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Lula se entregó a la justicia para cumplir una sentencia de 12 años en prisión

El expresidente de Brasil, condenado por corrupción, había dicho más temprano el sábado que se entregaría a la policía, un día después de desafiar una orden de la corte. Sus seguidores bloquearon el edificio para evitar que se fuera.
7 Abr 2018 – 02:42 PM EDT
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Después de prometer por meses que una condena por cargos de corrupción no obstaculizaría su oferta para un tercer mandato como líder de Brasil, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva se rindió a la policía el sábado por la noche para comenzar a cumplir una sentencia de 12 años.

Lula llegó a prisión en Curitiba, Brasil, este sábado en la noche luego de un tenso enfrentamiento con partidarios que intentaron impedir que abandonara la sede del sindicato siderúrgico en donde se encontraba.

En un ardiente discurso a una multitud de simpatizantes de camisas rojas frente al edificio sindicalo, Lula insistió en su inocencia y calificó su condena por soborno como un crimen político, pero cedió después de un enfrentamiento de casi 24 horas con las autoridades.

Cuando por primera vez intentó irse para entregarse, decenas de partidarios bloquearon una puerta donde un automóvil que transportaba a da Silva trataba de salir.

"Rodea, rodea (el edificio) y no dejes que lo arresten", entonaron los partidarios. Después de unos minutos de palabras tensas entre los guardias y los seguidores de da Silva, el ex presidente salió del automóvil y entró en la sede del sindicato de trabajadores metalúrgicos donde se había refugiado.

Los vehículos policiales rodearon la sede del sindicato que fue el lugar de nacimiento de la ascensión de Lula al poder, aumentando los temores de los enfrentamientos. Da Silva salió por segunda vez poco después del anochecer, esta vez rodeado de guardaespaldas que rechazaron a muchos seguidores que intentaron detener su avance.

Salió rodeado por varios guardaespaldas e ingresó a un vehículo policial en un convoy de automóviles. Apenas horas antes, frente a miles de seguidores, da Silva anunció que se entregaría a la justicia para cumplir la condena de prisión que pesa sobre él por un delito de corrupción y blanqueo de capitales y que el exmandatario ignoró el pasado viernes. El juez del caso había dado hasta las 5:00 pm (hora local) para que este se presentara en la cárcel donde cumplirá su pena, pero no se presentó.

Al parecer, la defensa de da Silva negociaba este viernes dilatar el plazo de entrega del expresidente para dar así tiempo al Supremo Tribunal de Justicia (STJ) para que decida sobre una revisión más que pidieron los abogados para revertir la orden de contra su cliente.

Sin embargo, ahora Lula ha cambiado de opinión y y cumplió con la orden, aunque, según ha declarado tras los miles de simpatizantes que escucharon sus palabras: "La policía y los investigadores del ‘Lava Jato’ mintieron. Los fiscales mintieron", dijo da Silva, aplaudido por algunos miles de seguidores.

"No les perdono que hayan dado a la sociedad la idea de que soy un ladrón", prosiguió. Sin embargo, dijo que "voy a enfrentarlos ojo a ojo. Cuantos más días me tengan allá, más Lulas van a nacer en este país".

Lula, al igual que su defensa, sigue manteniendo su inocencia y creen que el expresidente es una víctima política. Por eso querían ganar tiempo para evitar que Lula resultara encarcelado mientras apela su sentencia que, según él, solo es una maniobra para dejarlo fuera de la elección presidencial de octubre. Pese a sus problemas con la justicia, Lula era el candidato favorito en las encuestas.

El Partido de los Trabajadores insistió en que Lula, de 72 años, seguirá siendo el candidato de la formación para los comicios de octubre. Técnicamente, empezar a cumplir su condena no le obliga a abandonar la carrera electoral. La corte electoral brasileña, el Tribunal Superior Electoral, decidirá sobre las candidaturas en agosto. Se espera que vete al exdirigente en base a la ley que impide la elección de aspirantes con condenas confirmadas, aunque esa decisión podría ser recurrida.

Lula es el político más importante involucrado en la operación Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de la historia del país donde cientos de políticos recibieron sobornos millonarios de constructoras a cambio de licitaciones. En el caso de Lula, recibió un apartamento triplex en la playa de Guarujá, en la costa de Sao Paulo, de la constructora OAS para conseguir que la empresa firmara tres contratos con la semiestatal Petrobras.

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