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Crisis en Venezuela

Cacerolazo contra Maduro genera dudas sobre su equipo de seguridad

El cacerolazo del que tuvo que huir corriendo Maduro en Margarita no ha sido el único incidente en el que se comprometió su seguridad desde que asumió el poder. Eso ha hecho que algunos funcionarios y expertos se pregunten cómo pudo suceder.
6 Sep 2016 – 6:20 PM EDT

CARACAS, Venezuela. - Si la exministra chavista no lo ve, no lo cree. “¡Por Dios, que ni yo misma puedo explicar cómo pudo suceder algo así! Es una falla de seguridad insólita y ni hablar de su repercusión política”, señala la antigua funcionaria que prefiere no revelar su identidad y aún no sale de su asombro. En realidad, todos los venezolanos quedaron estupefactos. Un video difundido en redes sociales la noche del viernes 2 de septiembre, muestra al mismísimo presidente de la República, Nicolás Maduro, corriendo por la calle mientras es caceroleado en sus narices por los residentes de un barrio llamado Villa Rosa, en la isla de Margarita.

El hombre más poderoso de Venezuela, el comandante de la revolución bolivariana, termina siendo acosado por un grupo de vecinos que golpean ollas para rechazar su presencia en un sector que era identificado como un bastión del chavismo en el estado Nueva Esparta.


“Una visita del Presidente requiere no de una sino de varias pregiras de mucha gente, no solo por la seguridad, sino por temas logísticos, políticos y sociales. Por eso no logro explicar cómo pudo suceder algo así”, confiesa la dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que fungió como ministra de Hugo Chávez.

Las interrogantes abundan. ¿El gobernador anfitrión, Carlos Mata Figueroa, general que ocupó el Ministerio de Defensa, no previó esta situación? ¿Nadie advirtió al Jefe de Estado que no era conveniente recorrer ese lugar? ¿Por qué la caravana oficial no prefirió una ruta despejada? ¿Cómo permitieron que el mandatario venezolano caminara en medio de personas que podían agredirlo?

Hasta la fecha, ninguna de estas cuestiones tiene respuesta y el Gobierno se ha limitado a acusar a la oposición de “manipular” el hecho, aunque el ministro de Información y Comunicación, Luis José Marcano, reconoció en Twitter que la protesta sí ocurrió. “Pretender tapar la derrota del 1S –en referencia al primero de septiembre, fecha de la “toma de Caracas” realizada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)- con un cacerolazo de un grupo en una comunidad es el claro reflejo de lo que le quedó a la derecha”, escribió Marcano el sábado 3 de septiembre.


El Gobierno chavista dice estar enfrentando un intento de golpe de Estado. Bajo ese argumento, en los últimos días libró órdenes de detención y encarceló a líderes opositores como Yon Goicoechea y el alcalde Delson Guarate, ambos militantes de Voluntad Popular. El propio Maduro informó que habían capturado a 92 paramilitares colombianos “a 500 metros de Miraflores”, sede del Poder Ejecutivo en Caracas. Y el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Gustavo González López, aseguró que el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, y el jefe de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, financian actividades terroristas en el país.

Pese a todo ese cuadro conspirativo, que según el Gobierno también cuenta con el apoyo del “imperio” norteamericano y la derecha internacional, el Sebin, la Dirección General de Contrainteligencia Militar y la Guardia de Honor no habrían tomado las medidas necesarias para impedir que el dignatario venezolano sufriera en sus carnes un cacerolazo cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

El famoso "manguicidio"

El informe de gestión del Ministerio de Defensa precisa que en 2015 destinaron 81 millones de bolívares para “brindar seguridad, custodia y transporte aéreo” a Maduro. El monto equivale a 12.8 millones de dólares, calculado a la tasa oficial más baja (6.3 bolívares) vigente para ese año. Además, el balance destaca que la Guardia de Honor Presidencial dedicó a tareas de “custodia” un total de 14,868,844 horas.


La ONG Control Ciudadano indicó que en diciembre pasado el mandatario “aprobó la ampliación de la Guardia Presidencial y de la Brigada de la Guardia de Honor Presidencial”, que incluyó la creación de cuatro unidades de “seguridad y protección”, seis batallones y otra división especial de “aseguramiento vial”. En total, de acuerdo con esta asociación civil, once batallones cuidan los pasos del sustituto del difunto Hugo Chávez.

“No es normal que la Guardia de Honor cometa una falta tan grave, capaz de exponer la vida del Presidente”, sostiene la abogada Rocío San Miguel, experta en temas militares. Fue tan grave el “error” que hasta le cuesta pensar que no haya alguna otra intención detrás del suceso. “¿Acaso no levantaron un estudio sobre el estado de ánimo de la población que visitaban? ¿Por qué el gobernador de la entidad y exministro de Defensa no cumplió con su labor? ¿Qué pasó con el trabajo de inteligencia?”, añade San Miguel.

Sin embargo, esta no es la primera vez que el equipo de seguridad presidencial protagoniza un episodio bochornoso. El 19 de abril de 2013, un hombre se abalanzó sobre Maduro para pedirle ayuda, mientras ofrecía su discurso de juramentación del cargo en la Asamblea Nacional. “Me pudieron haber dado un tiro aquí, ha fallado la seguridad”, reconoció el Jefe de Estado en cadena de radio y televisión frente a los máximos representantes de los poderes públicos, la cúpula de la Fuerza Armada y el cuerpo diplomático, testigos de excepción del incidente.

Dos años más tarde, el 22 de abril de 2015, una señora encontró una forma bastante particular de comunicarse con el mandatario. Al ver que se acercaba manejando un autobús por las calles de Maracay, estado Aragua, la mujer aprovechó que el conductor traía abierta su ventanilla y lanzó un mango que impactó de lleno en la cabeza presidencial. Aquel acontecimiento fue bautizado popularmente como el “manguicidio”.

“Hasta un mango me lanzaron”, contó al día siguiente Maduro, quien mostró en pantalla la fruta en cuya superficie la dama había escrito su nombre, número telefónico y el siguiente mensaje: “si quiere me llama”. El mandatario atendió la solicitud y se comprometió a entregarle un apartamento. Resuelto el asunto, anunció: “este mango me lo como hoy”.

González López, mayor general de la inteligencia bolivariana, insistió este lunes en que “las intenciones de golpe se mantienen”, situación que justificaría “las medidas preventivas que hemos tomado”, en referencia a las detenciones de dirigentes de la oposición. El funcionario, incluso, destacó la capacidad de “anticipación” de unos organismos que se ufanan de repeler las embestidas del “imperio”, pero que no vieron venir el cacerolazo en el modesto barrio de Villa Rosa.


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