Arrestos

9 doctores y enfermeros “corruptos” son arrestados por la DEA por vender miles de pastillas de opioides

La operación denominada ‘Juramento hipócrita’, que lideró la Administración para el Control de Drogas (DEA), se enfocó en médicos, enfermeros, asistentes y operadores de clínicas en el sur de California que incursionaron en el narcotráfico y que ahora enfrentan cargos criminales. Los vinculan con dos muertes por abuso de sustancias ilegales.
22 Feb 2019 – 7:03 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- Dos muertes recientes por sobredosis, una de las cuales fue ocasionada por el consumo de un peligroso coctel de drogas llamado ‘La Santísima Trinidad’, que combina los efectos de un narcótico, un tranquilizante y un relajante muscular, desató un gran operativo federal en Los Ángeles que concluyó este jueves con el arresto de nueve doctores, enfermeros y asistentes médicos.

Según las autoridades, estos especialistas del sector de la salud dejaron a un lado su profesión para dedicarse a la venta ilícita de narcóticos peligrosos, principalmente opiáceos altamente adictivos.

Lo hicieron por dinero: uno de los acusados depositó más de un millón de dólares en sus cuentas bancarias en poco más de un año; otro cobraba en efectivo a decenas de adictos que solían llenar la sala de espera de su clínica; y uno más recetó tantas como 700,000 pastillas de analgésicos opiáceos.

La operación denominada ‘Juramento hipócrita’, que lideró la Administración para el Control de Drogas (DEA), se enfocó en médicos, enfermeros, asistentes y operadores de clínicas en el sur de California que incursionaron en el narcotráfico, y quienes ahora enfrentan cargos criminales. Algunos fueron objeto de acciones administrativas que llevaron a la revocación de sus licencias.

A través de un comunicado, la DEA explicó que este operativo es parte de sus acciones a nivel nacional para combatir la epidemia de opioides en este país, que cada año establece un nuevo récord mortal. Los 63,632 fallecimientos causados por el abuso de sustancias ilícitas en 2016 superaron los decesos por armas de fuego, accidentes automovilísticos, suicidios y asesinatos.

Esta agencia federal señaló que su objetivo es identificar, investigar y detener a las entidades responsables del desvío ilícito de grandes cantidades de sustancias farmacéuticas controladas.


Algunos arrestados emitieron recetas médicas a pesar de que sabían que sus “pacientes” eran adictos a las drogas que les estaban proporcionaban. En otros casos, aprovecharon sus licencias para obtener narcóticos ilícitos que después vendieron en el mercado negro.

Contra los “médicos corruptos”

Los agentes de la DEA arrestaron la semana pasada a seis profesionales de la salud y presuntos narcos bajo sospecha de venta ilegal de sustancias controladas. También ejecutaron 10 órdenes de cateo. Los fiscales interpusieron cargos penales contra tres acusados más, dos de ellos médicos.

“A medida que combatimos la crisis de opiáceos con operativos, el desmantelamiento de las organizaciones de traficantes y el acercamiento a la comunidad, no podemos ignorar a los profesionales médicos corruptos que inundan nuestras comunidades con esas mismas drogas que matan a las personas todos los días en todo Estados Unidos”, dijo el fiscal federal Nick Hanna.

Mientras que, David J. Downing, agente especial a cargo de la oficina de la DEA en Los Ángeles, señaló que estos arrestos mandan un mensaje a los doctores sin escrúpulos y a los distribuidores de narcóticos de que “no toleraremos que los opioides sean ilegales en nuestras calles”.

En fotos: ¿Cómo se llegó a una crisis de salud pública tan grande por los opioides en EEUU?

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El resultado de este operativo se anuncia el mismo día en que la Universidad del Sur de California (USC) publicó un estudio alarmante relacionado con las fatalidades por sobredosis. Dicho reporte concluye que EEUU tiene una tasa de mortalidad por dicha causa que es 3.5 veces más alta entre 18 países desarrollados. Comparado con Italia y Japón, ese nivel es 27 veces más alto.

“Estados Unidos está experimentando una epidemia por sobredosis de droga de una magnitud sin precedentes, no solo a juzgar por su propia historia sino también en comparación con las experiencias de otros países de ingresos altos”, advirtió la autora del análisis, Jessica Ho, profesora asistente de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de USC.

“La Santísima Trinidad” que mata

Entre los detenidos se encuentra el doctor Michael Anthony Simental, de 47 años y vecino de la ciudad de Corona. Él trabajaba en el hospital Kaiser Permanente de Riverside. Enfrenta una acusación relacionada con la distribución ilegal de hidrocodona. Anteriormente fue sujeto a una serie de acciones disciplinarias y acumuló varias quejas sobre sus prácticas de prescripción y por trabajar intoxicado.

Las autoridades le siguieron los pasos después de que uno de sus pacientes muriera de una sobredosis de droga en junio pasado. Una denuncia penal presentada esta semana describe varias comunicaciones entre Simental y esa persona, a quien durante varios años le recetaba los medicamentos “que quisiera”.

Una revisión más amplia del historial de recetas de Simental identificó a 100 pacientes que estaban “recibiendo prescripciones de medicamentos controlados potencialmente ilegales”.

Otro sospechoso es Gabriel Hernández, de 58 años y habitante de Anaheim. Se trata de un médico asistente que trabaja en una clínica de manejo del dolor en Long Beach.

Durante un período de dos años que terminó en noviembre, él recetó casi 6,000 sustancias controladas y solía permitir el consumo de cócteles de drogas conocidos como 'La Santísima Trinidad’, que buscan los adictos porque mezcla los efectos de un narcótico, un tranquilizante y un relajante muscular.

Hernández prescribió en 2017 dicho coctel a un hombre de 41 años que murió una semana después. Al examinar el trabajo de este médico asistente se determinó que sus acciones eran “mucho más cercanas a las de un traficante de drogas que a las de un médico, y las visitas de los pacientes son falsas”.

Más de $1 millón por recetas ilícitas

Quien se habría llenado los bolsillos por esta práctica ilegal es doctor Reza Ray Ehsan, de 60 años y residente del adinerado barrio de Bel-Air. Él vendió más de 700,000 pastillas, en su mayoría analgésicos opioides, en 2015 y 2016. También despertó sospechas que su consultorio médico en Westside cobraba mayormente en efectivo y tarjetas de crédito, en vez recibir pagos a través de planes de seguro médico.

Sus finanzas eran bastante turbias: Ehsan depositó más de un millón de dólares en efectivo en las cuentas que tenía a su nombre, de su negocio y las de sus parientes cercanos. Dichas transacciones eran de menos de 10,000 dólares, la suma mínima para que un banco presente un informe a las autoridades.


También fue llevada ante la justicia Saloumeh Rahbarvafaei, de 40 años y vecina de Northridge. Es una enfermera practicante que trabajó en varios centros médicos y quien enfrenta cargos por distribución ilegal de hidrocodona.

Agentes encubiertos le compraron recetas médicas en cinco ocasiones el año pasado. Ella jamás examinó a los oficiales, quienes le pagaron en efectivo.

Un video grabado por un oficial de la DEA muestra que la sala de espera de la oficina médica donde trabajaba Rahbarvafaei solía estar repleta de pacientes que eran atendidos durante períodos muy cortos en la oficina de la acusada, en vez de verlos en un cuarto de revisión, según documentos judiciales.

Un experto que investigó a esta enfermera concluyó que ella “ha abandonado la práctica de la medicina legítima” y vendió narcóticos peligrosos a varias personas por esta razón: “ganancia monetaria”.

En fotos: Ohio, el desolador reflejo de la epidemia de los opioides

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