Las principales petroleras de EEUU como Exxon, Chevron o ConocoPhillips, y algunas foráneas como la italiana ENI o la española Repsol, acudieron a la Casa Blanca a la convocatoria del presidente Donald Trump para discutir su proyecto de explotar las riquezas petroleras de Venezuela.
Petroleras le dicen a Trump que están dispuestas a volver a Venezuela pero con condiciones
ExxonMobil le dice a Donald Trump que "es imposible invertir" en Venezuela con las actuales condiciones legales y comerciales del país sudamericano. No obstante, cree que pueden lograrse cambios. A la Casa Blanca acudieron petroleras como Chevron o ConocoPhillips, y algunas foráneas como la italiana ENI o la española Repsol.
Este plan saldría adelante aparentemente sin resistencia por parte del gobierno de la "presidenta encargada" Delcy Rodríguez, quien dijo que quería trabajar junto con EEUU hace pocos días incluso luego de que Nicolás Maduro fue capturado por militares estadounidenses y trasladado a Nueva York para ser enjuiciado por presunto narcotráfico.
Trump, en un intento de despejar cualquier escepticismo, le dijo a las empresas que al volver a invertir en el petróleo venezolano estarían haciendo tratos con su administración y no con el gobierno venezolano.
"Vamos a tomar la decisión sobre qué empresas petroleras van a entrar... (vamos) a llegar a un acuerdo con las empresas", dijo el mandatario en la Casa Blanca, argumentando que las empresas extranjeras no habían contado con protecciones significativas bajo el gobierno de Maduro.
Pero la principal empresa petrolera del mundo, ExxonMobil, le dijo a Trump que varias cosas deben cambiar para que puedan volver a operar en el país caribeño.
Darren Woods, consejero delegado de Exxon, dijo a Trump que "tras haber sido expropiados dos veces, puede imaginar que volver una tercera ocasión requeriría cambios bastante significativos".
"Si nos fijamos en las estructuras y marcos comerciales legales que existen hoy en día en Venezuela, es imposible invertir", dijo Woods. Sin embargo, se mostró confiado en que "esos cambios se pueden llevar a cabo".
Trump había dicho también más temprano en redes sociales que "las grandes petroleras invertirán al menos 100,000 millones de dólares".
El presidente reunió a los ejecutivos petroleros para intentar cerrar acuerdos de inversión. Algunos señalaron que el Gobierno de Venezuela les había confiscado sus instalaciones y equipos en múltiples ocasiones en el pasado.
Pero el mandatario restó importancia a esos comentarios diciendo que "no vamos a fijarnos en lo que la gente perdió en el pasado".
ConocoPhillips, por ejemplo, tienen por cobrar a Venezuela una indemnización de unos 10,000 millones de dólares, por expropiaciones ordenadas hace casi dos décadas por el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013).
El vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Energía Chris Wright asistieron junto con ejecutivos de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Halliburton, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas y Repsol, entre otros.
Aunque algunos de esos ejecutivos se mostraron más abiertos a invertir que ExxonMobil, los analistas dijeron a la AFP que el impulso de Trump para reactivar la industria petrolera de Venezuela se basa en un terreno económico y estratégico inestable.
Los expertos advirtieron que las vastas reservas sobre el papel no se traducen en una producción rápida o rentable, y señalaron la infraestructura obsoleta, la inestabilidad política, el crudo pesado que es costoso de extraer y la inquietud de los inversionistas en un mundo que se aleja de los combustibles fósiles.
"Se habla mucho del tamaño de las reservas —300,000 millones de barriles de reservas probadas—, pero lo que a menudo se omite en el debate es hasta qué punto es realista extraerlas de forma rentable", afirma Rich Collett-White, analista energético de Carbon Tracker.
El grueso de las reservas petroleras venezolanas son de crudos extrapesados que pueden alimentar las refinerías estadounidenses en la Costa del Golfo. Sin embargo, su explotación y optimización para lograr un producto comercial conlleva un proceso complejo que requiere inversiones y suministro valioso de componentes críticos que Venezuela no produce.
Venezuela produce actualmente cerca de 900,000 barriles diarios y exporta la mayor parte de su producción a Asia, usando una llamada 'flota fantasma' de tanqueros petroleros que ocultan su ubicación y usan banderas falsas, como forma de evadir las sanciones contra el petróleo de Estados Unidos.
Esto obliga al país caribeño, que obtiene casi 90% de sus divisas del petróleo, a vender el crudo con grandes descuentos, reduciendo así sus necesitados ingresos de divisas para su maltrecha economía.
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