null: nullpx
Crisis en Venezuela

Esta petrolera de EEUU está atrapada en el debate sobre 'máxima presión' para forzar un cambio de régimen en Venezuela

La compañía petrolera estadounidense Chevron sigue operando en Venezuela bajo una exención a las sanciones en contra del régimen de Maduro. Pero la licencia está causando tensión entre los políticos duros y los pragmáticos en cuanto a la política de derrocamiento del gobierno ‘usurpador’.
28 Oct 2019 – 05:44 AM EDT

MIAMI - Cuando la administración Trump anunció sanciones en enero contra PDVSA, la compañía petrolera estatal de Venezuela tenía la intención de romper la resistencia del régimen de Nicolás Maduro.

Pero, nueve meses después, Maduro todavía está en el poder y la política de la administración Trump parece cada vez más una ilusión, según algunos expertos.

Entonces, ¿es hora de aumentar un poco la presión? Y, si es así, ¿cómo se puede lograr esto?

Esta semana, la administración Trump dejó pasar una excelente oportunidad, lo cual reveló que existe un constante desacuerdo sobre el mejor camino a seguir.

El lunes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos renovó una exención a las sanciones al extender la licencia de operación de Chevron, la última gran compañía petrolera estadounidense con presencia en Venezuela, para que continúe perforando en el país otros tres meses.

La licencia ha sido objeto de un intenso debate dentro de la administración Trump y las fuerzas de oposición venezolanas en su labor conjunta para derrocar a Maduro, a quien la mayoría de las democracias occidentales considera un usurpador luego de las elecciones fraudulentas del año pasado.

'Máxima presión'

La renovación de la licencia de Chevron representó una victoria para la compañía, así como para quienes están a favor de mantener una presencia estadounidense en Venezuela para ayudar a restablecer la producción de petróleo después de la caída de Maduro, lo cual es crucial para financiar el enorme costo de la reconstrucción.

Pero los políticos duros que favorecen una solución de 'máxima presión' quedaron decepcionados, y advirtieron que extender el permiso de permanencia de Chevron en territorio venezolano ayuda a Maduro a mantenerse en el poder al permitirle pagar sus deudas con China y Rusia gracias a la producción de petróleo. También les gustaría que hubiera sanciones secundarias para otras compañías petroleras no estadounidenses que aún operan en Venezuela, incluyendo compañías rusas, chinas y europeas.

El presidente Donald Trump ha puesto en juego gran parte de su prestigio político al apostarle al derrocamiento de Maduro, especialmente con las comunidades de exiliados venezolanos y cubanos en el sur de Florida, de quienes espera apoyo en las elecciones de 2020 en este importante estado pendular.

El ex asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, quien renunció el mes pasado, se había opuesto a la licencia, pero encontró oposición por parte del secretario de estado Mike Pompeo y el secretario del tesoro Steven Mnuchin, dicen los analistas.

El gobierno 'interino' de la oposición venezolana, encabezado por Juan Guaidó, no ha tomado partido, al menos públicamente.

"Es una decisión soberana de la administración de Estados Unidos que respetamos", dijo Carlos Vecchio, embajador de Guaidó en Washington, en una declaración a Univision. " Podemos interpretarla como una señal de confianza de la administración del presidente Donald Trump en que pronto se resolverá la crisis en Venezuela, con todo lo que eso conlleva en cuanto a la reactivación económica y productiva, en el marco de un verdadero estado de derecho para el sector privado nacional e internacional", añadió.

"Hay tensión en los equipos de Trump y Guaidó acerca de ambas opiniones sobre este tema, entre quienes dicen que tenemos que pensar en el futuro y quienes dicen que la tarea en cuestión es presionar al máximo a Venezuela", dijo Francisco Monaldi, consultor en temas de la industria petrolera venezolana y profesor de política energética de la Universidad Rice en Houston.

Había una creencia errónea generalizada de que Chevron estaba recibiendo un tratamiento especial gracias a su costoso cabildeo en Washington DC, dijo. "La gente piensa que todas las otras compañías occidentales han sido expulsadas [de Venezuela]", añadió. De hecho, aunque Chevron es la última compañía estadounidense que queda después de la salida de ExxonMobil y ConocoPhillips, varias otras compañías extranjeras siguen operando en Venezuela.

"Si se saca a Chevron, habrá una disminución de la producción. Pero no será grande", dijo Monaldi.

100 años de historia

Chevron alega que actualmente representa el cinco por ciento de la decreciente producción petrolera venezolana, pero tiene una impecable trayectoria de operación en el país desde 1923, con 2,700 millones de dólares en activos invertidos y 8,800 empleados en sus empresas conjuntas con PDVSA.

Bajo su licencia especial, Chevron dice que está operando muy por debajo de su capacidad y no puede venderles petróleo venezolano a sus refinerías estadounidenses. "Chevron es una presencia constructiva en Venezuela, donde hemos sido parte de las comunidades locales durante casi un siglo", le dijo a Univision el portavoz de Chevron, Ray Fohr.

Si la obligaran a irse, sus operaciones podrían caer en manos de compañías rusas y chinas que anhelan expandir sus posiciones en Venezuela, país que posee las mayores reservas probadas de petróleo y gas del mundo.

