null: nullpx
Crisis en Venezuela

Los llamados a una intervención militar en Venezuela no resuenan en el Grupo de Lima

En la reunión del grupo de 14 naciones que hace seguimiento a la crisis venezolana quedó evidenciada que la dura retórica que sale de Washington no convence en muchas capitales latinoamericanas, aunque parece tener eco entre muchos venezolanos.
25 Feb 2019 – 4:35 PM EST

Lo sucedido el sábado en la frontera entre Colombia y Venezuela, cuando no se pudo concretar la promesa del presidente interino venezolano Juan Guaidó de ingresar al territorio de su país la ayuda humanitaria, disparó entre muchos frustrados opositores venezolanos llamados a realizar una acción militar para acabar con
la crisis.

La expectativa se reforzó por los mensajes de Guaidó y de su representante en Colombia, el diputado Julio Borges, asegurando que pedirían al foro activar el uso de la fuerza para lidiar con la situación en la nación sudamericana tras el revés sufrido el sábado pasado con la ayuda humanitaria.

Pero en el encuentro en Bogotá, pese a las duras palabras que se dirigieron al "dictador" o "usurpador" Nicolás Maduro, quedó en evidencia que la mayoría de las 14 naciones que lo integran descartan la vía militar como salida a la crisis.

No está muy claro qué forma tendría la acción militar que piden quienes abogan por ella como única manera de sacar a Maduro del poder y empezar un proceso de reconstrucción de la economía venezolana. ¿Una fuerza multilateral? ¿Una invasión estadounidense a la nación sudamericana? ¿Una revuelta interna que degenere en una guerra civil?

Nadie sabe. Aunque desde el presidente Donald Trump (el principal respaldo con el que cuenta Guaidó) como el mismo presidente interino venezolano o el presidente de la vecina Colombia, Iván Duque, insisten en decir que “todas las opciones están sobre la mesa”, una tradicional fórmula del póker político que algunos leen como el reconocimiento de que la solución armada esta sobre la mesa.

Más allá de esa frase, en la reunión del Grupo de Lima en Bogotá no se hizo referencia a la posibilidad de una intervención militar en Venezuela. El vicepresidente estadounidense Mike Pence hizo énfasis en la necesidad de redoblar la estrategia política para aislar a Maduro para reestablecer la democracia en Venezuela, en línea con lo que dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo, tras la jornada del sábado.

Pence sonó algo más belicista cuando advirtió que “Colombia es nuestro socio más importante en la región y cualquier amenaza a su soberanía o seguridad enfrentará la determinación de los Estados Unidos”, dijo Pence en lo que parece una advertencia a Maduro, quien el sábado rompió “todo tipo de relaciones” con Bogotá.

Ya en la instalación de la reunión, el canciller de Perú, Hugo de Zela Martínez, indicó que “el uso de la fuerza no es una solución para lo que ocurre en Venezuela. En el Grupo de Lima venimos luchando para que esa solución se dé en forma pacífica”.

Una estrategia peligrosa

“Es muy difícil lograr que el grupo de Lima apruebe formar una coalición militar con EEUU para usar la fuerza en Venezuela. Esa posibilidad en este momento está cerrada. En el corto plazo no está planteada una intervención militar sobre Venezuela”, dijo a Univision Noticias, Ramón Muchacho, exalcalde de un municipio de Caracas quien está en el exilio de Miami. Pese a ello, Muchacho indica que “la única manera de sacarlo (a Maduro) es por la fuerza. Los dos únicos elementos que podrían hacerlo son, uno la Fuerza Armada Nacional, algo que es poco probable que ocurra (…) y lo otro es una coalición internacional”.

“Uno no quiere una opción militar sobre un país ajeno y menos sobre el propio. Yo no la quiero. Es una opción que nadie quiere. Es muy costosa, se muere gente. Pero hemos llegado al punto en que nos quedan dos opciones: o aplicamos la fuerza o nos quedamos con Maduro para siempre, como Fidel Castro”, explica Muchacho, quien asegura que la permanencia de Maduro en el poder producirá más muertos por la “terrible crisis humanitaria” que padece el país.

En una reciente conversación con Univision Noticias, el exembajador Michael Feeley, especialista en América Latina, explicaba que él era de la opinión de que Washington nunca tomaría la decisión de invadir para sacar a Maduro, por la complejidad que tendría semejante operación en un país del tamaño y la población de Venezuela.

“Estas peticiones de una invasión estadounidense son totalmente comprensibles. Pero también son totalmente erróneas. En el curso de la historia, ninguna tiranía ha simplemente abandonado el poder de forma apacible. El poder se les debe arrebatar a quienes lo utilizan para subyugar y abusar de un pueblo”, escribe Feeley en una columna publicada en Univision Noticias.

Pero el diplomático, quien es asesor político de Univision, advierte que no se debe olvidar la historia de otras intervenciones estadounidenses malogradas.

“¿Podrá una pequeña fuerza invasora estadounidense alimentar a los hambrientos, curar a los enfermos, enterrar a los muertos y tomar las riendas del gobierno local, mientras se organiza durante varios meses una fuerza adecuada de estabilización y respuesta a la crisis?”.

Voces belicistas

Pero en Washington hay voces que parecen estar promoviendo una línea dura que eventualmente conduzca hasta el recurso militar.

Desde el asesor de Seguridad Nacional John Bolton, quien semanas atrás apareció en una rueda de prensa mostrando “casualmente” unos apuntes en los que parecía indicar que la Casa Blanca consideraba el envío de 5,000 tropas a Colombia, hasta el senador republicano por Florida Marco Rubio, quien se ha convertido en portavoz de la causa venezolana.

De hecho, Rubio redobló, paradójicamente sin palabras, su agresividad retórica con una serie de mensajes colocados en la cuenta Twitter durante el fin de semana en los que mostraba fotos de líderes autocráticos caídos en desgracias: José Manual Noriega, en Panamá; Muamar Gadafi, en Libia, o los esposos Ceausescu, en Rumania.

Rubio ha sido muy criticado en EEUU por aparentemente estar promoviendo el uso de la violencia o al menos estar regodeándose en sangrientos eventos que fueron traumáticos para las sociedades que las padecieron.

El problema para quienes dentro o fuera de Venezuela, independientemente de la viabilidad o hasta la conveniencia de activar una estrategia militar para lidiar con Maduro, han puesto en esa posibilidad sus mayores esperanzas podrían empezar a sentirse frustrados por considerar que la comunidad internacional no se está moviendo lo suficientemente rápido. La consecuencia puede ser la frustración y la desmovilización.

Entre gases lacrimógenos y pedradas: militares y manifestantes se enfrentan en la frontera entre Colombia y Venezuela (fotos)

Loading
Cargando galería
Publicidad