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La ducha móvil: el invento que está ayudando a cientos de indigentes

La gente hace cola para bañarse en un camión-ducha que recorre las calles de St. Louis.
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16 Ago 2016 – 11:35 AM EDT

Dos veces por semana en St. Louis, aproximadamente a las 5 de la tarde, una cola comienza a formarse delante de un camión. Toda la gente que llega ahí que esperan son personas sin hogar. La mayor parte de ellas no se han duchado en más de un mes, pero por eso mismo están allí.

Desde que se puso en marcha oficialmente en mayo, el camión de Shower to the People ha estado prestando servicios en varios puntos de St. Louis las tardes de los lunes y jueves. El fundador del proyecto, Jake Austin, dice que, en un turno típico de cinco horas, hasta 50 personas hacen cola para tomar una ducha, y a todos se les presta el servicio. Para finales de agosto, Austin espera ampliar los servicios a cuatro noches por semana, y alargar los turnos a ocho horas.

En 2014, Austin trabajaba como voluntario con las personas sin hogar en St. Louis, sentado detrás de una mesa y entregando suministros, principalmente alimentos, y ocasionalmente, jabón y champú. Un día, mientras Austin entregaba estos artículos de aseo personal, un hombre le dio las gracias, pero le dijo que en realidad no tenía cómo usarlos. Aunque los refugios para desamparados en St. Louis tienen duchas, por lo general sólo están abiertos a los residentes oficiales de los refugios, no a aquellos que sólo necesitan utilizar las instalaciones de vez en cuando.

Según el más reciente conteo del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, aproximadamente un 17% de las personas sin hogar en Missouri no tienen cobijo. Ellos utilizan fuentes públicas y lavabos en bibliotecas y parques, o se asean en el río, según el St. Louis Post-Dispatch.

La necesidad fundamental de una ducha es algo que a menudo se pasa por alto al considerar las necesidades de las personas sin hogar. Austin, al hablar con el Post-Dispatch, describió cómo "la gente puede conseguir comida y ropa, pero si no se ha duchado en tres meses, no puede conseguir trabajo, ni siquiera friendo hamburguesas".

Shower to the People despegó rápidamente una vez que Austin empezó a concretar la idea. Tomando como referencia el modelo de unidad móvil en que trabajaba cuando distribuía alimentos y otros recursos, Austin concibió un camión con dos cabinas de ducha y dos lavabos. Encontró el vehículo —un camión de carga GMC de 1998— y recurrió a los medios sociales para recaudar los 5,000 dólares que necesitaba para comprarlo. Cuando llevó el pesado camión a un centro especializado en casas rodantes en las afueras de St. Louis para que lo equiparan con instalaciones y cañerías, el distribuidor, al escuchar el plan de Austin, se ofreció a hacerlo de gratis.

Imágen cortesía de Shower to the People.


Pero Austin sabía que para que Shower to the People tuviera éxito, necesitaría mucho más que un camión. En octubre, Austin y su co-fundador, Jon Hiltz, se asociaron con FOCUS North America, una organización cristiana sin fines de lucro conectada con una amplia red de proveedores de servicios, organizaciones de capacitación laboral, y alojamientos temporales para personas sin hogar que opera en 10 ciudades de Estados Unidos.

"El programa es mucho más que simplemente ofrecerles duchas a las personas sin hogar", dice Austin. "Estamos haciendo esto con la esperanza de entablar relaciones con las personas, conectarlas con los servicios, y ayudarlas a encontrar un hogar".

De ahí el hecho de que el número de cabinas de ducha en el camión sea de sólo dos.

"Sabes, a medida que se ha corrido la voz sobre esto, hay gente que me ha dicho que debería buscar un camión más grande para agilizar el flujo de personas, tal vez tener 10 duchas funcionando a la vez", dice Austin.

Austin entiende la lógica, pero realmente quiere que la gente espere en la cola. "Nos da tiempo para hablar con la gente", dice. Los voluntarios de Shower to the People, muchos de los cuales son trabajadores sociales, hablan con las personas que esperan en las colas, conocen sus situaciones y sus necesidades. Hasta el momento, ha sido efectivo: Austin dice que los voluntarios han conectado varias personas con opciones de alojamiento temporal, y han logrado que otros renueven sus licencias de conducir para que puedan solicitar empleos y prestaciones.

Pero a Austin también le importa lo que sucede alrededor del camión. Ha estado colaborando estrechamente con los gobiernos locales y las asociaciones de vecinos de St. Louis para evaluar la respuesta de la gente al camión en varios lugares. "La mayor parte de las quejas tienen que ver con preocupaciones sobre la aglomeración de grandes grupos de personas", dice Austin. Intentando maximizar el impacto y elegir los barrios más adecuados para Shower to the People, Austin diseña la ruta del camión alrededor de lugares donde otras organizaciones ya están presentes: estaciona frente a un refugio, o va junto a otras unidades móviles de distribución de alimentos y ropa.

A veces la espera por las duchas "se pone muy intensa", dice Austin. Recientemente las temperaturas en St. Louis han sido sofocantes, y ya ha sido testigo de unas cuantas peleas en las colas. "Es una curva de aprendizaje", dice Austin. "Lo que la gente no entiende es que si tienes un comedor popular al que las personas van, están entrando en tu mundo: tú estableces los límites y el protocolo. Mientras que nosotros estamos literalmente entrando en su mundo, y queremos respetar eso".

Pero hace poco, una noche tranquila, Austin se disponía a recoger el camión para irse cuando se apareció una mujer sola. No se había duchado en dos meses, y tenía una erupción en la piel que parecía dolorosa. Estaba nerviosa de no estar lista a la hora en que el camión terminaba de dar servicio, dice Austin, pero él le dijo "mire, puede entrar y tomarse todo el tiempo que desee. Usted se lo merece". Él se alejó y la dejó disfrutar del camión. Cuando regresó 20 minutos después, ella todavía estaba adentro, cantando. "Era un antiguo himno de iglesia, y era algo tan surrealista y cautivadoramente hermoso", dice Austin. "Con el camión estamos intentando lograr mucho más que asear a las personas. Pero en ese momento pensé que, aunque lo único que hiciera fuera darle a alguien ese tipo de paz, era suficiente".

Austin tiene más planes. Con su recién anunciada iniciativa 20 by 2020, Shower to the People tiene el objetivo de echar a andar 20 camiones más en ciudades estadounidenses en los próximos tres años. "Saqué la cuenta, y es un camión cada mes", dice Austin. Al igual que con su primer proyecto, todo tiene que comenzar con los camiones. "Si pudiéramos lograr que algunas compañías donaran un vehículo, ya habríamos ganado el 75% por ciento de la batalla", dice Austin.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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