"Éstos son diamantes de Tiffany. Son instalaciones de refinería de alta calidad, construidas por las mejores empresas de ingeniería", dijo Russell Dalen, director gerente de Caracas Capital, un banco de inversión con sede en Venezuela.

Sin embargo, los analistas dicen que Chevron puede estar exagerando la situación en sus esfuerzos de cabildeo para permanecer en el país, y señalan que cualquier contrato futuro tendría que ser aprobado por la Asamblea Nacional controlada por la oposición.

De hecho, además de las sanciones estadounidenses, el mal manejo de PDVSA por parte de Maduro podría ser su peor enemigo , pues contribuyó a un acelerado deterioro de la producción petrolera venezolana este año, según Dalen.

La producción petrolera venezolana cayó a un nivel mínimo histórico de 644,000 barriles por día (bpd) en septiembre, un descenso de 82,000 bpd en comparación con el mes de agosto.

"El gobierno venezolano está implementando las sanciones por nosotros. Incluso Libia, devastada por la guerra, está produciendo más", dijo Dalen.


Estrecha relación

Los críticos de Chevron dicen que ahora está pagando el precio y que disfrutó de una relación demasiado estrecha con el gobierno socialista venezolano de Hugo Chávez, la cual aprovechó para asegurar las cuatro empresas conjuntas que actualmente opera. Fiscales federales en Florida y Texas han realizado una investigación exhaustiva sobre fraude en PDVSA que ya ha producido numerosas acusaciones y declaraciones de culpabilidad.

Chevron no ha sido acusado de ningún delito y la compañía dice que opera en Venezuela "de conformidad con todas las leyes y regulaciones aplicables".

Planificación para el 'día después'

La extensión de la licencia de Chevron podría indicar que la administración Trump no ha perdido la esperanza de acabar con la permanencia de Maduro en el poder.

Permitir que Chevron continúe operando tiene sentido debido a la potencial capacidad de producción de sus activos venezolanos y al conocimiento local que algún día podrían ser valiosos para la llamada "planificación del día después" que ayude a la recuperación de Venezuela una vez que Maduro haya dejado el poder, dijo Fernando Cutz, quien trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca bajo los presidentes Obama y Trump antes de abandonar el gobierno el año pasado.

"Nunca consideramos expulsarlos seriamente. Veíamos esto como una herida autoinfligida a los intereses a largo plazo de nuestro gobierno en la región", dijo.

El ex ejecutivo de la industria petrolera, Jorge Piñón, coincidió en que las tareas de reconstrucción del "día después" requerirían todos los activos disponibles en el terreno. "Se van a necesitar muchas bombas y tuberías. Se necesita a alguien en este momento de caos que al menos tenga idea de dónde están las válvulas y las llaves", dijo Piñón, quien es director del Programa de Energía para América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas en Austin.

La presencia de Chevron en Venezuela también tenía otras ventajas, dijo Eric Smith, un experto en la industria petrolera y director del Instituto de Energía de la Universidad Tulane en Nueva Orleans.

"La primera es que estarán en el terreno cuando Maduro finalmente se vaya. Eso significa que pueden limitar la ventaja asociada con la presencia de chinos y rusos. La segunda puede ser que sus instalaciones brinden 'cobertura' para los agentes del gobierno estadounidense en el área", dijo. "Una tercera ventaja es que sirve como un puesto de escucha de las opiniones de los ciudadanos locales", agregó.

Oferta y demanda

Las sanciones estaban haciéndole la vida más difícil a Maduro, especialmente porque cada vez tiene menos lugares donde vender petróleo, lo cual crea un gran problema de almacenamiento en Venezuela por su exceso de suministro de crudo, según Piñón y otros.

Un efecto secundario inesperado del creciente inventario venezolano de petróleo crudo sin vender es que PDVSA también le ha enviado grandes cantidades de su exceso de suministro a Cuba, su aliado socialista, que tiene dos grandes tanques de almacenamiento en las provincias de Cienfuegos y Matanzas. Irónicamente, para los exiliados cubanos partidarios de las sanciones a Venezuela, esto había aliviado, al menos temporalmente, una creciente crisis de escasez de combustible en Cuba que amenazaba con debilitar el gobierno comunista de la isla.


Pero Maduro todavía está buscando compradores. Reuters informó este mes que está previsto que la refinería india Reliance Industries reanude la compra de crudo venezolano después de una pausa de cuatro meses.

Algunos analistas alegan que el debate sobre Chevron es cada vez más irrelevante dada la naturaleza catastrófica de la dictadura venezolana y la crisis social y económica que ha causado.

"Es producto de una mentalidad superficial", dijo Pedro Burelli, un consultor radicado en Estados Unidos y ex miembro de la junta ejecutiva de PDVSA. " Estamos hablando de un paciente con cáncer cerebral en etapa cuatro que ya ha hecho metástasis. Lo que ellos [la administración Trump] necesitan es comprender mejor el problema y elaborar una verdadera solución final. Mantener a Chevron en Venezuela u obligarla a irse no tiene mucho que ver con las nefastas expectativas de Venezuela", añadió.

Publicidad