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La preocupación sobre el alquiler está enfermando a la gente

Una nueva investigación indica que la inestabilidad en cuanto a la vivienda puede afectar a la salud mental y física de una familia.
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31 Ene 2018 – 04:14 PM EST
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Más de 22 mil familias fueron encuestadas en este estudio. Crédito: Scott Olson/Getty Images

Existen bastantes investigaciones que vinculan la inseguridad financiera con una salud deficiente. A primera vista, la conexión es obvia: tener poco dinero en la cuenta corriente puede causar estrés, el cual se puede manifestar en nuestros organismos y mentes. Un nuevo estudio realizado por investigadores en Boston Medical Center ofrece pruebas adicionales de esa desafortunada conexión: de acuerdo a estos datos, la inestabilidad en cuanto a la vivienda —incluyendo el problema de estar atrasado con el alquiler— puede afectar a la salud mental y física de una familia, incluyendo a miembros de todas sus edades.

“La gente habla bastante de salud, educación o de los empleos, pero pocas veces vuelve a tratar la vivienda o donde vive la gente”, dice Megan Sandel, coautora del estudio e investigadora principal con el programa Children’s HealthWatch, del Centro Médico de Boston. “Una casa estable es la base para prosperar. Es importante para nosotros empezar a pensar sobre crear más de esa base para que la gente pueda tener una oportunidad justa y empezar a salir adelante”.

A lo largo de un período de cinco años en cinco centros médicos urbanos a lo largo del país, los investigadores encuestaron y entrevistaron a 22,324 familias de bajos ingresos con una serie de preguntas sobre tipos crónicos de inestabilidad en cuanto a la vivienda. También calificaron la salud de los cuidadores y de los niños en las familias.


Un 34% de las familias encuestadas que tenían niños de cuatro años o menos enfrentaron al menos un tipo de inestabilidad de vivienda. Un 27% se atrasaron con el alquiler por lo menos dos veces en el año anterior, un 8% se había mudado por lo menos dos veces en el último año y un 12% tenían historiales de haberse quedado sin techo.

El estudio encontró que quienes cuidan a niños pequeños en viviendas inestables de bajos recursos están sujetos a significativos efectos negativos en su salud. De hecho, llegan a tener dos veces las probabilidades de los que están en viviendas estables de estar en una situación pasable o mala de la salud. Además, tenían tres veces las probabilidades de reportar síntomas depresivos. En estas familias, los niños de cuatro años o menos tenían un riesgo mayor de casi un 20% de la hospitalización y un riesgo incrementado de más de un 25% de retrasos con el desarrollo.

Sandel dice que quedó sorprendida por la cantidad de participantes que reportaron inestabilidad de vivienda relacionada con el alquiler y la pequeña cantidad de familias experimentando la coincidencia de los tres tipos de inestabilidad con la vivienda que fueron incluidos en el estudio. Dos tercios de estas familias estuvieron atrasadas con el pago del alquiler por lo menos dos veces en el último año. Además, sólo un 14% de las familias reportaron que experimentaron más de un tipo de inestabilidad con la vivienda: por ejemplo, atrasándose con el pago del alquiler y cambiándose de casa varias veces. Sandel dice que esto indica una necesidad de abordar diferentes circunstancias de vivienda de manera separada en lugar de evaluar estos asuntos como parte de un problema más grande.

El estado calificado de salud de niños en familias que tienen dificultades para cumplir con los plazos de pago de alquileres era parecido al estado calificado de salud de niños que habían experimentado estar sin techo o bien múltiples mudanzas, explica Sandel.

Tomando en cuenta estos hallazgos y los factores estresantes de las circunstancias de las familias, los médicos que trabajan en áreas con estas prácticas de alto riesgo pueden entender mejor por qué los pacientes están sufriendo de ciertas afecciones. “Los médicos quizás quieran preguntarles a sus pacientes sobre estos asuntos”, dice Sandel. “Y deben empezar a pensar en maneras de ayudarles con otros recursos como alimentos o maneras de evitar recortes de luz para apoyar a las capacidades de las personas de mantenerse en sus casas. Esta es una verdadera llamada de atención”.

Este artículo fue publicado originalmente en Pacific Standard. Suscríbase a la versión impresa de la revista y siga Pacific Standard en Twitter para apoyar al periodismo realizado a favor del interés público. También fue publicado por nuestro sitio en inglés, CityLab.com.

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