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El expresidente Lula desafía a la justicia brasileña al no entregarse a las autoridades en el plazo ordenado

El juez del caso había dado hasta las 5:00 pm (hora local) para que Lula se presentara en la cárcel donde cumplirá su pena de más de 12 años de prisión al ser condenado por corrupción. Pero el exmandatario se ha mantenido en la sede del sindicato de metalúrgicos.
6 Abr 2018 – 04:12 PM EDT
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El expresidente brasileño Luiz Inácio 'Lula' da Silva, condenado a 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero, desafió este viernes a la justicia brasileña y permaneció en la sede del sindicato de metalúrgicos a pesar de que a las 5:00 pm (hora local) venció el plazo para entregarse a las autoridades.

Distintas imágenes muestran a sus seguidores vestidos de rojo en las calles que rodean al sindicato para apoyar al político; algunos se han mantenido allí en vigilia desde el jueves. Uno de sus abogados, José Roberto Batochio, dijo al diario Folha de Sao Paolo que Lula no se entregaría: "No habrá resistencia, pero él no irá al matadero cabizbajo, por libre y espontánea voluntad".

"No es rebelión (...) Es un derecho de la persona de preservar su libertad y no contribuir con cualquier acto que pueda limitarla", agregó.


La noche del viernes, Zé Geraldo, diputado del partido de Lula, el de los Trabajadores, confirmó a la agencia AFP que el expresidente pasaría nuevamente la noche en la sede del sindicato y no iría a la Policía Federal de Curitibia. "Ya está definido: Lula no va a Curitibia. Vamos a pasar la noche aquí. Esa decisión ya fue tomada (...), después se negociará cómo sigue", dijo.

Esta misma tarde un magistrado del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) negó a Lula el último recurso presentado por su defensa para evitar que vaya a prisión. Lo hizo a menos de una hora de que se cumpliera el plazo establecido por el juez federal Sergio Moro, quien decidió el jueves que Lula debía ir a la cárcel y le puso fecha a su entrega: este viernes a las 17:00, hora local (20:00H GMT).

Pero la defensa del expresidente no desistió y negocia con la Policía Federal que la orden de prisión se cumpla si acaso el lunes. Eso daría tiempo para que el STJ decida sobre una revisión más que pidieron este viernes para revertir la prisión que ha sido solicitada para su cliente.

El miércoles, tras un debate que se llevó más de 10 horas, el STJ se opuso en una votación 6-5 al habeas corpus que había solicitado la defensa para evitar que Lula resultara encarcelado mientras apela su sentencia que, según él, solo es una maniobra para dejarlo fuera de la elección presidencial de octubre. Pese a sus problemas con la justicia, Lula era el candidato favorito en las encuestas.

Por ser expresidente, se le permitió la oportunidad de entregarse voluntariamente en la Policía Federal de Curitibia, en el sur de Brasil, donde la tarde y noche de este viernes se congregaron sus opositores a esperarle bajo el grito de "forajido". Allí se le preparó una celda especial alejada del resto de la población penal. Según medios locales, la habitación tiene 15 metros cuadrados y ducha con agua caliente. Y este viernes, cuando se venció el plazo dado por el juez Moro, grupos de policías esperaron la llegada del exmandatario a las afueras del reclusorio.

El caso

Lula, a quien Barack Obama definió como “el presidente más popular del planeta” (2003-2010), es el político más importante involucrado en la operación Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de la historia del país donde cientos de políticos recibieron sobornos millonarios de constructoras a cambio de licitaciones. En el caso de Lula, recibió un apartamento triplex en la playa de Guarujá, en la costa de Sao Paulo, de la constructora OAS para conseguir que la empresa firmara tres contratos con la semiestatal Petrobras.

Las escrituras del apartamento no mencionan a Lula. Ese es uno de los principales argumentos que usa la defensa del líder del Partido de los Trabajadores (PT) para alegar "falta de pruebas" en la condena que entiende como "una persecución política". "El objetivo es que mi cliente no vuelva a gobernar Brasil justo cuando lidera en las encuestas para las presidenciales", dijo el abogado de Lula, Cristiano Zanini.

Los seguidores del exmandatario van por la misma línea: creen que su líder es víctima de una persecución. Pero sus detractores consideran la condena y su entrada en prisión como el fin de la corrupción que él encabezó.

Sin embargo, sí hay denuncias contra Lula de parte del exdirector de OAS, Leo Pinheiro.

Este jueves por la noche, cientos de personas se reunieron en el exterior de la sede de un sindicato metalúrgico en San Bernardo, un suburbio de Sao Paolo, donde Lula inició su carrera política. Y aunque el expresidente estuvo en el lugar, no tomó intervino.

Lula da Silva fue el primer obrero sin estudios en alcanzar la presidencia de Brasil. Y a pesar de haber sido reconocido por el éxito de sus mandatos, también estuvieron manchados por acusaciones de corrupción. Como la de 2005, cuando salió a la luz el Mensalao, un escándalo de compra de votos que llevó a prisión a algunos de los hombres de confianza del petista y del que Lula logró librarse.

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