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Los aumentos en la renta están dificultando el crecimiento económico

Los arrendatarios estadounidenses no solo están pagando más, sino que, al tener menos dinero sobrante, no contribuyen a crear la demanda requerida para el crecimiento económico.
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14 Nov 2016 – 12:02 PM EST

“La renta cuesta un ojo de la cara”, decía un candidato político hace unos años, aunque esto es algo más que un eslogan. Refleja la dura realidad del acceso a la vivienda en Estados Unidos. Desde la crisis económica de 2008, el país ha estado en medio de un “ enorme reajuste en el sector de la vivienda”, un cambio marcado por el aumento de los arrendatarios en detrimento de los propietarios de casa. Pero no se trata solo de que comprar una casa sea cada vez más caro. La renta también tiene un alto precio. Entre 2001 y 2014, el número de arrendatarios que gastan más de la mitad de su ingreso en renta creció en más de un 50%, yendo de 7.5 millones a 11.4 millones.

Un estudio realizado por Denise Di Pasquale y Michael Murray, y publicado en Journal of Regional Science, da algunas respuestas al indetenible apremio de la renta. Empleando datos provenientes del Censo Nacional y especialmente de la Consumer Expenditure Survey (Encuesta acerca de los hábitos de los consumidores estadounidenses), el estudio grafica, durante los últimos 80 años o más, la parte del ingreso destinada a la renta y a otros gastos.

El análisis identifica una paradoja clave detrás de la creciente crisis del acceso a la vivienda en alquiler. Durante las cuatro décadas entre 1930 y 1970, época en que subía el número de propietarios de casas, los ingresos de los arrendatarios aumentaron, mientras el costo de la renta decreció. Pero luego de 1970, sucedió algo desconcertante y perturbador: las rentas se dispararon y cayeron los ingresos de los arrendatarios. Esto significó que tuvieron que ajustarse al nuevo presupuesto, sacrificando las necesidades o deseos menos fundamentales. Algunos gastos fueron objeto de este sacrificio, desde los relativos a comida, ropa, y escuela, hasta servicios y comodidades como cenar fuera de casa y comprar dispositivos tecnológicos. Que cada vez mayor parte del ingreso se dedicara a la renta puede ser un factor clave en lo que los economistas llaman estagnación secular, la incapacidad que tiene la economía de generar la fuerte demanda requerida para sostener el crecimiento económico.

El gran revés de la renta

El período de 1940 hasta principios de 1960 fue una época dorada para los arrendatarios. Durante esa época de casi tres décadas, como hace notar el estudio, el ingreso de los arrendatarios subió, al tiempo que caía el costo de la renta. En parte se debió al incremento en general de los salarios y, en parte también, al aumento del número de propietarios de casas y al movimiento de las personas hacia los suburbios, algo que ayudó a mantener bajo el precio de la vivienda en alquiler en las ciudades. La combinación de mayores ingresos y rentas más baratas permitió a los arrendatarios mayor poder de compra.

Cíclica como es la economía, hizo que todo cambiara para inicios de 1970. Desde entonces, las rentas han ascendido mientras el ingreso de los arrendatarios ha mermado. De 1970 a 2010, las rentas han subido más de dos veces de lo que lo han hecho los ingresos: 28.7% versus 13.8%. Esta tendencia se verificó ciudad por ciudad en todo Estados Unidos, como lo muestra la tabla a continuación.

En Nueva York, las rentas se encarecieron un 50.2%, al tiempo que bajaba el ingreso real de los arrendatarios en un 14.9%. En Los Ángeles fue similar: las rentas subieron en un 53%, mientras el ingreso real reculaba un 7.4%. Asimismo, en San Francisco, las rentas se despegaron en un 58.7%, si bien el ingreso real se reducía en un 10.7%.
Pero este no fue solo el caso de las ciudades conocidas como “superestrella” y los centros tecnológicos. Esto puede apreciarse a su vez en urbes de todo el país. En un Houston que se expande, las rentas aumentaron en un 24.3%, mientras el ingreso real de los arrendatarios se recortó en un 12.4%. En Pittsburgh, donde las rentas experimentaron un más tímido ascenso (4.3%), el ingreso real cayó en picada hasta un considerable 31.5%.


