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Créditos automotrices de pesadilla en el futuro de los hispanos

Las indeseables consecuencias del crédito fácil en combinación con el desmantelamiento de protecciones legales a la comunidad puede repercutir en condiciones desfavorables para la compra de vehículos.
23 Abr 2018 – 04:06 PM EDT
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Los compradores de vehículos nuevos están dispuestos a pagar precios superiores por los últimos modelos con las características y tecnologías más recientes. Crédito: Shutterstock

Una de las consecuencias más palpables que está mostrando el acceso fácil a los créditos automotrices, son contratos de préstamo con términos inusualmente largos.

Los compradores de vehículos nuevos, cada vez más inclinados a comprar camiones livianos (SUVs y pickups) están aprovechando facilidades crediticias sin precedentes para comprar modelos más caros y con más opciones de los que hubiesen podido adquirir en circunstancias normales. Esta tendencia está llevando a la firma de contratos cada vez más largos, lo que permite a las entidades prestamistas acordar cuotas asequibles por sus clientes.

Uno de los mayores problemas de esta tendencia es que longitud de estos contratos suele superar el periodo que el automóvil permanece en manos de sus primeros dueños. Esta situación lleva irremediablemente a incluir saldos pendientes de contratos previos en nuevos contratos crediticios, atrapando a los consumidores en ciclos interminables de pagos, incluyendo la indeseable situación de pagar intereses sobre intereses.

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Según Experian, una de las cuatro agencias que determinan la capacidad de crédito de los consumidores en EEUU, los contratos crediticios para la compra de las camionetas Ram de Fiat Chrysler son los más largos del mercado, con un término promedio de 73 meses. “No creo que veremos una reducción en la longitud de los contratos hasta que veamos cambios en los precios o en el tipo de vehículos que los consumidores compran” dijo Melinda Zabritsky, directora senior de Experian en declaraciones a Bloomberg. “Por el contrario”, añadió Zabritsky, “lo que hemos comenzado a ver cada vez más, son prestamistas que antes ofrecían créditos de 72 o 75 meses moviéndose al territorio de los préstamos a 84 meses”.

En 2017, el precio promedio de compra de vehículos nuevos en Estados Unidos superó sin problemas la barrera de los 35,000 dólares. Tim Fleming, analista de Kelley Blue Book, dijo en un comunicado relacionado a los precios promedio por compra de autos nuevos en febrero de 2018, que “aún cuando se espera que la demanda por vehículos nuevos continúe decayendo en 2018, el precio promedio por transacción no se ha visto afectado”. Fleming añadió que “los números indican que los compradores de vehículos nuevos están dispuestos a pagar precios superiores por los últimos modelos con las características y tecnologías más recientes”.

Esta tendencia, junto con la derogación propuesta en el Congreso de normas establecidas por el gobierno de Barack Obama que prohíben el establecimiento, en los contratos crediticios firmados con miembros de minorías étnicas, de tasas de interés mayores a las establecidas en los préstamos a los compradores blancos, podrían tener un efecto negativo para las comunidades hispana, afro-americana y otras minorías étnicas. La derogación de la prohibición de dicha práctica, descritas como “discriminatoria e ilegal” por la Oficina de Protección Financiera al Consumidor (CFPB por sus siglas en inglés), ya fue aprobada por el senado y se da por descontado que la Cámara de Representantes haga lo mismo en fecha próxima.

Creditos automotrices caros y largos podrían llegar al futuro de la comunidad hispana.

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