Deportaciones

"Me están mandando directamente a la muerte": el drama de un venezolano con VIH que lucha por impedir su deportación

En su última cita con inmigración, a Ricardo Querales le solicitaron que comprara un ticket de regreso a Venezuela, un país con una severa escasez de medicamentos para pacientes con VIH. En 2009 fue juzgado por posesión de metanfetaminas, pero sus abogados invocan razones humanitarias para impedir su expulsión.

El venezolano Ricardo Querales recibó la peor noticia de su vida en enero cuando acudió a la oficina de inmigración a llevar la copia de su pasaporte venezolano para un trámite que él pensaba, era rutinario.

“Me dijeron: ahora quiero que me traigas un ticket de avión y tu salida voluntaria de Estados Unidos. Y les respondí: tú me estás mandando a la muerte”, contó a Univision Noticias.

Y no exagera. Querales es VIH positivo y ante la situación de severa escasez de medicamentos que vive Venezuela está convencido de que si lo deportan morirá.

Según una investigación del diario venezolano El Nacional publicada a finales del año pasado, 77,000 pacientes con VIH en el país suramericano están en riesgo de quedarse sin tratamiento antirretroviral.

Alberto Nieves, director de Acción Ciudadana contra el Sida citado por el diario, afirma que la falta de 80% de tratamiento específico para las infecciones por retrovirus como el VIH-Sida se debe al retraso de las compras necesarias al fondo estratégico de medicamentos de la Organización Panamericana para la Salud. “En los depósitos ya no hay medicamentos antirretrovirales para el año 2018”, aseguró entonces Nieves..

Lo ratifica Querales: "mi mejor amigo allá tiene tres meses sin su medicamento”.

El venezolano llegó en 2003 a EEUU alegando persecución política y al año siguiente le concedieron el asilo en Estados Unidos. Luego se hizo residente. En 2006 descubrió que era portador del virus del sida lo que, según cuenta, le produjo una gran depresión que lo llevó a las drogas.

Una noche llegó la policía a su casa a interrogarlo, luego de que un amigo suyo murió por sobredosis, y halló una bolsa que contenía metanfetaminas.

Fue condenado y juzgado en 2009 por cargo grave de posesión de sustancia controlada y dos cargos menores por posesión de parafernalia para consumo de drogas. Eso le costó una orden de deportación que él ha apelado sin éxito.

“Quiero una segunda oportunidad porque mi vida a cambiado 100%. Ahora tengo un trabajo estable y una vida estable”, expresa Querales quien afirma que tras someterse a un tratamiento tiene cinco años sin consumir ningún tipo de drogas.

Ahora lleva un brazalete en el tobillo derecho. Su equipo legal está intentando que le permitan quedarse en el país por razones humanitarias. Además buscan reabrir su caso ante nuevas evidencias que podrían cambiar la condena de 2009.

A pesar de estar preocupado por su situación y de que debe presentarse ante ICE nuevamente este mes, Ricardo Querales no pierde la esperanza de que pueda conseguir quedarse en EEUU. Ni siquiera tiene un plan B: está convencido de que algo ocurrirá que impedirá que lo deporten a Venezuela.

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