Cambio porcentual en ingresos, renta y gastos


Ingreso real Precio relativo de la renta Consumo real de vivienda Consumo real no relacionado con vivienda
Nueva York -14.90% 40.20% 21.80% Nueva York
Los Ángeles -7.40% 53.30% 19.70% Los Ángeles
Atlanta -15.20% 6.90% 39.60% Atlanta
Cleveland -42.40% -2.00% 27.30% Cleveland
Pittsburgh -31.50% 4.30% 17.80% Pittsburgh

El resultado final de este ‘enorme apretón de la renta’ fue deprimir justamente el presupuesto del hogar. Mientras los arrendatarios fueron obligados a gastar más dinero en renta, había menos dinero sobrante para el consumo general que derivara en crecimiento macroeconómico. Lo que el ganador del Nobel en Economía Edmund Phelps ha llamado ‘ America’s house passion’ (La pasión por las casas en Estados Unidos) no tiene solo que ver con gastar demasiado en casas unifamiliares, sino también en gastar demasiado en renta. Entre 1970 y 2010, mientras las rentas crecieron en un 28.7% y el consumo de vivienda decreció en un 21.4%, también disminuyó el consumo de los demás mercancías. Y lo hizo en un 21.8%.


Esta tendencia puede ser observada en cada ciudad que fue analizada. El consumo en general declinó en un 22.9% en Nueva York, un 13.6% en Los Ángeles y un 12.2% en San Francisco. Pero esta reducción del consumo no concerniente a viviendas fue incluso mayor en ciudades de las regiones de los llamados Cinturón del Óxido y Cinturón del Sol. En Detroit, por ejemplo, decayó en un 49%; 47.6% en Cleveland; 36.5% en Pittsburgh; 33.1% en Chicago; y 32.4% en Miami. En Atlanta fue menos notable, pero decreció: fue de un 25.6%, algo superior que en Dallas, donde se observó un declive del consumo relativo a un 20.4%.


El resultado final, como decíamos, es menos dinero sobrante para el consumo del resto de las cosas y, por tanto, menor la demanda efectiva para estimular el crecimiento de la economía.

El increíble aumento de los apartamentos en alquiler

Pero, ¿qué hay realmente detrás de este cambio? El estudio considera varias posibles explicaciones.


Una es la subida de los alquileres como consecuencia de la gentrificación y el movimiento de regreso a la ciudad. Pero el estudio encontró que ese no era el caso.


Otra supone que las restricciones en el uso de la tierra han subido los costos por medio de la limitación de la oferta de casas en alquiler. Pero de nuevo, el estudio no halla evidencias de que este sea el caso.


La respuesta correcta, según el estudio, es mucho más básica . Los arrendatarios, simplemente, están gastando más dinero en consumir más viviendas. Como muestra el gráfico a continuación, el tamaño promedio de las unidades de renta creció cerca de un 4%, yendo de 1,245 a 1,301 pies cuadrados, entre 1985 y 2011; mientras que el promedio de pies cuadrados por persona aumentó más de un 9%, yendo de 458 a 500 pies, en el mismo período.


El consumo de otras comodidades, como, por ejemplo, de más baños, lavadoras/secadoras, lavaplatos, y de aires acondicionados centrales subió aún más. El número de unidades con dos o más baños fue algo mayor que el doble en 2011, en relación con 1985. El porcentaje de unidades con secadoras creció también desde un 30% hasta un 53.2%; la proporción de lavaplatos igualmente aumentó desde un 28% hasta un 49.7%, al tiempo que la dotación de aires acondicionados centrales pasó de 25.9% a 53.1%.


Espacio y comodidades de los arrendatarios, 1985 y 2011


1985 2011
Pies cuadrados por unidad 1,245 1,301
Pies cuadrados por persona 458 500
Porcentaje con 2 o más baños 11.70% 27.10%
Porcentaje con lavadora de ropa 40.50% 56.50%
Porcentaje con secadora 30.00% 53.20%
Porcentaje con lavadora de platos 28.00% 49.70%
Porcentaje con aire centralizado 25.90% 53.10%

Como sea que lo pongas, el resultado final es el mismo: los arrendatarios están dedicando cada vez más dinero a la vivienda y teniendo cada vez menos dinero sobrante para invertir en otras cosas. Esto no es solo perjudicial para la situación financiera de los arrendatarios: también daña la economía en términos generales, creando menos demanda que la necesaria para sostener el crecimiento económico. Con todo, puede que la pasión por el consumo de casas en Estados Unidos –no solo de viviendas unifamiliares, sino también de viviendas en alquiler– sea un factor clave en el malestar continuo de la economía nacional.

Hubo un tiempo en que el sueño americano de un hogar suburbano ayudó a estimular la economía industrial, disparando la demanda de casi todo, desde automóviles hasta electrodomésticos, poniendo en marcha la maquinaria de la producción nacional. Pero hoy, la mayoría de esos productos son fabricados fuera del país y Estados Unidos se ha transformado en una economía del conocimiento donde se requiere densidad, no expansión. Dicho de otro modo, el sector de la vivienda es, en muchos sentidos, un lastre para el crecimiento económico.

Restaurar la economía pasa también por convencer a los estadounidenses de que la esencia de una vida buena, digna del sueño americano, radica en un menor consumo en viviendas.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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