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¿Por qué Nicaragua le pone una costosa multa al poeta y sacerdote Ernesto Cardenal?

El representante de la Teología de la Liberación, que fue compañero de Daniel Ortega durante la revolución sandinista, denuncia “persecución política” por parte de su gobierno.
13 Feb 2017 – 1:17 PM EST

MANAGUA, Nicaragua.- La justicia de Nicaragua impuso un cobro de 800,000 dólares a Ernesto Cardenal, uno de los poetas vivos más prominentes de Hispanoamérica, y principal exponente de la Teología de la Liberación. El viernes, el diario oficial La Gaceta publicó un edicto que revivía un viejo caso judicial sobre la disputa de una propiedad en el Archipiélago de Solentiname, ubicado en el Lago Cocibolca, donde el sacerdote fundó una comunidad de artesanos primitivistas hace más de cuatro décadas.

A sus 92 años, Cardenal es uno de los críticos más tenaces del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En reiteradas ocasiones, el poeta ha denunciado que este conflicto judicial no es más que “una persecución política en su contra”. Cuando este sacerdote emite comentarios sobre el gobierno de su excompañero durante la Revolución Sandinista, el peso moral de su palabra es respetado en Nicaragua. El sacerdote siempre ha estado involucrado en la lucha contra la desigualdad en Latinoamérica. Esa determinación lo impulsó a derrocar por las armas a la dinastía somocista.

Cardenal fue ministro de cultura durante el primer gobierno sandinista, y su etapa revolucionaria incluso le costó la amonestación pública por parte del Papa Juan Pablo II. Como la mayoría de los intelectuales sandinistas, el poeta se distanció del proyecto autoritario de Ortega, y desde entonces lo denuncia en cualquier sitio donde recite sus versos.

El edicto judicial establece que Cardenal debe pagar 800,000 dólares a Nubia del Socorro Arcia Mayorga en concepto de “daños y perjuicios” por el litigio sostenido por el hotel Mancarrón, que funciona en Solentiname, un destino turístico impregnado de la mística poética de Cardenal. En este mismo archipiélago, el sacerdote de boina negra sobre un alborotado pelo cano pasa temporadas de vacaciones en un frugal aposento, acompañado de un catre, una silla, una hamaca y un libro, preferiblemente científico, alternando con el oficio de liturgias. En esa misma isla, Cardenal escribió su famosa obra el Evangelio de Solentiname, inspirada en las vivencias de los campesinos, en la que denuncia la opresión.

Arcia Mayorga fue ministra de Turismo en 2007 por breve tiempo, cuando Daniel Ortega regresó al poder y la nombró en el cargo. El abogado que la representa –según el edicto publicado en La Gaceta número 29– es José Ramón Rojas Méndez, el mismo que defendió a Ortega cuando fue acusado por violación por su hijastra, Zoilamérica Narváez. Según la justicia controlada por la administración sandinista, Cardenal incumplió “obligaciones contractuales”, que causaron a la exfuncionaria del Estado “daños emergentes, lucro cesante, deterioro de bienes de la propiedad y perdida de activos”.

Una historia que se remonta a los 80

El caso judicial se remonta a los años 80. Cardenal consiguió un fondo de Alemania para construir en Solentiname una escuela para líderes campesinos. La edificación jamás funcionó. En los años 90, la Asociación para el Desarrollo de Solentiname decidió que el edificio fuese convertido en un hotel. En ese entonces, Arcia Mayorga estaba casada con Alejandro Guevara, un campesino formado por Cardenal, que luego llegaría a ser diputado ante el Parlamento por el Frente Sandinista. La pareja estaba encargada de la administración del hotel, pero en 1994, sucedió algo inesperado.


Alejandro Guevara falleció en un accidente de tránsito. Cardenal, junto a los otros miembros de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname, decidieron donarle a la viuda Arcia Mayorga cuarenta manzanas de tierras para sus hijos en la isla. Además, le cedieron por dos años más la administración del hotel sin la necesidad de pagar arrendamiento. Luz Marina Acosta, asistente personal del poeta desde hace más de 30 años, le dijo a Univision Noticias que cuando ese plazo se venció, Arcia Mayorga falsificó un documento para arrendar el hotel por una cantidad minúscula.

Eso causó que la Asociación le quitara a Arcia Mayorga la regencia del hotel. En 2002, ella demandó a Cardenal y la justicia falló a su favor: la administración de Mancarrón le fue devuelta. Sin embargo, la disputa legal continuó porque ella quiere pasar el inmueble a su nombre. “Ella reclama el hotel como que fuese herencia, y no es así”, dijo Acosta, quien forma parte de la Asociación.

Acusación tras acusación

Univision Noticias trató de localizar a Arcia Mayorga, pero en el hotel dijeron que no se encontraba. En 2008, el nuevo esposo de Arcia Mayorga, el alemán e inversionista Inmanuel Zerger, denunció al poeta por injurias y calumnias. El juez de Distrito Penal de Managua, David Rojas, declaró culpable al sacerdote y le impuso una multa de mil dólares. Cardenal se negó a acatarla al considerarla “ilegal e injusta”, por lo que fue declarado en rebeldía.

“Es una sentencia política sin ninguna base jurídica. Es simplemente una venganza de Daniel Ortega por la acogida que tuve en Paraguay durante la toma de posesión del presidente Fernando Lugo, mientras a él se le impidió llegar”, expresó en 2008 Cardenal.

Años después, Arcia Mayorga denunció a Cardenal por “daños y perjuicios”, y este viernes fue publicado este edicto que obliga al poeta a pagar la suma millonaria. “Este cobro no tiene ni pies ni cabeza. Es absurdo, ridículo, una felonía para seguir maltratando a un hombre de 92 años que solo buen nombre le ha traído a Nicaragua”, fustigó Acosta.

Irónicamente, esta decisión judicial surge antes de la inauguración del Festival Internacional de Poesía de Granada (FIPG), que en 2013 fue dedicado a Cardenal. El presidente del evento, Francisco de Asís Fernández, dijo que no “tienen postura al respecto (…) somos un festival apolítico”. Mientras que la escritora y poeta Gioconda Belli, sí condenó el cobro al margen del FIPG.


Desde España, el Festival de Poesía homónimo externó su solidaridad a Cardenal. “El nuevo ataque que ha recibido y a todas luces obedece a venganzas y represalias por su actitud siempre crítica ante los abusos del poder”, suscribieron Daniel Rodríguez Moya y Remedios Sánchez, directores del festival español de Granada.

En 2015, el sacerdote regresaría al mismo podio del FIPG, y ante centenares de poetas de todo el mundo, sacaría de la bolsa un pequeño mapa del Lago Cocibolca. Lo alzaría por encima de su cabeza y diría: “ Esta lectura será un homenaje al lago de Nicaragua que está gravemente amenazado por el Canal (...) Que el mundo sepa lo que pasa en Nicaragua”.

Cardenal dejaba en claro su última oposición mayúscula a los 90 años: contra el proyecto del paso interoceánico, impulsado por Daniel Ortega y el empresario chino Wang Jing. La ruta canalera atravesaría el Cocibolca, donde está enclavada Solentiname, y pondría en riesgo el principal reservorio de agua potable de Centroamérica. “Es una monstruosidad”, declaró Cardenal. El poeta conoció la noticia del edicto en su casa de habitación, en Managua, donde vive solo, al cuidado de su cocinera y su chófer. “Está muy frágil”, relató su asistente personal.



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