él estaba muy cualificado para ser Presidente, tenía una amplia experiencia en política exterior”, explicó Guttman.

“La familia Bush tiene estándares altos, tiene valores. Bush 41 jamás diría groserías en público, en fin, son dos polos opuestos”, agregó.

Mark Jones académico y analista político de la Universidad de Rice insistió en que el voto de Bush no le sorprende por “el rechazo de George H. Bush en contra de Trump como persona y frente a todo lo que propone políticamente”.

“Él ha dejado claro que piensa que Trump no representa los valores republicanos y que no le agrada la forma en que se conduce a nivel personal y político. Creo que refleja el problema que muchos republicanos moderados tienen con Trump”, dijo.

Silencio de Trump

Quien haya visto al millonario en las primarias esperaría naturalmente una respuesta fuerte hacia Bush 41, frente a la difusión de su voto por Clinton, pero el magnate ha optado por el silencio.

Atacar a Bush en este momento no es la estrategia más asertiva cuando el nominado republicano lucha por unificar al partido.

La única respuesta que se acerca a un ataque la dio la directora de campaña de Trump, Kellyanne Conway, cuando fue consultada al respecto en una entrevista y destacó los 92 años de Bush al describirlo. Luego enfatizó lo poco congruente de apoyar a Hillary Clinton, cuando su esposo fue quien lo derrotó duramente y le arrebató la presidencia.

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