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Con los altos alquileres de Silicon Valley, los maestros luchan por conseguir vivienda

Debido a los astronómicos precios de vivienda, algunos profesores se están quedando con sus padres o durmiendo en los sofás de sus amigos.
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14 Mar 2017 – 11:28 AM EDT

Cuando Rachel Dallaire se mudó de la costa este de Florida hasta Silicon Valley, en California, supuso que su incremento salarial de 15,000 dólares le permitiría alquilar un modesto, pero agradable departamento cerca de su nuevo trabajo en la escuela LEAD Elementary en San Mateo.

Pronto la maestra de primer grado descubrió todo lo contrario: primero, trató de encontrar un lugar que quedara a un paseo de la escuela, pero los precios de 3,000 dólares al mes fueron desalentadores. Pronto estaba debatiendo detalles que anteriormente había tomado por sentado, escogiendo entre departamentos con lavadoras y secadoras y departamentos con hornos: era difícil encontrar uno que tuviera ambos. Al final Dallaire se tuvo que conformar con una unidad monoambiente (efficiency) en San Bruno, una ciudad cercana. Es seguro y asequible, pero el diseño tipo estudio significa que es difícil determina dónde termina su dormitorio y empieza su sala. “No sé cómo la gente lo logra sin tener dos trabajos”, dijo Dallaire, quien da clases particulares y trabaja de niñera alrededor de la zona para ganar ingresos adicionales cuando no está preparando planes de lecciones en su trabajo principal.

Encontrar y retener un lugar asequible para vivir puede ser una tarea que consume todo el tiempo disponible en Silicon Valley. Algunos de los maestros y administradores tienen que vivir a dos horas de las escuelas en donde trabajan para encontrar vivienda cuyo precio se acomode a su presupuesto. Algunos juntan a dos familias en un solo departamento. Otros se van a vivir con parientes. “Conducen hasta acá cuando es bien temprano y [hay] poco tráfico. Duermen en su auto por unas cuantas horas y luego empiezan a trabajar”, dice Kevin Skelly sobre algunos maestros que viven a 60 millas de distancia. Skelly es superintendente del distrito escolar secundario de San Mateo Union. Otros miembros del personal escolar están sin techo, hablando estrictamente. “Tenemos a maestros durmiendo en los sofás de amigos o familiares”, dice. “La cosa está brutal”.

El boom tecnológico también está excluyendo a los educadores del mercado de vivienda debido a los precios. Además, muchos pueblos en esta zona de personas pudientes —la cual es dominada es por casas unifamiliares al estilo suburbano— son reacios a construir más vivienda asequible. El precio medio de alquiler para un departamento de un dormitorio en el área metropolitana de San José es 3,295 dólares al mes, según el análisis de Zillow, un sitio web donde se anuncian departamentos. El precio medio de casas en Cupertino —la sede de Apple— es de aproximadamente 1.7 millones de dólares. En Menlo Park —sede de Facebook— es de 1.9 millones dólares. Y Palo Alto —el cual queda cerca de los campos de la Universidad Stanford y Google— ostenta un asombroso precio medio de casas de 2.4 millones de dólares.

Los salarios no se han mantenido a la par de los precios de casas, aunque los maestros de California ganan casi 13,000 dólares al año más que el promedio nacional, según el Centro Nacional para las Estadísticas sobre la Educación. La falta de vivienda asequible ha sido preocupante para distritos escolares que luchan por atraer talento del resto del país.

Para abordar el asunto, algunos distritos han tomado un enfoque poco común: construir complejos de departamentos sólo para los maestros y el personal escolar, de propiedad de un distrito escolar y administrados por éste. El distrito escolar secundario San Mateo Union está entre los distritos que planean construir complejos de departamentos para sus maestros después de que Jerry Brown, gobernador de California, firmó una ley el año pasado que ayuda a los distritos escolares a crear vivienda asequible al usar subvenciones estatales y federales que no serían disponibles bajo ningunas otras condiciones.

“Fue una legislación importante de autorizar”, dice Mitchell Bailey —portavoz de la Universidad Comunitaria San Mateo—, cuyo distrito tiene dos complejos de departamentos para facultad y personal. Con frecuencia el distrito aconseja a otras entidades educativas del área que están considerando la vivienda para maestros. “Permite que la conversación continúe y será [un proceso que se resolverá] distrito por distrito para determinar si tienen los recursos y, en algunos casos, la voluntad política”.

Otros distritos de escuelas públicas en Silicon Valley y la región de la bahía de San Francisco han considerado la vivienda para maestros, pero no todos han podido obtener el apoyo del público en su alrededor. El distrito escolar de Cupertino Union había estado considerando la vivienda para maestros, pero la superintendente Wendy Gudalewicz dice que el distrito tuvo que cancelar el plan debido a la “falta de apoyo de la comunidad”.


El resultado significa que muchos maestros tienen que vivir fuera de la ciudad en donde dan clases. En algunos casos, viven a un condado o dos de distancia. Aproximadamente un 21% de las personas que tienen trabajos en Silicon Valley viven fuera del área y más o menos un 5% tiene que soportar megaviajes al trabajo de más de 90 minutos sólo de ida, según el Instituto para Estudios Regionales del Silicon Valley, cuyo reporte de 2016 no especificó cuáles tipos de trabajos tenían tales megaviajes.

Una historia parecida —de educadores que no puede permitirse vivir donde dan clases— está avanzando en otras áreas metropolitanas caras a lo largo del país. Varios distritos en las zonas caras de Colorado (como Aspen) han experimentado con vivienda subvencionada para el personal. En la ciudad de Nueva York, a menudo los maestros dependen de organizaciones como TeacherSpaceNY, una agencia de bienes raíces que se dedica a encontrar departamentos en la ciudad que se acomoden a los presupuestos de los maestros. Y en Washington DC se está convirtiendo a una antigua universidad en un complejo de departamentos que ofrecerá vivienda de alquiler más bajo para los maestros de la ciudad. El año pasado, una organización sin fines de lucro —la cual fue desarrollada por un grupo de desarrollo de escuelas chárter— compró la propiedad para atraer a los maestros a las escuelas chárter de la ciudad. Planes también están en progreso en Chicago para transformar a una antigua escuela primaria en Humboldt Park en una ‘aldea para maestros’, con vivienda, tiendas y centros de educación continua, dice José Cerda III, portavoz para IFF, una consultora de bienes raíces.

Mientras tanto, en Silicon Valley, Matt Labbie —maestro de educación física— decidió que ya no puede permitirse compartir un departamento con un alquiler de 4,000 dólares al mes con unos cuantos amigos. “Si estás gastando la mayor parte de tu ingreso mensual en el alquiler, no tienes forma de ahorrar para dar un fondo para una casa”, dice Labbie. “Es sólo un sueño”

Pero no quiso abandonar a un empleo y el área que le encantan. Entonces tomó medidas más extremas: se mudó a la casa de sus padres.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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