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Comercio exterior

"El caos" de una guerra comercial: lo que no quieren Europa ni las destilerías de EEUU

"Aún es hora de evitar el conflicto", advirtió Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, haciendo un llamado a Donald Trump, Vladimir Putin y China. El sector destilero estadounidense ya manifiesta su temor por el impacto de las contramedidas provenientes de Europa, uno de sus principales mercados.
16 Jul 2018 – 5:00 AM EDT

Horas antes de la reunión que mantendrán este lunes los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de Rusia, Vladimir Putin, en Helsinki, Finlandia, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk les pidió que trabajen con Europa para evitar guerras comerciales e impedir el caos y el conflicto, un exhorto que hizo extensivo a China.

"Aún es hora de evitar el conflicto y el caos", declaró Tusk durante un encuentro con el primer ministro chino Li Keqiang, en Pekín al inicio de una cumbre entre China y la Unión Europea, donde recordó que en el pasado las guerras comerciales dieron lugar con frecuencia a conflictos abiertos.

"Todos somos conscientes de que la arquitectura mundial está cambiando ante nuestros ojos", declaró Tusk, recordando que "el mundo que hemos construido durante décadas (...) trajo una Europa en paz, el desarrollo a China y el final de la Guerra Fría", declaró Tusk quien la semana pasada arremetió contra las constantes críticas de Trump a sus aliados europeos y lo instó a recordar quienes son sus amigos cuando se vea con Putin.


Washington impuso aranceles del 25% a importaciones chinas valoradas en 34,000 millones dólares en respuesta a las quejas de que Pekín está perjudicando a las empresas estadounidenses al robarles o presionarlas para que entreguen su tecnología. Además aplicó nuevos gravámenes al acero y aluminio de aliados como Canadá, México y la Unión Europea. El bloque de 28 naciones respondió con nuevos impuestos a bienes estadounidenses por importe de 3,250 millones de dólares.

En la capital china, el mandatario comunitario apuntó que Europa, China, Estados Unidos y Rusia tienen el “deber común” de no destruir el orden mundial sino mejorarlo mediante reformas a las reglas del comercio internacional.

La Unión Europea dijo en un informe publicado el mes pasado que China fue el país que más nuevas barreras impuso a la importación e inversiones en 2017. La UE es el segundo mayor socio comercial del gigante asiático tras Estados Unidos.

Los líderes chinos han intentado sin éxito reclutar a Alemania, Francia y otros gobiernos como aliados frente a Washington. Europa critica las tácticas de Trump pero comparte las quejas estadounidenses sobre las políticas industriales y las barreras comerciales de Beijing.

"Si Europa se secara..."

La confrontación comercial, al interior de Estados Unidos, comienza a generar inquietudes sobre todo en los estados de vocación industrial y agraria que dieron su apoyo a Trump en 2016.

El jueves pasado, en una comparecencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara, el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, defendió las políticas comerciales de Trump, mientras los legisladores le hacían una lista de todos los productos, trabajadores e industrias estadounidenses sujetos a aranceles, incluyendo las nueces de Georgia, el bourbon de Kentucky, los vehículos de Michigan y Carolina del Sur o los cultivadores de soja y las fábricas de clavos en Missouri.


El presidente de este comité, el saliente republicano de Texas Jeb Hensarling, afirmó que los aranceles ponían en peligro la independencia energética de Estados Unidos al subir los precios de los equipos utilizados en los campos petrolíferos. Denunció asimismo la invocación a la seguridad nacional que ha hecho Trump para justificar más aranceles para las importaciones de automóviles.

"El vehículo que manejo, un Honda Accord de hace 11 años, simplemente no amenaza la seguridad nacional, y tampoco lo hace ningún otro", dijo Hensarling, pidiendo a la Casa Blanca que se enfoque más en China y menos en aliados tradicionales como Canadá y Europa.

Las destilerías estadounidenses grandes y pequeñas también observan con temor la amenaza creciente de los aranceles europeos, en respuesta a los que impuso Trum al acero y el aluminio. Y mientras las grandes, propiedad de empresas, tienden a realizar la mayor parte de sus negocios en el exterior, las pequeñas y medianas podrían ser más vulnerables ya que no tienen capacidad para acumular inventarios y tomar otras medidas para protegerse.

A principios de este mes, el cofundador y gerente general de la destilería Catoctin Creek en Virginia, Scott Harris, expresó su temor de que una disputa comercial creciente acabe por evaporar las ventas europeas a medida que los aranceles elevan el precio de su whiskey en mercados donde abundan las bebidas alcohólicas.

“Si Europa se secara, nos encontraríamos con un inventario que no necesitábamos”, dijo Harris. “Y es una muy mala posición”.

Eric Gregory, director de la Asociación de Destiladores de Kentucky, no tiene dudas de que los aranceles europeos terminarán por afectar a su sector en Estados Unidos, una industria que proporciona 17,500 empleos en ese estado. “Esta es una pelea que no buscamos”, dijo Gregory, citado en Milenio.

El valor de las exportaciones globales de whiskey estadounidense es de 1,130 millones de dólares al año.

Aunque Mnuchin sostiene que las políticas de Trump terminarían siendo beneficiosas en el largo plazo, el l secretario de Comercio, Wilbur Ross, en una reciente carta dirigida a la cámara admite que “la imposición de aranceles a nuestros productos por nuestros principales socios comerciales amenaza con obstaculizar gravemente los aumentos de exportaciones que han beneficiado a nuestro sector y generado empleos en todo el país”.

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