Aprendizaje Profundo

Enseñar enfocándose en las fortalezas del estudiante y no en sus carencias es clave para un mejor aprendizaje

Para algunos, el sistema escolar actual trata a los estudiantes como recipientes vacíos que van a la escuela para ser llenados con conocimiento y habilidades. Esto muchas veces puede dejar atrás a los niños con culturas distintas a la norma, como los latinos. Trabajar desde lo que traen los estudiantes puede llevar a un aprendizaje más profundo y duradero, donde los estudiantes están más satisfechos y comprometidos con su educación.
3 Nov 2018 – 10:22 PM EDT

En la mayoría de escuelas y currículos las lecciones giran alrededor de lo que los alumnos no saben, de los conocimientos y habilidades nuevas que aprenderán en un año escolar.

Para algunos, el sistema escolar actual está diseñado para ver a los estudiantes como recipientes vacíos que van a la escuela para ser llenados con conocimiento y habilidades. Esto muchas veces puede dejar atrás a los chicos con culturas distintas a la norma, como los latinos.

Pero muchos adeptos de una manera alternativa de ver la educación dicen que enseñar enfocándose en las fortalezas del estudiante de hecho da mejores resultados: lleva a un aprendizaje más profundo y duradero, y hace que estudiantes, padres y maestros se sientan más satisfechos y comprometidos con la educación.

Un cambio de mentalidad

Implementar esto en una escuela significa que "cuando llegan nuestros estudiantes vemos todo lo que traen, en vez de ver si les falta algo", le dijo Renae Iversen, especialista en aprendizaje, a Univision Noticias. "Tenemos que cambiar eso”.

Iversen es parte del Distrito de Servicios Educativos Regional del Noroeste (NWRESD por sus siglas en inglés), en Hillsboro, Oregon. Ellos facilitan programas y metodologías enfocadas en un aprendizaje más profundo y equitativo en las escuelas, lo que llama “pedagogías culturalmente sostenibles".

La enseñanza con base en las fortalezas se ve en la práctica con muchos estudiantes latinos que llegan por primera vez a Estados Unidos y su idioma materno es el español u otro idioma que no es el inglés.

“A veces vemos eso como un déficit, como algo que hay que arreglar, pero ese no es el caso, para nada”, dijo Iversen. “No se trata de decir, ‘Ah, solo hablabas español cuando llegaste, perdón, ahora tenemos que enseñarte inglés’. No, más bien debería ser: ‘llegaste hablando un idioma completamente distinto, eso es increíble, celebremos eso, y ahora pensemos cómo podemos ayudarte a aprender lo que quieres aprender’”.

Iversen apunta a las matemáticas como otro ejemplo, aparte del idioma y el bilingüismo, del tipo de conocimiento que pueden traer consigo los estudiantes inmigrantes, aunque no manejen el inglés a la perfección.

En muchas de las escuelas que siguen la filosofía del ‘aprendizaje más profundo’, los niños que saben matemáticas pero no saben inglés le dan tutorías a sus compañeros que necesitan ayuda en esa materia. Luego, el tutor se convierte en estudiante y así los niños que quieren aprender inglés pueden hacerlo sin sentirse inferiores. Lo mismo se puede aplicar con la música, la pintura, la escultura, el baile o los deportes.

Siempre hay algo por aprender (y por enseñar)

Este enfoque parte del concepto de que todos los estudiantes tienen algo que aportar. Así es como maneja su aula la maestra de computación Nancy Reid, en la secundaria Lincoln High School, en San José, California.

“Sé que hay estudiantes que pueden superar mis conocimientos, entonces lo que hacemos es aprovechar a los que están más adelantados para que ayuden a otros”, le dijo Reid a Univision Noticias.

Así, explica la maestra, quienes ya entendieron un concepto pueden reforzarlo y expandirlo al compartilo con otros, y la clase puede avanzar junta más rápido .

“Es una manera nueva de enseñar. Se supone que los maestros lo saben todo, pero hay tanta información allá afuera, que si no sé la respuesta a algo, digo: ‘¡Hey! ¿alguien sabe la respuesta a esto?’. De esta forma es un esfuerzo más colaborativo entre toda la clase”.

Para Reid, un ejemplo de cómo aprovechó las fortalezas de sus estudiantes para que aprendieran todo tipo de habilidades ocurrió el diciembre pasado, cuando organizaron su primer hackatón bilingüe. Se reunieron estudiantes, sus familias y docentes a escribir código y a aprender los unos de los otros.

Esa noche los niños bilingües ayudaron a traducir e interpretar para más de 70 personas. Después, Reid cuenta que los niños que se involucraron como voluntarios continuaron participando en actividades tecnológicas todo el año.

“Se sintieron como parte de la comunidad, parte del grupo, parte de algo mayor”, dijo Reid. “A veces los estudiantes latinos pueden ser tímidos. Pero es importante alentarlos y entusiasmarlos”.

Según Reid, esa experiencia le dio poder a los estudiantes y les abrió oportunidades únicas de aprendizaje, tanto en la tecnología como desenvolviéndose en público.

Habilidades blandas pero esenciales

Darle la oportunidad a los estudiantes de aportar lo que aprenden construye la confianza en sí mismos. Así, ellos aprenden a abogar por sus necesidades, una habilidad esencial en la vida.

Esto fue lo que ocurrió con 10 de los estudiantes de Reid que viajaron a Washington, D.C. en septiembre y hablaron en el Congreso sobre lo que querían de su educación. Viajaron con otros ocho estudiantes de último año de secundaria de Bakersfield, Stockton y San José, y organizaron entre todos una conferencia de liderazgo estudiantil en el centro político del país. Los chicos forman parte de Skills USA , una organización que provee apoyo profesional a más de 395,000 estudiantes por todo el país.

Como parte del evento, programaron actividades y dieron discursos sobre la importancia de aprender habilidades profesionales y personales como la confiabilidad, la integridad, tomar decisiones correctas, trabajar en equipo y comunicarse, lo que se conoce como 'habilidades blandas'.

“Mi misión es empoderarlos con las habilidades para ser embajadores de su propio aprendizaje”, explicó Reid. “Es necesario tomar riesgos para aprender y ayuda mucho tener una maestra que esté dispuesta a tomar esos chances con ellos…. Yo también aprendo de ellos, y luego comparto ese conocimiento con los otros estudiantes”.

Por supuesto, enseñar a partir de lo que traen los estudiantes a las aulas es un cambio de filosofía que puede ser difícil para muchos docentes.

Iversen, especialista en aprendizaje, recalca que este cambio de mentalidad en los adultos, sean padres o maestros, es el primer paso y quizá el más importante para que nuestros chicos alcancen su máximo potencial, usando sus propias fortalezas como plataforma.

“Nuestra mentalidad como educadores, eso es lo primero que debe cambiar (...) Hacer ese cambio y que el aprendizaje se centre y se enfoque en el estudiante es muy importante”, dijo Iversen. “ Cuando los estudiantes están aprendiendo sobre algo que les interesa se involucran a un nivel más profundo. Eso significa que tenemos que hablar con los estudiantes y entender qué les interesa a ellos”.

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