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Drogas y Adicciones

Por años la farmacéutica detrás del OxyContin engañó a doctores y pacientes sobre los efectos adictivos del poderoso opioide

“Vendrá una gran tormenta de prescripciones médicas”, dijo el dueño de Purdue Pharma durante el lanzamiento del OxyContin en 1996. Sus predicciones se hicieron realidad y ahora salen a la luz como prueba en un litigio de Massachussets, en el que se le acusa de haber sabido de los riesgos de dependencia de este medicamento contra el dolor desde un comienzo y aún así, mintió.
17 Ene 2019 – 5:35 PM EST

Mucho se ha hablado de la responsabilidad de los laboratorios farmacéuticos en la epidemia de los opioides que azota a Estados Unidos y ahora hay evidencia de ello. Documentos hechos públicos en días recientes por la Fiscal General Maura Healey durante un litigio en Massachussets prueban que Purdue Pharma –sus dueños y ejecutivos– engañaron a pacientes y médicos sobre los riesgos de estos medicamentos.

Esta es apenas una de las 1,500 demandas federales que el gobierno ha introducido acusando a las farmacéuticas de haber creado la crisis de los opioides. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, más de 200,000 personas han muerto por sobredosis asociadas a analgésicos opioides por prescripción y Purdue Pharma ha sido el centro de muchas demandas.

“Una gran tormenta de prescripciones médicas que enterrarán a la competencia”. Con estas palabras Richard Sackler, miembro de la familia que es dueña del laboratorio Purdue Pharma, se refirió al opioide contra el dolor llamado OxyContin durante su fiesta de lanzamiento en 1996. Ahora, en plena epidemia de los opioides, esas predicciones parecen corroborar la sospecha de que los laboratorios sabían de los peligrosos efectos adictivos de estas sustancias desde el comienzo.

Según documentos de la corte de Massachussets, cinco años después de ese discurso en 2001 –cuando ya se cuestionaba el riesgo de adicción y sobredosis que acompañaba al uso del OxyContin– la farmacéutica desvió la culpa hacia los consumidores, como si deliberadamente hubieran querido hacerse adictos a estas drogas.

“Tenemos que atacar a los adictos en cada manera posible. Son la raíz del problema. Son criminales imprudentes”, escribió Sackler en un email enviado en febrero de 2001, según indica una nota de Associated Press.


“En estos 20 años las predicciones de Sackler se hicieron realidad. Crearon un desastre. Su tormenta de peligrosas prescripciones médicas ha enterrado a niños y padres y abuelos en Massachussets y seguimos enterrándolos”, escribió la oficina del fiscal general.

La acusación denuncia que la familia Sackler sabía lo peligrosa que era esta droga, pero que eso no impidió que impulsara su venta.

Purdue Pharma alega que la oficina del fiscal escarbó entre millones de emails y documentos para crear “una caracterización sesgada y poco precisa” de la empresa y sus ejecutivos. En un comunicado dijeron que se defenderán “agresivamente contra estos engañosos alegatos”. También subrayan que la droga fue aprobada por agencias federales de regulación y prescrita por médicos, y que representa una pequeña parte de los opioides vendidos en EEUU.



Un apellido manchado

En esta demanda se involucra personalmente a los miembros de la familia Sackler, una de las más acaudaladas de EEUU cuyo apellido figura en numerosas colecciones de museos y escuelas médicas en el mundo. Durante años, la empresa había intentado desligar a sus dueños de la responsabilidad, pero las acusaciones de la fiscalía apuntan a lo contrario.

Ya en 2007, tres de los altos ejecutivos de la empresa habían sido encontrados culpables de cargos criminales por engañar sobre los daños del OxyContin. Debieron pagar 634 millones de dólares en multas, pero los Sackler no figuraron en la demanda ni enfrentaron consecuencias, cuenta The New York Times.

Durante muchos años los representantes de ventas del OxyContin fueron entrenados para prometer que la droga no era adictiva y que el riesgo de que eso ocurriera era menor del 1%, dato que no estaba bien sustentado científicamente.


La demanda de Massachussets presenta a Richard Sackler como el principal impulsor del OxyContin. Mencionan que en 2001 cuando hubo 59 sobredosis asociadas a ese medicamento en Massachussets, Sackler menospreció el problema diciendo: “No está tan mal. Ha podido ser mucho peor”.

Una demanda del condado Suffolk de Nueva York también menciona directamente a miembros de la familia Sackler.

El año pasado, Purdue Pharma detuvo sus esfuerzos por mercadear el OxyContin a los doctores.


En fotos: ¿Cómo se llegó a una crisis de salud pública tan grande por los opioides en EEUU?

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